Carta Ho’oponopono para sanar el cuerpo

Carta Ho’oponopono para sanar el cuerpo

Lo maravilloso del Ho’oponopono es que no es necesario comprenderlo, solo aplicarlo. Por esa razón, así como apartamos la mente lógica de esta terapia de sanación alternativa, hay que soltar el apego a saber o esperar un resultado específico, en un momento determinado. Confiar es la palabra acertada. Estar a la expectativa es volver a darle paso a la mente de intervenir y echar a perder todo el proceso. Una vez que la mente toma el control de todo, el ser divino se aleja de la inspiración. No esperar nada puede llegar a ser difícil, más aún, cuando casi todas las metas y deseos giran en torno al producto final. “Si yo cambio, todo cambia”, decía Morrnah Simeona como una gran certeza. Si algo te bloquea, apártalo. ¡Tú eres el único que puede manifestar la vida que quieres! ¡Esto es Ho’oponopono!

Sí se puede… eso de confiar y abandonar toda expectativa. Tu sanación y liberación de programas erróneos puede llegar a ser el acto de amor que se necesita para callar la mente y llenar de vida tu alma. Sí. Eres 100 % responsable de lo que ocurre a tu alrededor. Si algo no te gusta, cámbialo.

Aprende las palabras de memoria, intégralas y conviértelas en un hábito. Cambia los mantras y pensamientos negativos por al menos “gracias, te amo”. ¡Con eso basta! Luego, irás integrando las otras palabras hasta que ya forme parte de tu vocabulario. El mantra Ho’oponopono: “Gracias. Te amo. Lo siento. Perdóname”. No importa el orden en que lo pronuncias. Eso no altera el resultado. Debes decirlas con el corazón en tus manos. Es una declaración y un acto de amor propio.

Cuando cocines, conduzcas, te duches, pasees, cuando te encuentres frente a esa persona y situación difícil o de estrés, o incluso cuando te sientas alegre y feliz, ¡repite el mantra Ho’oponopono! En tu mente o en voz alta, la decisión es tuya. Son palabras de poder. Limpia, limpia mucho, y limpia de forma amorosa y constante todo lo que no te gusta que se manifieste en tu vida cotidiana. Cuando menos te lo esperes empezarás a sentir el cambio dentro de ti, las cosas se alinearán para tu bien y por consiguiente, encontrarás tu paz. Enamórate del proceso, estás aquí y tu tiempo es ahora.

A través de Ho’oponopono liberamos memorias y creencias, pensamientos negativos y todo miedo o duda que nos impida ser. Estas memorias son transformadas en energía y amor puro a través de la divinidad (puedes llamarle de la manera que más te guste. Yo, por ejemplo, le llamo Creador del universo). De ahí recibimos la inspiración y la claridad necesaria para dejar atrás nuestros bloqueos y crear la vida que queremos. Esta inspiración viene de todas las formas y colores, desde la noticia que estabas esperando, desde el trabajo nuevo, hasta la confianza que necesitabas, seguido de mucha abundancia y finalmente, paz. El universo te escucha y te habla en formas distintas de señales y manifestaciones. Limpio. Suelto y confío con Ho’oponopono.

Carta de sanación con Ho’oponopono

“Invoco al Creador de todo lo que es y le pido perdón. Perdóname, lo siento por haber creado problemas con mi comportamiento. No sabía que guardaba resentimientos, dudas, enojos y rabias dentro de mí. Gracias por haber hecho surgir estas memorias erróneas para que yo pueda eliminarlas, limpiarlas, borrarlas y disolverlas definitivamente con el poder de la divinidad que está dentro de mí. Te amo por haberme hecho enojar. Me amo a mí mismo/a por tener la responsabilidad de eliminar estos programas y memorias que me afectan. Pido al creador que manifieste el amor y el orden divino en mi vida. Perdóname. Me perdono. Lo siento. Gracias Te amo. Yo Soy el que Yo Soy y doy gracias a la vida por mi cuerpo, el instrumento maravilloso y perfecto para el amor y el poder del Creador se pueda manifestar a través de mí. Yo ahora sé y acepto que cada célula, átomo, molécula, glándula, músculo, órgano y función de mi cuerpo físico, mi cuerpo emocional, mi cuerpo psíquico y mi cuerpo mental son llenados con una deslumbrante luz muy blanca de Dios padre celestial, luz divina, luz radiante, quien revitaliza cada parte de mi cuerpo físico. Ahora estoy llena/o con este glorioso y vibrante amor y sentimiento de juventud en todo mi cuerpo. Aquí y ahora se manifiesta la alegría de vivir, la felicidad y el bienestar en mi vida. Yo Soy saludable. Yo Soy la acción divina manifestándose continuamente en mí. Confío en lo que el Creador quiere expresar a través de mi cuerpo. Así es. Amén. Lo siento, por favor, perdóname, te amo mucho, gracias. Hecho está” (x4).

Photo by nicollazzi xiong from Pexels



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