Carta para sanar a mi linaje femenino

Carta para sanar a mi linaje femenino

Desde los conocimientos que adquirí en mi diplomado de Constelaciones Familiares en la Universidad de los Andes, en Venezuela, busqué la forma de elaborar un mensaje para sanar y liberar en mí todas mis enfermedades o discordancias que tienen un origen femenino y en relación con lo emocional y espiritual. Así que elaboré un escrito. Esta carta la puedes escribir las veces que consideres necesario. Desde mi experiencia de sanación, la escribí diariamente por un período de 21 días consecutivos, y sentí muchísima tranquilidad al sanarme y sanar a todas las mujeres de mi árbol genealógico. El poder de la divinidad se manifiesta plenamente en este acto tan depurativo y sanador. Es un regalo de amor muy profundo para nuestro linaje femenino.

Yo ________________________ (escribir nombre y apellidos) como mujer, hija, estudiante, trabajadora, amiga, vecina, hermana, madre, maestra, amante, esposa acepto la vida tal cual es. No emito ningún juicio a las mujeres de mi familia por no sentir amor hacia ellas mismas, por no ser fuertes y por no atreverse a cambiar su destino y sus historias de vida. Hoy invoco al Espíritu Santo, a los arcángeles y a los maestros ascendidos. Destruyo lo discordante, desintegro todo lo negativo. Y limpio, sano y bendigo a mi linaje femenino: a mi madre, a mis abuelas, a bisabuelas, a mis tatarabuelas, a mis hermanas, a mis hijas, a mis tías, a mis primas y a todas las mujeres que pertenecen a mi familia, y a todas las mujeres que me precedieron. Borro ahora todas las memorias de dolor. Elimino toda discordancia cuántica transgeneracional y herencia que traigo instaurada en mi árbol generacional, desde la primera generación de mujeres. Elimino todo voto de castidad, silencio, pobreza, sumisión y obediencia desde la primera reencarnación hasta la actual de mi linaje femenino. Hoy y ahora las libero de todas las ataduras, vejaciones, abusos, violaciones, tragedias, enfermedades de todo tipo, desamor, dogmas errados, fobias, baja autoestima, anclajes negativos, miedos, odios, tristezas, sufrimientos, secretos, vicios, ideas limitantes, miserias, ansiedades, depresiones, esclavitud, violencias, vejaciones, dependencia laboral y traumas de forma consciente e inconsciente. Me uno a todas las mujeres de mi clan familiar con un sagrado hilo de amor incondicional y sin juicios que nos vincula en tranquilidad, sabiduría, equilibrio, abundancia, paz y felicidad. Todo esto lo decreto aquí y ahora para lograr el más alto bien común. Hecho está. Así es. Así será siempre. Gracias, Padre Celestial. Amén.



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