Carta para sanar la relación con mamá

Carta para sanar la relación con mamá

El dinero que recibimos es la compensación por nuestro buen dar. El buen dar empieza con los padres: cuando tomamos a nuestros padres, o sea, cuando aceptamos recibir incondicionalmente todo lo que nos dieron nuestros padres, necesitamos devolver, por agradecimiento. Pero a los padres no les podemos devolver lo mucho que nos han dado, por lo que instintivamente nos giramos hacia los demás, pareja, trabajo, y a ellos damos lo que tomamos de los padres. Esto es el buen dar. El entorno nos lo compensa y agradece con la abundancia.

El dinero viene de la madre. En la madre, durante los primeros nueve meses de nuestra vida, hemos conocido la abundancia de la naturaleza y su imperfección. Al tomar conscientemente a nuestra madre, reanudamos el fluir de la abundancia en nuestra vida. La abundancia es un movimiento del espíritu para el que agradece toda su vida como es. El dinero, símbolo de vida, necesita ser aceptado como es, reconocido, querido, respetado. También necesita ser destinado a la vida. Necesita ser recibido para ser dado de nuevo a cambio de otro servicio que mejora nuestra vida. El vínculo con nuestra madre es el más importante, porque es el primero que mantenemos en nuestra vida. De ella nos nutrimos durante el embarazo. Estuvimos en su vientre o matriz tomando provisiones para la vida. Conforme haya sido esa nutrición, serán las herramientas que tendremos para enfrentar la vida. De nuestra madre recibimos la energía de vida. Conforme haya sido esa energía, así nos sentiremos aquí y ahora. Cuando veas a una persona siempre enojada, su enojo en realidad es con su madre, de un modo muy inconsciente. Comúnmente se dice: está enojado con la vida, o está en guerra con la vida, y la madre representa la vida. Punto. Y si yo no estoy en paz con mi madre estaré en guerra con mi vida. Por eso la importancia de sanar este vínculo. Muchas de nuestras enfermedades son producto del niño que no recibió el amor de mamá. Hay que observar muy bien, todas las discordancias con la energía vital son porque que le hizo falta de su madre, quedó desnutrido emocionalmente.

En constelaciones familiares, tomar a la madre es contactar con el éxito y el dinero. Tomar al padre nos abre a la fuerza de la realización profesional. Tomar a ambos a la vez permite que el éxito profesional fluya en nuestras vidas. Y este éxito está unido a la prosperidad económica. Tomar solo un poco a los padres tiene como consecuencia no ser capaz de dar mucho a los demás, y, por lo tanto, la respuesta del universo será también pobre, mezquina. Tomar a todos como son significa tomar a todos los excluidos, rechazados, perpetradores y despreciados, de las dos ramas, los conozcamos o no. Tomar a todos como son significa también querer a la gente difícil de nuestra propia vida, a los perpetradores económicos, a los prepotentes, a los tiburones y usureros, etc., y agradecerles ser como son. Y el último orden de la abundancia dice: «respetar al anterior».

De la madre se desprende la relación que mantenemos con nuestro cuerpo físico, la relación que mantenemos con el mundo, la relación que mantenemos con la comida y alimentos, la relación que mantenemos en otras relaciones. Recordemos que es la madre la primera que nos alimenta, y conforme haya sido ese alimento, será la nutrición en forma de energía vital que tendremos para enfrentar la vida. La madre está ligada a nuestra abundancia. Si no nos sentimos abundantes emocionalmente con nuestra madre cuando fuimos niños, nos sentiremos carentes en el mundo en nuestra vida de adulto. Amamantaremos a nuestros hijos conforme nos amamantaron a nosotras. Puede pasar también que me vaya al otro extremo, ser diferente con mis hijos en comparación con la historia de vida de mi madre. De igual modo, tengo que saber que aquí se está hablando de energía de vida: si mi mamá fue autoritaria y hoy yo soy permisiva, y no recibí de ella energía de vida, de igual modo me costará muchísimo criar a mis hijos, ya que carezco de dicha energía. Cuando mamá no me da energía es porque ella no la recibió de su propia madre, por consiguiente, no la tenía en ella misma para entregármela a mí.

«Damos lo que tenemos». Generalmente, no podemos dar energía de vida a nuestros hijos que no hayamos recibido de nuestra propia madre.  Si yo no recibí un cuidado maternal apropiado, óptimo, donde todas mis necesidades afectivas y emocionales estuvieran cubiertas, me costará amamantar a mis hijos, ya que no recibí energía de vida de mi madre, mi madre tampoco tuvo energía de vida para amamantarme como debía hacerlo. En la pareja, observamos que la abundancia depende de la actitud de la mujer. Si la mujer respeta a su marido, el marido tendrá éxito y prosperidad. Para las personas solteras, éxito y prosperidad dependen de cómo han tomado a su propia madre.

Las memorias de dolor, lo discordante en todas las relaciones, las memorias de pérdidas económicas, los conflictos por herencias, las memorias de abandono, las memorias de desamor son producto de la carencia de la energía vital cuando no tomamos a nuestra madre, y esta carencia se arrastra de generación en generación; si hoy quiero que fluya para beneficiar a mis hijos y a mí misma, debo liberarla y sanar a mi árbol genealógico. Esto es un acto de amor puro e incondicional para todas las mujeres y miembros del clan familiar, desde ancestros a descendientes. El bloqueo está en el pasado, incluso, en la infancia de nuestras mujeres del linaje materno y el linaje paterno. Eso se puede sanar y liberar para que esos patrones no se repitan nunca más.

Recordemos que en la infancia damos a nuestros hijos la energía de vida para desarrollarse en su vida de adulto, y si no la damos sabiamente, enfermamos y bloqueamos ese influjo. Cada generación que no recibió sabiamente dicha energía de sus madres se queda mirando hacia el pasado, esperando esa energía, desprotegiendo a la descendencia, no nutriendo a la descendencia. La crisis pertenece a un campo superior al servicio del cambio. La dirige el movimiento del espíritu. Es pura energía, al servicio del amor y de la vida. En la crisis, el movimiento del espíritu se despliega, prodigando su fuerza. Muchas madres siguen esperando el amor que no recibieron de su madre, no logran cortar el cordón sanamente; cuando hacemos esto, estamos desprotegiendo a nuestros hijos. Debemos sanar este aspecto. Mientras yo espere amor de mi mamá siendo una adulta con hijos, debo saber que no estoy nutriendo a mis hijos, quedándome en un estadio infantil. Así creo una cadena de desnutridos emocionales.

Cuando lo discordante es la avaricia, la voz del inconsciente dice: «tengo muy poca energía para vivir, no la tengo que malgastar». El dinero es el equivalente de la vida, la persona siente que su soplo de vida se apaga, tiene que ahorrar al máximo su dinero-energía. En cambio, la voz de la ludopatía dice: «Mejor es jugarse el dinero antes que jugarse la vida». La ludopatía en la que el jugador pierde todo el dinero una y otra vez es un sustituto de suicidio. Observa atentamente.

Lo que dan los padres siempre es un regalo. Deben ser honrados y agradecidos por lo que han dado. Nos dieron el mejor de todos los regalos: la vida misma. El hijo que exige algo de los padres pierde a sus padres. La culpa y los méritos pertenecen al que actuó y solo a él. Un padre no tiene ninguna obligación de dar algo a sus hijos. El hijo no tiene ningún derecho de exigir algo de sus padres. Los padres dan siempre a todos sus hijos por igual, a todos los que estén en su lugar de hijos, y solo dan a esos hijos. Estos aspectos hay que tomarlos en cuenta para estar en paz con la abundancia. Tomo lo mejor de lo mejor, lo tomo en armonía perfecta para todo el mundo, aquí y ahora, es así. Asentir a todo como es y a todos como son y agradecer todo como es y a todos como son, aunque todavía no entendamos. Esto forma parte de las soluciones sistémicas.

El orden familiar entre padres e hijos dice: los padres dan y los hijos toman. En las herencias, el orden sistémico se respeta inconscientemente de un modo contundente: el hijo que reemplaza a un hermano muerto excluido o a un aborto olvidado recibirá dos partes de herencia, la suya y la del excluido; el hijo que sustituye a un tío, padre, abuelo no recibirá nada ya que no vive como hijo. Tener deudas o hipotecas es un modo de pagar un daño, de equilibrar una culpa no asumida por la familia. También, puede ser nuestra o, más frecuentemente, pertenecer a un ancestro con quien tenemos una fidelidad o una intrincada herencia familiar; siempre es acumulada gracias al respeto de una mujer por su marido (abuelo, bisabuelo y otros hombres del clan familiar). Cualquier legado o herencia no puede estar bloqueada por ningún descendiente o mujer del clan familiar. Esto se libera en una constelación familiar para poner orden. Al miembro excluido del clan familiar, generalmente, hay que reconocerlo, honrarlo, mirarlo, respetarlo, amarlo e incluirlo desde el amor incondicional y sin juicios. Además, es necesario reconocer a la mujer que dejó la herencia o al linaje de mujeres del clan familiar.

Resumiendo, nuestra abundancia está ligada a nuestra capacidad de amor incondicional y agradecimiento incondicional también. Se traducirá en nuestras vidas, primero por nuestro amor y respeto a la madre y a todas las mujeres de nuestro sistema familiar, y, en segundo lugar, por nuestro amor a los difíciles, rechazados, prepotentes, violentos y otras personas moralmente incorrectas. Ese amor tiene su reflejo en nuestra capacidad para decir «gracias por ser como eres» a cada uno de los miembros de nuestra familia.

Dinero, madre y vida son energías equivalentes. Como tratamos a la madre, así nos trata la vida y el dinero. La abundancia es la respuesta del universo, del sistema familiar y del espíritu al que está al servicio de la vida, agradeciéndola como es, con la muerte y con el sufrimiento también. Nuestras vidas forman parte de grandes movimientos de compensación y de reconciliación. Es a lo que tenemos que asentir. El siguiente orden de la abundancia dice «tomar»; tomar todo como es, tomar a todas las personas como son, formar parte del movimiento de la compensación de la vida, equilibrando el dar y tomar.

Carta para sanar la relación con mamá

Yo Soy ___________________________________ (escribe tus nombres y apellidos completos), como ser multidimensional que Yo Soy merezco disfrutar de la total prosperidad material que se manifiesta en mi vida en todos los planos aquí y ahora. Madre mía, te pido perdón y me perdono por verte diferente al ser completo y perfecto que eres.  Espíritu Santo, te invoco, libérame tú. Madre, tomo de ti la energía vital que me hace ser, crecer, brillar, madurar, progresar, empoderarme, avanzar y ser victorioso. Madre mía, te abrazo, te reconozco, te acepto tal cual eres, te respeto, te amo, te envuelvo en mi luz, mi paz y mi amor infinito en positivo, en negativo y en neutral. Yo Soy cocreador de las casualidades para que se manifieste el orden divino en todas mis finanzas y en todos mis asuntos relacionados con el dinero y la abundancia. Yo Soy liberando, sanando y limpiando los registros kármicos de todos mis procesos evolutivos. Madre mía, no eres una niña carente de amor, y te tomo abundante, plena de amor incondicional del corazón de Dios. Yo Soy merecedor de lo mejor, y dispongo de plena abundancia expandida para suplir todos mis deseos y necesidades. Yo vibro en creación, y manifiesto la concreción de resultados. Expreso mi intención de evolucionar según el plan divino. Así es. Decreto que llegarán a mí los conocimientos, las personas, los buenos negocios, las oportunidades, los recursos financieros y materiales que me permitan manifestar la voluntad divina siempre. Elevo mi conciencia y elimino toda discordancia e ideas limitantes relacionadas con mamá, no tienen fuerza en mis multiuniversos. Así será siempre.  Dejo atrás todas las recriminaciones y quejas constantes de mamá. Te pido permiso para hacerlo diferente. Yo me libero y te libero, madre, todos los miedos, bloqueos, traumas de infancia y de cualquier memoria negativa presente, pasada y futura, a todo nivel. Yo Soy el que Yo Soy, borro todos los contratos y creencias que estén relacionadas con pérdidas económicas, enfermedad, sufrimientos, desamor y vacío existencial. Yo Soy tu legado, madre mía, y te miro con buenos ojos, gracias por el precioso regalo de la vida. Yo Soy luz, te envuelvo, mamá, en mi círculo de amor divino, te expreso las gracias, gracias, gracias. Yo Soy manifestando el bien mayor para mí y para todos los seres implicados. Es una certeza. Amén.



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