Carta para un amor perdido

Hace quince años escribí estas líneas, por causalidades del destino buscaba en mis archivos una carta para el banco y apareció esto que a continuación comparto con ustedes.

Amor:

¿Adónde habrá llevado el viento tu alma, estará cerca de la mía?  ¿Quién monopolizará ahora tu cariño, lo conoceré? Es mucho abuso solicitar unos minutos de atención para mí. Te informo que extraño todavía el deslizar de tu inocencia entre mis caderas. Puede parecer necio que guarde la secreta esperanza de ser bendecido nuevamente con tu cariño cuando no supe cuidarlo. Cómo explicar tanto amor en un mundo sofisticado como el que tenemos, cómo sentir la dudosa certeza de que eres mi alma gemela en medio de una sociedad dominada por la tecnología y la inmediatez. No hay software, ni realidad virtual que solvente el vacío lleno de tu recuerdo en mi cama, ¿Lograste olvidarme? Yo no he podido borrar de mi memoria el momento en que el destino cruzó nuestros cuerpos en aquel edificio, tampoco he olvidado el universo paralelo que surgió al besarnos. Para ser honestos,  entre tus labios la eternidad adquirió sentido.

En el lunar que corona tu espalda se encuentra el paraíso, anhelado por navegantes, pecadores y simples mortales. Atosigado por la soledad decidí cambiar el aroma salvaje de tu piel por cualquier clase de sustituto tecnológico para el amor y puedo concluir que prefiero tu cálido recuerdo a la frialdad de una máquina.

Recuerdo con frecuencia aquel atardecer maravilloso, la ciudad desquiciada por su gente buscaba refugio en el cielo mientras yo desquiciado por el desempleo buscaba solaz en tu regazo y tú, siempre tú, me cobijaste en esos delgados brazos. Allí toda mi humanidad era solo una silueta carente de corporeidad si no me regalabas una caricia. Bendita costumbre de esperar la pérdida de un ser amado para valorarlo, ¿Te ha pasado? Puedes comprender el dolor que me invade gracias a las emociones diluidas en el tintero por “falta de tiempo” o miedo. Es probable que en aquel parque o en tu casa me haya faltado recordarte lo inmenso de este arrebato. Cuántas veces se atascó un “te amo” en mi garganta después de reconocerme débil ante tu infinita desnudez. Después que el tiempo nos hace más maduros es cuando reconocemos la importancia de hablar en el momento preciso, a medida que la vida se hace más larga menos tiempo tenemos para las equivocaciones. Por desagracia tuve que perderte para entenderlo, ahora valoro más tu mal humor y los defectos que tanto me molestaban antes, incluso valoro la sonrisa de mi madre, los reclamos de mi padre y el saludo de la conserje, porque el amor incluye al prójimo no es sectario. No puedo hacerte volver, por eso escribo estas líneas, para recordarle a tu recuerdo lo significativo de la comunicación en las relaciones humanas. Me hubiese conformado con expresar cuanto me importabas antes de perderte. Poco valen las lágrimas por el fracaso cuando se desaprovecha una ocasión para decir “eres mi sol”.

Nos enseñan  matemáticas, ortografía y formación ciudadana, sin embargo, no enseñan educación para el amor. Valoramos el conocimiento instrumental y obviamos la sencillez de los sentimientos, como diría El Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”.  Si una pareja pelea en la calle la gente se detiene a curiosear, mientras que si se demuestran cariño son objeto de burla. Nuestra cultura, salvo contadas excepciones, coarta las manifestaciones de afecto hacia nuestros seres amados, pues son entendidos como debilidad.

Mientras escribo, en la radio colocan una canción repleta de significación durante nuestra relación y regresas, por unos instantes, me abrazas y pierdo noción del tiempo, es un punto muerto en la eternidad, allí nuestras almas se reencuentran. Luego de la divina transgresión a la realidad vuelvo  al planeta tierra.

Disculpa amada mía esta carta, tan extemporánea como sincera, luego de muchas lágrimas entiendo que perder un amor es normal. Me arrepiento de haber ahorrado tantos “te amo” y que al final el saldo en mi corazón sea negativo. Tal es mi devoción por ti que deseo encuentres el amor, cuando lo tengas no escatimes palabras ni hechos para  demostrarle cuanto te importa, lo digo por experiencia.

Tuyo, por encima de mis errores.



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