Catástrofes naturales: ¿qué participación tenemos?

Cuando ocurre una catástrofe natural, siempre se plantea la pregunta incómoda sobre la participación humana. Algunos dirán que este tipo de eventos horribles no tienen nada que ver con el comportamiento humano, mientras que otros los van a vincular al cambio climático y su efecto sobre el planeta.

Todos somos pequeñas piezas en el rompecabezas llamado Naturaleza. Y todos dependemos de ella. En los tiempos modernos, nos acostumbramos a vernos a nosotros mismos como una parte separada y superior de la Naturaleza. Creemos que tenemos derecho a usar, consumir y manipular sistemas naturales para satisfacer nuestras necesidades y servir a nuestros deseos.

Esos sistemas naturales, por otro lado, operan en armonía, donde todos los elementos siguen la ley de la homeostasis, a través de la interdependencia y la interconexión. Nuestra sociedad humana, siendo parte de la Naturaleza, está siguiendo las reglas opuestas: “cada uno para sí”, “no es asunto de mi incumbencia”, “lo que sea”, “a quién le importa” y “yo, yo, yo” se han convertido en formas estándares y aceptables de pensar en la sociedad moderna. Así que, nuestro contraste con la Naturaleza comienza en el nivel más fundamental; ”la ideología de la Naturaleza”, si se quiere, es opuesta a la nuestra.

Muchos científicos aceptan hoy que la Tierra es un solo ecosistema interconectado. Este ecosistema, como cualquier otro sistema de vida, se nutre de la armonía y la homeostasis, que es el fundamento de la vida. La evolución también se caracteriza por la creación de mayores y más intrincados lazos que pueden mantener el equilibrio. No hay duda de que los seres humanos somos una parte vital de este ecosistema, incluso  nuestros cuerpos biológicos se rigen por las mismas leyes del equilibrio y de homeostasis. Cuando este equilibrio se rompe, nos enfermamos o incluso morimos.

A pesar del conocimiento anterior, nosotros como especie, estamos en desacuerdo con el resto de la Naturaleza. Mientras que las demás criaturas y organismos están en equilibrio con su entorno, consumiendo y tomando solo lo necesario para su existencia, nosotros tenemos mucho más de lo que necesitamos.

En el siglo pasado, en particular,  creamos la burbuja artificial de “la economía de crecimiento”, que estimula una sobreproducción cada vez mayor y el consumo excesivo de productos innecesarios y sobre todo dañinos. Al hacerlo, estamos agotando los recursos tanto naturales como humanos.

Así, en la actualidad, nuestro comportamiento puede compararse al de un organismo canceroso dentro del gran sistema natural circundante. Y ese ecosistema natural que nos rodea tiene leyes finamente balanceadas que trabajan para preservar la vida.

Si se quiere apaciguar a la Naturaleza, y si queremos prosperar como especie, tenemos que empezar por aprender a seguir las leyes básicas de la Naturaleza, y sus interrelaciones homeostáticas.

Debemos promover el entendimiento de que, como cualquier otra especie, somos parte de un gran sistema natural de auto-regulación, infinitamente más grande que la especie humana. Debemos desechar el malentendido que  estamos por encima de la Naturaleza y tenemos el poder de manipularla a nuestro antojo.

Es posible un futuro más predecible y sostenible  si nos instalamos como su socio en el sistema natural interconectado, adaptándonos a sus leyes y principios.

Mientras los animales están en equilibrio con la Naturaleza, por instinto, los seres humanos tenemos que ejercitar nuestra capacidad única para la adaptación consciente. Tenemos que hacerlo por nuestra propia voluntad. ¿Cómo alineamos nuestras acciones y relaciones con la Naturaleza? Conscientemente al ajustar nuestros valores sociales a fin de lograr un equilibrio en la sociedad humana y  con el entorno natural.

El sistema natural no va a cambiar sus leyes homeostáticas. Pero podemos optar por adoptar estas leyes y asumir la responsabilidad por los demás y por el medio ambiente.



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