Celos por qué me matan

Un día una gran amiga me llamó preocupadísima porque mi novio había llamado al de ella investigando quién era y de dónde me conocía; un par de meses después uno de mis ex también me llamó porque había pasado por la misma situación ¿conclusión? Él revisaba mis llamadas.

En el primer caso, yo le había prestado a mi amiga mi teléfono celular para que llamara a su novio, y en el segundo, habíamos conversado por alguna razón sin importancia.

Ojalá las anécdotas hubieran llegado hasta allí. Lamentablemente fueron solo escenas de uno de los capítulos más truculentos de mi vida. Sus celos llegaban a tal extremo que si me encontraba a un amigo o conocido en un restaurante, luego de presentárselo su reacción iba desde molestarse hasta insultarme. ¿Cómo una mujer “decente” podía conocer tantos hombres? ¿Estás segura de que ese no ha tenido nada contigo?

Cada vez que ocurría, la pelea era monumental, mi poquita mujerabilidad de aquel momento lograba respirar y terminaba con la relación, pero acto seguido él se convertía en EL príncipe azul, y más temprano que tarde yo volvía a la relación más disfuncional que haya podido vivir.

El final de aquel tormento es digno de un best-seller y por tanto de otra entrada, pero por qué me “enamoré” de él, por qué volvía una y otra vez, por qué me sometí a sus condiciones.

Recuerdo que en aquellos días ni siquiera era capaz de calificar de celos sus arranques, por mucho que mi intuición me llevaba a terapia, no lograba salir de aquello.

Más de una década después, si no estuviera en mis cabales, creería que esa es la historia de otra mujer, de una que no soy yo. ¡Y es verdad! Aquella no soy esta yo.

Aquella seguía patrones disfuncionales y dañinos de dolor, rabia, desamor; aquella encontraba en los celos una forma bastante rebuscada para que le dijeran “te amo”; aquella no conocía el Amor.

Y no lo conocía porque papá no me lo presentó. No me cansaré de repetirlo, nuestras niñas necesitan de papá para construir una mujerabilidad sólida que no encuentre en disfunciones como los celos, la forma de relacionarse con ellos.

Hoy, luego de un largo camino a mí, lo puedo contar con el propósito de ayudarnos a salir del dolor, con la convicción de haber comprobado que hablando de lo que nos pasa podemos hacer que otras tomen conciencia y se arriesguen a cambiar el dolor por Amor.

 



Deja tus comentarios aquí: