Ciclismo y salud

La bicicleta tiene un gran significado en mi vida. Me imagino que es así para casi todos los que formamos parte de la famosa Generacion X, esa que incluye a los nacidos entre el comienzo de la década de los sesenta y principios de los ochenta del siglo pasado. Y esto es porque representó, en la infancia, uno de los juguetes más codiciados y solicitados al Niño Jesús, Papá Noel o a los Reyes. Es difícil pensar en alguien que no haya practicado Bici-cross en la adolescencia y que no llevemos en nuestra mente, codos y rodillas, los recuerdos y cicatrices de su práctica. La bicicleta me acompaño hasta la universidad; no fueron pocas las veces que me desplace hasta la facultad en mi vieja bicicleta.

Hagamos un poco de historia. Fue en 1817 cuando el barón alemán Karl Christian Ludwig Drais von Sauerbronn diseño su laufmachine -máquina andante- un vehículo de dos ruedas precursor de la bicicleta y la motocicleta. En 1885, John Kemp Starley desarrollo el primer modelo de transmisión de cadena. Desde entonces, el diseño y configuración de la bicicleta ha cambiado poco.

La bicicleta, o coloquialmente bici, forma parte de los VTH –vehiculos de tracción humana- porque es impulsada exclusivamente por la fuerza muscular de quien la conduce. Constituye un medio de transporte sano, ecológico, sustentable y económico. Su uso se propaga por todo el mundo, incluso en países como Suiza, Alemania, Paises Bajos y Paises Escandinavos, constituye uno de los principales medios de transporte; mientras que en otros, como la China e India, es el principal medio de transporte.

Pero, vayamos a lo que nos interesa. ¿Qué ventajas trae a nuestra salud y al medio ambiente desplazarnos en bici? Permítanme mencionarles algunas:

– Las personas que montan bici tienen menos tendencia a padecer depresiones y otras enfermedades de la psique. Como buen ejercicio aeróbico que es, permite la liberación de endorfinas u hormona de la felicidad.

– Hacerlo de manera rutinaria, reduce -¡Hasta en un cincuenta por ciento!- el riesgo de padecer un infarto del corazón. Un estudio realizado en Dinamarca durante catorce años en 30.000 personas de entre 20 y 93 años, demostró que disminuye la tasa de mortalidad en un cuarenta por ciento.

– Reduce los niveles de colesterol y trigliceridos circulantes en sangre. Equilibra el colesterol HDL (bueno) y el LDL (malo) a predominio del primero.

– Fortalece nuestro sistema inmunológico lo cual nos protege de las infecciones e incluso reduce las posibilidades de sufrir de cáncer.

– Montar bicicleta constituye un deporte ideal para quienes tienen alguna afección de rodilla porque las articulaciones y sus meniscos no reciben el golpe de los ejercicios de alto impato como el correr. Por otro lado, no trabajan con peso ya que el setenta u ochenta por ciento del peso es soportado por el asiento o sillin.

– Si bien es cierto que los miembros inferiores son los que más trabajan, tambien ayuda a ejercitar los músculos del abdomen y la espalda al ser estos necesarios para mantener la postura y el equilibrio.

– Se trata de una actividad eminentemente ecologica, reduce tu huella de carbono en el planeta.

– Es una actividad divertida, sana y económica que te permite conocer nuevas rutas, senderos e integrarte de manera mas profunda a tu ciudad.

Todo lo anterior me ha motivado y ya he adquirido mi nueva bicicleta. ¿Te animas? ¡No creo que te arrepientas!



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