Cinco peligros en tu cocina

Cinco peligros en tu cocina

En Inspirulina varios colaboradores hemos insistido en la importancia de cocinar en casa, ya sea para toda la familia, para ti solo, para tu pareja, o para tus hijos. En eso José Baig es de mis favoritos, siempre con recetas muy prácticas, y aunque preparar comida puede ser algo divertido, hay unas mínimas consideraciones que toca seguir.

En alguna medida, este artículo se sale de los temas que suelo tratar, pero si hay que tener sentido común para elegir alimentos, también hay que tenerlo para prepararlos, procesarlos y comerlos. No son estos cinco consejos para personas obsesionadas con las bacterias, solo son cinco prácticas que pueden enfermarte. Las leí ayer en The Huffington Post.

1. Tu esponja

Si el año pasado hubo 76 millones de estadounidenses intoxicados por alimentos y aún hay intensos debates sobre qué tan contaminantes son los orgánicos y los transgénicos, hay una manera más fácil de empezar a cuidarte: mira bien el estado de la esponja con la que lavas los platos. Aparentemente tiene 150 veces más gérmenes de las que se pueden acumular en el vasito de tu cepillo de dientes y aunque muchas de ellas son inofensivas, existen otras tan riesgosas como la E.coli y la salmonela. ¿Cómo reducir los riesgos? Mete la esponja en el microondas por dos minutos cada día y cámbiala cada dos semanas. Sí: cada dos semanas.

2. Tu refrigerador

¿Cuándo fue la última vez que revisaste la temperatura de tu refrigerador? Ya sabes, esos botones y rueditas que están al final del primer estante, o incluso en el panel frontal. Bueno, es hora de hacerlo. Si una nevera está por debajo de 4ºC reduce notablemente la reproducción de bacterias, pero por encima de ese valor es de poca utilidad.

3. Tus tablas de picarEmpecemos por lo fundamental: ¿tienes tabla de picar? Si la respuesta es no, compra unas, porque es realmente peligroso hacer todo sobre la superficie de tu cocina. Si la respuesta es sí, espero que tengas varias porque una eficiente manipulación de alimentos las requiere. Si solo tienes una es probable que sobre ella cortes proteínas animales crudas y luego, indistintamente, vegetales o frutas. Tal vez cambias de cuchillo (ojalá lo hagas), pero si no cambias de tabla es altamente probable que estés contaminando los alimentos frescos con las bacterias de los crudos. Otra vez entran en juego la salmonela y el E.colli, así que ten un par de tablas y úsalas por ambos lados: carnes, pescados, vegetales y/o frutas y alimentos ya cocinados. Esa división te ayudará.

4. Tus huevos

Sí, nos gustan húmedos, no secos, pero, ¿cuándo esa humedad comienza a ser peligrosa? Si tienes niños, lo mejor es dejar que se cocinen bastante porque los huevos crudos o semicrudos son caldo de cultivo ideal para listeria, salmonela, bacilos clostridium, entre otros. Pero el riesgo no está solo en el omelette, también en la masa sin cocinar. Cuando nuestras abuelas nos regañan por meter el dedo en la mezcla cruda de la torta y dicen que después nos va a doler la barriga, en realidad están diciendo que ahí hay gérmenes que solo la cocción puede eliminar. Sabiduría popular.

5. Tu tozudez

Esta es realmente simple: si una compañía dice que cierta tanda de productos fue comercializada pero tuvo problemas en el procesamiento o manipulación, haz caso y regresa el producto en cuestión. Si la compañía X dice que el enlatado Y está dañado es porque está dañado. De verdad.



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