Cita con la fe y el pensamiento en el medio del mar

Dicen que las cosas no tan buenas suceden para renovar la FE y he aquí mi humilde testimonio:
Era una bella temporada de vacaciones en aquella playa de Falcón «Adicora» a la cual nunca olvidaré, aprendí una experiencia de vida la cual agradezco cada día.
Me gusta meditar y ese día se me ocurrió meditar muy temprano en la playa flotando sobre el nivel del mar donde nacen las olas, hasta que sentí la temperatura del agua mas fría de lo normal. Cuando me percate y necesitaba descansar, mis pies no tocaban el fondo. Me di vueltas a 360º y no podía ni ver ni escuchar absolutamente a nada ni a nadie, todo a mi alrededor era Mar.
Decidí saltar desde la superficie en la dirección cualquiera fuera Norte o Sur para ver cuanto alejada estaba de la orilla pero no tuve alegría alguna.
El silencio era aterrador, el agua cada vez mas helada, el cielo cada vez mas inmenso y el Mar, ¡Dios el Mar! Poderoso y majestuoso Maestro.
Tuve la oportunidad de rezar, de escuchar mis emociones, de adiestrar mis pensamientos, de no contar con nadie sino con mi voz interior para luego aquietar la mente y poder razonar; nose cuanto tiempo invertí en ello lo que si recuerdo es lo que esa voz interior me decía repetidas veces «Tranquila esto pasara y sera muy útil en mi vida». Asi que tomé una decisión y fue la de no rendirme. Una vez que tranquilice mis pensamientos mis nervios le dieron paso a la razón y volví a la posición de flotar porque los brazos y piernas me dolían de girar y mantenerme a flote y comencé a ver el cielo de nuevo, hasta que el sonido de las gaviotas me indicaron la dirección a la que debía nadar. Nadé y nadé mientras podía ver las gaviotas y paraba hasta que volvían a aparecer.Nade por mas de una hora mas o menos sin saber si iba o me alejaba a la orilla, hasta que al fin sentí el agua menos densa, mas tibia y pude escuchar el tan agradable sonido del reventar de las olas.
Sin duda una experiencia que nunca olvidaré y la cual me permitió de una manera muy real conocer la fuerza y el poder que puede tener un pensamiento.
Ahora amo el Mar y el sonido de las gaviotas que me enseñaron a mantener la FE y la Esperanza en lo que pienso.
Namaste



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