Ciudad documentada, transporte integrado

Escribo este post desde Montreal, Canadá, donde a pocos días de llegar de vacaciones ya he podido comprender sobre el terreno la realidad de ciertos problemas urbanos de los que hemos hablado en Mejor ciudad.

He encontrado aquí una ciudad que, aunque no carece de problemas (tiene un intenso conflicto en torno al vencimiento de su infraestructura vial de postguerra, en el que hay enfrentamientos políticos y colusión de funcionarios y delincuencia organizada), está hecha para que sea fácil de navegar incluso para quien, como yo, nunca la había pisado.

Y esas facilidades de navegación son particularmente útiles en un sitio en el que hace frío la mitad del año, y las temperaturas pueden llegar en enero y febrero a 30 ó 40 grados centígrados bajo cero.

ciudad1Llegué de noche al aeropuerto Trudeau y con facilidad compré un boleto para el autobús expreso que me lleva al centro de la ciudad, boleto que me duró por 24 horas más dentro de todo el sistema de la STM (Societé de Transport de Montréal): un Metro de 4 líneas y 68 estaciones y una inmensa red de autobuses de piso bajo.

Todo esto conectado a trenes de cercanías, transbordadores sobre el río y unos taxis colectivos que van adonde no hay rutas de autobuses ni trenes.

Ese boleto me trajo al lugar donde me estoy alojando: el bus me dejó en una estación de Metro donde conecté a la línea que me acercaba a mi destino.

Sin retrasos y sin pérdida llegué, de noche y a cero grados, a un sitio al que nunca había estado. Pero sabía dónde estaba la calle, cómo lucía el apartamento por fuera y cómo llegar ahí, porque toda la información que necesité estaba disponible en Internet.

Esta ciudad tiene un sistema de transporte integrado: las distintas modalidades se conectan y hay abundantes estacionamientos para bicicletas, un medio muy común (incluso a principios del invierno) en la ciudad que desarrolló el sistema de alquiler Bixi.

El transporte no es barato pero hay varias modalidades de tarjetas que lo hacen algo más económico, y descuentos para los jóvenes y los mayores. Pero casi todos aquí parecen usar la tarjeta OPUS, con la que se desplazan tanto en Metro como en bus.

A diferencia de Caracas, donde vivo, casas y edificios están numerados en un orden que facilita el hallar fácilmente una dirección, siguiendo una secuencia predecible. Todas las calles están señalizadas.

Eso pasa porque la ciudad está debidamente catastrada y porque no hay viviendas informales. La alcaldía tiene toda su urbe documentada y eso permite manejarla con precisión.

Hay embotellamientos de tráfico en las autopistas que comunican con los suburbios: los vi desde el avión. En algunas calles como la rue St-Denis también se pone lento el tráfico en las horas pico.

ciudad2Pero en general, se fluye en un tiempo predecible y uno puede ver en Internet el mapa de cada ruta de autobús y saber cuándo va a pasar por la parada, de manera de estar el menos tiempo posible expuesto al frío. Aquí, eso no es solo calidad de vida, sino salud para los ciudadanos, en un Estado donde la atención médica es generalmente gratuita.

Montreal me ha parecido hasta ahora no solo una ciudad intensamente multicultural donde se come muy bien y se escuchan siempre al menos dos idiomas al mismo tiempo (el peculiar francés de Quebec y el inglés norteamericano), sino una buena “máquina para vivir”, tomando prestada la expresión que inventó para sus casas el arquitecto suizo que conocimos con el pseudónimo de Le Corbusier.

Es una ciudad que se maneja para buscar soluciones a sus condiciones climáticas y a las necesidades de sus habitantes, que no quiere hacerles perder el tiempo ni someterlos demasiado a la intemperie, y donde un sistema de transporte por completo manejado por el Estado –no por una miríada de dueños de autobuses y de taxis que no responden a institución alguna- funciona con pocos obstáculos.

He aquí una ecuación a considerar para una ciudad eficiente, que hasta ahora he visto que produce buenos resultados: un sistema integrado de transporte en una ciudad documentada, en la que cualquier dirección está claramente identificada y en la que Google, de paso, ha trabajado mucho. El esfuerzo por hacer eso posible mejora la calidad de vida de las personas y hace que la ciudad sea más segura, más placentera y más productiva. 

 



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