Clampeo oportuno y apego precoz, prácticas que salvan vidas

Sea cesárea o parto, la práctica más segura para garantizar la salud y desarrollo del bebé y su adaptación a este nuevo mundo es hacer clampeo oportuno y apego precoz. El clampeo es el corte del cordón cuando deja de latir; esperar este tiempo garantiza la transmisión de hierro de la madre hacia el hijo, suficiente para los siguientes seis meses de vida, sumado al aporte a través de la leche materna. Esta es la razón por la que un bebé con una práctica segura y humanizada de nacimiento, que luego está en lactancia exclusiva no requiere de suplementos de hierro y ácido fólico.

El apego precoz, por su parte, es el contacto piel con piel y llegada al pecho que debe tener el bebé antes del proceso de medida y pesaje y cualquier otra práctica clínica. Con ello el niño recibe estimulación con las caricias de la madre lo cual es sumamente importante para su desarrollo neurológico y coloniza rápido en este mundo gracias a que está en el lugar más seguro y caliente: el cuerpo de su madre.

El primer contacto con el pecho debe ocurrir en la primera hora de vida, pues el bebé está alerta ese tiempo después del nacimiento y luego entra en letargo. Este contacto afianza la lactancia materna; brinda al bebé calostro con todos sus nutrientes para evitar bajas de glucosa e inmunizarlo; ofrece beneficios a la madre para evitar hemorragias gracias a los movimientos que se producen en el útero por la succión y ayuda a la liberación de oxitocina, una hormona que interviene no solo en la eyección de la leche materna, sino en el bienestar emocional de las madres.

Las madres que viven la lactancia materna desde la primera hora de vida suelen sentir más deseos de afianzar su lactancia en el futuro porque ya hubo ese enamoramiento hormonal del primer contacto piel con piel que libera oxitocina en grandes cantidades. Además, suelen tener menos posibilidades de sufrir depresión postparto, justamente porque la oxitocina es una hormona de bienestar. Esta práctica está contemplada en las leyes venezolanas, como la Ley Orgánica del Derecho de la Mujer a una vida libre de Violencia (art. 51) y la Ley Orgánica de Promoción y Protección de la Lactancia Materna, por lo que  todo centro de salud debe cumplirla. No son una tendencia o moda, son garantía de salud.



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