Claves para ser resilientes ante la pérdida

Claves para ser resilientes ante la pérdida

Basados en el conocimiento que la autoestima se refiere a la valoración que tengamos de nosotros mismos pudiéramos llegar a pensar que si me valoro entonces no sufro; nada más lejos de la realidad, eso sería como pensar que somos máquinas que solo procesan información.

En nuestro interior además de pensamientos hay sentimientos y emociones, todos íntimamente vinculados,  lo que nos hace humanos.

El desamor es una de las vivencias más dolorosas por las que pasamos e incluso, algunos investigadores mencionan que puede ser más fuerte que la pérdida por muerte. En este sentido, Rozzana Sánchez,  Aragón investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM plantea que  “el duelo amoroso es un proceso que llega a ser más complicado que aquel que se enfrenta cuando fallece un ser querido, debido a que en el duelo de muerte, gracias al razonamiento, se da un proceso lineal al saber que una relación terminó, mientras que en la ruptura amorosa se da un proceso cíclico porque siempre existe la posibilidad de que se tenga nuevamente el contacto con la ex pareja, ello puede detener el avance obtenido al buscar superar la relación y revive las emociones, tanto positivas como negativas, que hacen que se vuelva más difícil y doloroso”

Lo clave en el duelo no es dejar de sentir o enmascarar el dolor; el punto focal es como utilizar nuestros recursos no sólo para salir del mismo sino que además salgamos repotenciados (as), a esto se refiere la capacidad de resiliencia, que es esa capacidad para enfrentar adversidades y salir adelante.

Claves para ser resilientes ante la pérdida:

  • Asumirlo: es clave aceptar la realidad, los hechos y no caer en conductas de escape como el alcohol, las drogas, el buscar un clavo que saque otro clavo; esto puede dar un consuelo aparente en un principio, pero además de no resolver el proceso puede generar daños tanto a ti como a terceros. Aceptar es asumir el duelo con honestidad, con entereza, con la conciencia que va a pasar; sabiendo que lo que pasó no puede modificarse pero que vas a poder dejarlo atrás, como un recuerdo y como un tremendo aprendizaje, porque es desde el dolor donde más aprendemos.
  • Tener conciencia de tu sensibilidad: pensar que eres un robot y no te va a doler es un gran error, nadie es tan fuerte por muy fuerte que sea tu autoestima. Si no dejas salir esas emociones, si no le das permiso a tus sentimientos de expresarse, lo más probable es que termines somatizando, recuerda que por algún lado hay que drenar, de modo que alerta con esto para evitar que tu salud física sea afectada.
  • Martirizarte en la culpa: lo que pasó pasó, no es tema de buscar culpables, es cuestión de entender que sucedió y hay que pasar la página. Una cosa es obtener el aprendizaje para ser mejores en experiencias futuras y otra muy distinta es tomar un látigo y darnos latigazos asumiendo que la pérdida es de nuestra entera responsabilidad.
  • Drenar lo que sientes: Aislarte jamás será sano, al contrario, esto puede atormentarte más; siempre es sano apoyarse en personas que sabes que te estiman o en terapeutas, pero alerta con las falsas amistades que poco pueden aportarte en este proceso. Duelo que no se habla es duelo que no sana.
  • Evita la tortura: no te transformes en un acosador(a), no persigas a tu ex, no comiences a llamar o a inundarlo (a) de mensajes, he aquí donde tu valoración personal debe darte la fuerza. Tampoco te atormentes con canciones que te hagan daño o que te lo(a) recuerden. Recuerda que el amor no se obliga, es un proceso de dos y tu mereces ser amado(a) por convicción, no por imposición
  • Drena emociones: Haciendo actividades liberadoras como hacer ejercicios, ir a obras de teatro, salir con amistades, practicar un hobbie. Sé que puede no provocarte pero te sentirás mejor cuando las hagas, te lo aseguro; encerrarte en casa te dejará sumido en las mismas ideas y dolores que se repetirán una y otra vez; es necesario distraerse.
  • Perdona: esta fase la llamaría el final del proceso de duelo, y es la que realmente nos libera.  Puede que no sea fácil y por ello hay que tomarse el tiempo que necesitamos, pero es desde allí, desde el perdón donde podemos liberarnos y mirar hacia adelante con optimismo y fe.

El maestro sabio es el tiempo aunado a nuestra inmensa voluntad y confianza en superarlo; el tiempo que se requiere es muy personal, depende de cada quien; pero una vez que lo logramos, estaremos en capacidad de perdonar y liberarnos.



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