Claves para trabajar (y lograr) tus metas

Un objetivo no es un deseo. Hay que dejar a un lado la generalidad y ser precisos. Buscar la precisión en la definición obliga a sincerar nuestras expectativas y validar si es realmente lo que queremos alcanzar. Suele ocurrir que pensamos en un deseo y lo usamos como excusa para no tomar decisiones y/o no iniciar acciones.  No tener claridad del norte paraliza nuestras acciones.

Para concretar qué realmente queremos, debemos pasar de una frase general a una definición que podamos evaluar cuantitativa o cualitativamente. Hacer este ejercicio permite no solo visualizar nuestras metas, sino validarlas.

Este primer paso es determinante, es una inversión de bajo costo y alto beneficio. Con el norte claro hacemos uso más productivo de los recursos, especialmente del tiempo.

Veamos algunos ejemplos de cómo un deseo se expresa en objetivo

DESEO OBJETIVO
Ganar más Subir 20% los ingresos mensuales a partir del próximo mes.
 

Conseguir un buen trabajo

 

 

Emplearme en una empresa de tecnología, con mejor plan de carrera, el próximo semestre.

 

Correr un maratón

 

 

Correr la Maratón de Nueva York en noviembre de este año.

 

Tener mi propio negocio

 

Ser dueño de una granja de productos orgánicos dentro de cuatro años.

 

Ejemplos sencillos para resaltar que cuando esté definiendo sus objetivos sea específico y tome en cuenta su individualidad. ¡Son sus metas!



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