Despertar más temprano

Despertar más temprano

Tengo 31 años y me incluyo en una generación que tiene problemas con el sueño. No me gusta generalizar, pero al menos la mitad de mis amigos tienen desórdenes del sueño en grados más o menos agudos.

Quizás es la poca actividad física y el sedentarismo; para otros puede que sea el tipo de alimentación. Lo cierto es que las últimas generaciones tienden a dormirse muy tarde, quizás demasiado. Y es por ello que hago de éste un tema recurrente y del que seguro me verán escribir más allá de este primer artículo con el que me estreno en Inspirulina.

Entiendo que la generación que me sigue no es muy diferente y también he visto a muchos padres preocupados con sus hijos por dormir mucho y muy tarde. No en vano, pues este mal hábito se ha visto ligado a problemas psicológicos, corporales y comportamentales.

No sé a ciencia cierta el por qué del fenómeno: si fue por tener una educación flexible, o porque internet significó  para muchos la ausencia de un jefe y de un horario que cumplir.

Lo cierto es que no creo que levantarnos tarde sea una situación ideal. Es por eso que cuando cumplí 23 años decidí no seguir acostándome a las 3h00 o 4h00 am, ni despertar después de mediodía: no me sentía productivo, no disfrutaba lo que hacía y tenía muy pocas energías.

Creo que la posibilidad de saber a qué hora nos levantamos nos permite ser personas mucho más productivas. De hecho, ahora lo sé, no hay mejor momento para la musa que las 5 am de un día cualquiera, cuando la mente aún está fresca y sin el estrés del día a día.

Experimentos fracasados

Para despertar más temprano usé varios experimentos: intentar pararme a las 5 de la mañana poniendo 3 alarmas, prender el televisor a todo volumen, etc. Fracasé en mis primeros intentos. El error era básico, quería obligarme a levantar temprano sin darle a mi cuerpo sus merecidas horas de descanso.

Otro experimento muy común escondido tras un razonamiento lógico y matemático es: “si me acuesto a las dos de la madrugada, y me levanto a las nueve, debo cambiar y dormir a las diez, así me podré levantar a las siete” ¡Nada más equivocado!

Intenta dormir el primer día tres horas más temprano de lo acostumbrado y te darás cuenta que te dormirás ¡al menos dos horas más tardes de lo usual! ¿Por qué? Porque tu cuerpo no está cansado, y por el contrario tenderá a luchar contigo en batallas épicas de tortura mental. Es lo mismo que pasa cuando quieres poner a un bebé a dormir cuando no está lo suficientemente cansado: llorará hasta estar realmente agotado.

El problema con esta ecuación radica en el “acostarse más temprano”. Lo correcto es levantarse más temprano. Sin “5 minutos más”.

La solución

Lo que mejor me ha funcionado es una mezcla de las dos cosas. Usualmente lo que hago es dormirme a la hora que mi cuerpo quiera, pero me levanto siempre a la misma hora.

Con las horas de dormir soy más flexible y no he tenido problemas con eso; todo depende de cómo se sienta mi cuerpo.

Aquí algunos tips para despertar más temprano:

  • Agota las últimas reservas de energías al acostarte leyendo un libro de ficción. Es un buen somnífero para no dormir demasiado tarde.
  • Muy importante: no uses el ordenador antes de dormir.
  • Toma un baño caliente antes de dormir.
  • Despierta siempre a la misma hora. Pero recompénsate una vez por semana durmiendo algo más (los domingos son ideales). Así podrás reponer cualquier desajuste de la semana.
  • Para la adaptación puedes hacer lo siguiente: usa dos alarmas con 15 minutos de diferencia y bebe agua en la primera alarma. De esta manera, con la segunda alarma las ganas de ir al baño serán  inevitables.

¿Y tú, cómo haces para despertar más temprano?



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