Coach: gestionar-gestionándose

Me inspira estas lineas una conversación publicada en el periódico El País de Madrid, entre Vicente Del Bosque ex-entrenador de la selección española y del Real Madrid y Toni Nadal, ex-entrenador del tenista Rafael Nadal. Lo que captó mi atención ha sido una expresión por parte de Del Bosque “hay entrenadores muy buenos que en lo humano son catastróficos”, cuanta relevancia cobran estas palabras para quienes tenemos la responsabilidad de apoyar en distintas disciplinas o procesos de vida a otros seres humanos.

Se requiere de ser objetivo consigo mismo, mucho sentido común y tener muy claro cual es la importancia que se tiene ante el proceso del otro, indistintamente a que ese otro sea una persona ordinaria en su hacer, un gran artista, un atleta de alta competencia, un individuo o un equipo; y ese sentido común emerge de la persona que se gestiona a sí misma y va ligado a su forma como entiende la vida. Como soy amante del fútbol, la expresión también me recuerda lo que hoy vive el equipo Manchester United con su entrenador José Mourinho y las continuas desavenencias con sus futbolistas y personal de apoyo, no nuevas, pues ya es costumbre sus rabietas con otros equipos en el que ha estado al frente y a pesar de sus grandes logros y excelentes técnicas.

Efectivamente la vida se trata de mejorar, crecer, progresar y en mi trabajo personal insisto mucho en lo que llamo “El ser humano tras el rol” bandera de mi actividad. Va más allá del desempeño, es el constante recordatorio de la necesidad de gestionar al ser humano. Y cuando hablo de gestionar me refiero a ocuparse de esas necesidades que involucran mente, cuerpo, emociones sentimientos, conductas; elementos que muchas veces se relegan y que van unidos a distintas experiencias y cómo éstas son interpretadas.

En la interacción se pretende no afectar el comportamiento humano y las relaciones personales, la superioridad momentánea que pudiese establecerse basado en conocimientos, objetivos que se persigan o visión de un destino conjunto, debe poseer un claro compromiso de las partes involucradas, ya que ambas están llamadas a reflexionar en lo individual o como parte de un colectivo.

Por condición humana resulta difícil no hacerse expectativas; éstas nos confrontan con una serie de conceptos y otras variantes que habitan en la mente de cada individuo,  resguardados a veces en el más absoluto silencio y posiblemente afectando resultados. Al desempeñar el rol de coach o entrenador en este caso, y en la intención de apoyar a otros, nos adentramos en similitudes y resonancias propias, pues nuestro mundo no está restringido en este sentido, y aquí la necesidad de gestionar a ese ser humano tras el rol.

Volviendo a la expresión de Del Bosque, se puede ser muy bueno en la actividad que hemos elegido desempeñar, y como todo está sometida a continuos cambios, la opción es mantener la visión que formamos parte de una humanidad que demanda respeto y reconocimiento, para dar paso a diversos aprendizajes y logros de objetivos. Recordemos algo, pupilo y maestro son humanos, y ambos se retroalimentan y crecen haciéndose cada vez mejor el uno al otro en esta avenida de dos vías llamada vida.



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