Coaching y amistad: parecen lo mismo, pero…

Como coach personal he enfrentado lo que yo llamo el «crossover inverso”. Soy de origen latino, pero mi formación y experiencia profesional la he obtenido en Estados Unidos. Al inicio de mi carrera me encontré con cierta resistencia por parte de mi propia comunidad a contratar los servicios de un coach personal. Muchas personas expresaban ideas como “el coaching es para quien no tiene con quien hablar” o “mi mejor amiga es mi coach, porque me dice clarito qué es lo que hago bien o lo que hago mal”.

Por tanto, me vi en la necesidad de explicar las semejanzas y diferencias entre conversar con un coach y hacerlo con un buen amigo, así como las ventajas que puede ofrecer el coaching sobre otras formas de relación.

Aquí un resumen de esas reflexiones.

  1. Decisiones basadas en su propio criterio: si bien muchos de nuestros amigos y conocidos pueden ser expertos en un área o tópico específico, algunos pudieran caer en la tentación de tratar de “aleccionarle” en lugar de permitirle tomar sus propias decisiones. Un buen coach posee un conocimiento y una experiencia en el tópico sobre el cual sirve (salud, bienestar, vida profesional, relaciones, etc.) y además siempre guiará su proceso de identificación de opciones y toma de decisiones, permitiéndole libertad total en sus elecciones.
  2. Empatía: al igual que un amigo, el coach es capaz de identificarse con sus sentimientos y emociones, lo que coloquialmente referimos como “ponerse en sus zapatos.” Pero adicionalmente, y a diferencia de algunos amigos, será capaz de comunicarle con compasión y firmeza lo que identifique como erróneo o mejorable en sus emociones y decisiones. La buena amistad, por ser incondicional, muchas veces fomenta en nosotros conductas que, no necesariamente, serán las más efectivas en el mediano o largo plazo.
  3. Confidencialidad: el código de ética del coaching, por el cual muchos de nosotros nos regimos, prohíbe el revelar la identidad de nuestros clientes, así como los detalles específicos del caso que tratamos con ellos. Un amigo puede responder también a cierto código de privacidad, pero a diferencia del coach, no está obligado por la ley o es demandable por el incumplimiento de la confidencialidad. Conozco casos en que una simple indiscreción de un amigo o incluso, el final de una amistad íntima, ha hecho del conocimiento público detalles de la vida de una persona, que fueron compartidos en “confidencia de amigos”.

Adicionalmente, el coach es un profesional entrenado para apoyarle en lograr resultados concretos, en corto tiempo. Si desea saber más sobre coaching puede leerlo aquí. Existen muchísimas opciones a la hora de escoger un coach. Solicite referencias y, mejor aún, una sesión gratuita con el posible contratado, para que pueda formarse una opinión por experiencia propia.



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