Cocina de aprovechamiento (TRASH COOKING)

Cocina de aprovechamiento (TRASH COOKING

Las cifras publicadas por la FAO indican que el 55% de las frutas y hortalizas, el 40% de las raíces y los tubérculos, el 33% de los pescados y mariscos, el 25% de los cereales y el 20% de las oleaginosas y legumbres, productos lácteos, y carnes que se venden en América Latina acaban en la basura.

Si tomamos en cuenta que en el planeta 1.300 millones de toneladas anuales se convierten en desechos y que esta cantidad de comida es suficiente para alimentar a 2.000 millones de personas, me queda claro por que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU insiste que hay suficiente alimentos para que todos los habitantes del planeta y que podemos alcanzar la meta de haber cero propuesta en los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

«Estamos destrozando nuestro planeta para cultivar alimentos que nadie come» Tristram Stuart -Just Eat It-

La novel cocina de aprovechamiento (trash cooking en ingles) juega un papel protagónico en la sensibilización y acción del consumidor en general, pues aborda un tema sensible, en especial en aquellos en los que la crisis económica dificulta el acceso a alimentos en abundancia.

Con esta nueva perspectiva, investigadores, cocineros y ciudadanos empoderados han decidido utilizar sus cocinas como laboratorios culinarios para desarrollar y crear platillos deliciosos, nutritivos y además con cero desperdicio, disminuyendo así las pérdidas y optimizando el presupuesto destinado a la compra de insumos.

Basados en prácticas de nuestros antepasados, aplicando nuevas técnicas de elaboración e incluso de conservación, la cocina de aprovechamiento moderna nace del querer hacer nuestra parte para disminuir nuestra huella durante nuestro paso por el planeta Tierra… es en esencia un acto de amor por nuestros hijos y nietos!

Ahora bien, ¿qué podemos aprovechar en nuestras cocinas?

Pues en esencia más de la mitad de lo que botas al cubo de los desperdicios tiene uso y es comestible, a continuación 10 opciones para hacer trash cooking en casa:

1. Hojas y tallos: La mayoría de las hojas y tallos de los vegetales son deliciosos y comestibles, son una rica fuente de fibra (y vaya que necesitamos fibra en nuestra vida). En las primeras de cambio puede incorporarlas a las sopas y cremas que preparas con el vegetal, pero si quieres ir un paso más allá, ¿qué te parece preparar un pesto para untar sobre alguna galleta? Esa sería una magnifica merienda!

2. Cáscaras: La piel de buena parte de los vegetales y tubérculos que cocinas en casa son comestibles. Calabacín (zuchinni) zanahoria y hasta la papa, tienen una piel que aporta micronutrientes y fibra hasta en un 50% así que la próxima vez que quieras prepararlos lávalos bien, usa un cepillo para eliminar los restos de suciedad y listo! Así tendrás menos que tirar al cubo de basura. Las cáscaras de los cítricos (naranja, limón, toronja, mandarina) son ideales para saborizar el agua o como ralladura para brindar sabor a los postres.

3. Semillas: Las semillas de auyama (calabaza) y melón por ejemplo, son deliciosas si las horneas con un toque de sal y aceite. Son otra merienda maravillosa y costo cero (pues en otras circunstancias las botarías) para esas tardes donde la ansiedad parece no dejarnos en paz.

4. Agua de cocción: Aunque no es el método de cocción que suelo recomendar -la cantidad de agua es desmedida- muchas personas lo usan para la preparar los vegetales y luego tiran por el drenaje una fuente infinita de vitaminas (muchas son solubles en agua caliente) y minerales. Con esta agua de cocción podemos hacer una base para guisos y cremas, sólo basta incorporarla a las preparaciones cotidianas. Un buen caldo de pollo o carne le imprime un sabor inigualable al arroz, al cous cous y a la quinoa.

5. Carapachos/huesos: Luego de cortar y preparar carne, pollo o pescado nos queda una buena cantidad de huesos, cabezas (pescado) y cartílagos ricos en colágeno que nos resultan de gran utilidad para hacer “cubos de sabor” y sustituir los comerciales que además de costosos tienen una altísimo contenido de sodio. Al reducir sobre el fuego hasta que prácticamente no queden huesos, esa pasta se pasa por un colador y el líquido obtenido se sazona con especias naturales y se lleva al congelador.

6. Las sobras: Un excelente insumo para crear nuevas preparaciones, de hecho muchas recetas tradicionales fueron diseñadas a partir de las sobras. Las croquetas por ejemplo son una magnifica idea, sólo necesitas juntar lo que sobró del puré (papas, batatas o cualquier tubérculo) con carne, pescado o vegetales que hayan quedado disponibles de otra comida. También puedes usar el arroz o la pasta sobrante y saltearlo con los vegetales que tengas disponibles en la nevera.

7. Frutas muy maduras: Si tienes unos carbures (bananas) muy maduros y no te apetece comerlos, puedes hacerlos puré, juntarlos con huevo y un poco de harina (trigo, avena) y tienes una deliciosa mezcla para panquecas. También puedes congelarlos y luego hacer tu propio helado combinando con otras frutas, crema de maní o cacao en polvo. Combinar las frutas maduras en un batido es otra opción antes que terminen en el cubo de la basura.

8. Pan: Seguramente recordarás una buena receta de torta/budín de pan. Esta es una de las recetas de tras cooking mas antigua que puedes encontrar en la gastronomía de aprovechamiento. El pan duro también se puede rallar y usarlo como parte de una costra crujiente para hamburguesas, croquetas y vegetales.

9. Granos: Si te cansaste de comer tus granos a la manera tradicional, quizás te guste saber que si los pasas por el procesador con una o dos cucharadas de tahini, obtienes un delicioso untable que puedes disfrutar como merienda sobre un pan o galletas.

10. Ensaladas: La verdad es que a un mezclan de hojas verdes le combina prácticamente todo. Granos, frutas, brotes, verduras, un aderezo simple con aceite y limón y tienes una entrada nutritiva, fresca y con una cara diferente a las sobras de tu nevera. Las combinaciones dependerán de tu imaginación, así que manos la obra!

Hay mucho por hacer y aprovechar… si estas ideas aún no resuenan para ti, pueden comenzar por optimizar tus recursos comprando sólo lo necesario y planificando tus comidas, así evitas que los alimentos se descompongan en tu nevera y tengas que tirarlos a la basura.

Y cuando estés listx, únete a las miles de personas que hacemos lunes sin carne, pues gran parte de las emanaciones responsables del calentamiento global vienen de la producción de carnes a escala industrial.



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