Cocinar en la nueva normalidad

Cocinar en la nueva normalidad

Ciertamente este tiempo de estar en casa, despertó para muchos una intención por cuidarse más, cocinar con atención y elegir mejor sus comidas.

Las redes sociales se llenaron de recetas, totorales y cualquier cantidad de recomendaciones para compartir durante los días de confinamiento. Sin embargo, luego de algunos meses, ese influjo de energía se ha ido consumiendo y en el caso de las mujeres (que en su mayoría no tuvieron opción) se está experimentando un síndrome similar a la fatiga generada por el trabajo, pero esta vez por las labores domésticas, con énfasis en la cocina.

Me queda claro que cada una tendrá una historia diferente. La que dejó de tener ayuda en casa y tiene niños pequeños, trabaja en remoto y debe atender a la familia y a la mascota, seguramente esta experimentando una fatiga distinta a la que experimenta una mujer soltera que vive sola y que trabajar desde casa le ha venido como anillo al dedo pues ahora puede ocuparse de entrenar más o incluso, hecharle mano a sus proyectos de emprendimiento que estaban pendientes por falta de tiempo.

En ambos casos, las ideas de lo que puede cocina ya se están agotando y la emoción por preparar las comidas ya se esta apagando. ¿Te suena familiar?

Por estos días se habla mucho de la “nueva normalidad” y en otros artículos ya he mencionado parte de esos cambios que hemos tenido que adoptar para mantenernos segures en casa. Sin embargo en casa, ¿qué significa este concepto de «nueva normalidad»? Lo que he encontrado en algunas de mis sesiones de food coaching (y no necesariamente representa tu situación en ese momento) tienen como tema central la angustia de no poder salir de este ciclo interminable entre trabajo remoto y labores domésticas 24×7, o de no tener suficiente energía y entusiasmo para sostener esta “nueva normalidad” que las mantiene en la cocina prácticamente todo el día, empatando almuerzo con cenas y meriendas, en un ciclo prácticamente interminable.

Y si bien es cierto , algunas reciben ayuda (no puedo ni quiero generalizar) la responsabilidad se toma con tan fiereza, que algunas emociones como culpa, aparecen en la escena y se mantienen por largo rato.

Lo primero que quiero que sepas es, que sentirse cansada, abrumada y agotada esta bien… y no hay nada malo en ti, si un día quieres literalmente salir corriendo y no saber nada más de tus responsabilidades en la cocina y en la casa (los deberes como limpieza y atención a los hijos se suman a la fatiga por cocinar) es perfectamente normal y no eres una mala madre, esposa o hija por eso.

Lo segundo que es importante que tengas en cuenta es que la fatiga es un aviso de tu cuerpo, diciéndote que necesita una pausa, descanso o un ajuste en la rutina para continuar.

Y eso me lleva a una reflexión interesante:

¿Cuántas de ustedes se colgaron en la espalda esta responsabilidad sin pedir ayuda?

¿Cuántas creen que esta responsabilidad les es inherente por ser la madre, la esposa, la ama de casa?

¿Cuántas sienten que es lo que les toca hacer y que si sus madres y abuelas lo hicieron, ustedes también?

Aquí hay mucho para reflexionar, explorar y transformar.

Sé que muchas no han tenido alternativa, no quiero dejar de resaltar las estadísticas globales constatan que la pandemia a profundizado aún mas la brecha de género.

Sin embargo al escucharlas, reconozco que buena parte de mis consultantes creen que la responsabilidad es sólo suya y con ello, dejan en claro el «patrón aprendido» que no sólo perpetúa el arquetipo de la superwoman que todo lo puede, sino que aparta a cualquiera que sienta el deseo de compartir la responsabilidad contigo. Además, deja un modelaje desvirtuado de los roles en el hogar, algo por lo que muchas mujeres que nos han precedido han trabajado durante siglos y que no merece ser escondido ni desmontado por una pandemia.

Si queremos abrir nuevas posibilidades y evitar el burnout de las labores domésticas, es clave que podamos aprender a delegar y a compartir responsabilidades con los otros miembros del grupo familiar.

En el caso específico de la cocina, podemos ajustar la dinámica para que en lugar de instalarnos el día entero en la cocina, gestionemos cambios que nos brinden autonomía aprovechando las tecnologías que tenemos en casa: Nevera, congelador, horno y otras más sofisticadas como ollas de cocción lenta, airfyer, microondas, etc.

A continuación, comparto 4 metodologías que puedes comenzar a implementar y que pueden ser un cambio en el paradigma de la cocina en esta nueva normalidad al involucrar a los miembros de la familia en su puesta en marcha.

Comidas preparadas: Para algunas puede que no sea una novedad, sin embargo, como estos meses han generado tantos cambios, quizás sea hora de tomar estas prácticas para estar menos tiempo en la cocina. Si tienes una olla de cocción lenta o si tienes una olla de presión, esta es una magnifica alternativa pues sólo debes colocar los ingredientes y dejarla trabajar hasta la hora de la comida. Si no tienes estos equipos, no hay problema, puedes preparar recetas que al ser recalentadas mantengan sus características (especialmente las visuales) las carnes, el arroz, las papas, pastichos, pastel de pollo o pescado son excelentes alternativas para esta modalidad.

Cocción por lotes: También conocido en las redes como Batch cooking, es hacer grandes lotes de una receta específica, luego dividirla en porciones para congelar y comer en las próximas semanas e incluso meses (siempre que almacenes de la manera correcta) Los granos, que consumen bastante tiempo en la cocina, son una magnifica idea para esta alternativa. Luego se pueden almacenar en recipientes más pequeños y descongelar y servir como recién hechos. Carnes (rojas y blancas) horneadas son una buena alternativa para este método, sin embargo el almacenamiento es clave para evitar enfermedades transmitidas por alimentos.

Comidas en porciones individuales: Esta sería la versión de la Lonchera, pues implica preparar los recipientes con una comida completa (principal y acompañantes) y guardarlos en el refrigerador debidamente identificados. Así, a la hora de comer, sólo basta con recalentar y servir. Esta confieso que da más trabajo, pues implica preparar varios principales y guarniciones para evitar la repetición y los acompañantes frescos tocaría prepararlos al momento para evitar que como pasa con la lonchera, luzcan apetitosos al momento de comer. sin embargo, es la opción más rápida de implementar y permite incluir el componente variedad a la ecuación.

Ingredientes listos para cocinar: También conocido como mise en place, consiste en preparar los ingredientes necesarios para comidas específicas con anticipación como una forma de reducir el tiempo de preparación posterior. Los sofritos por ejemplo, se pueden preparar con antelación y almacenar congelados (en agua o en aceite). Esta es una actividad que puedes compartir con otros integrantes de la familia y hacerlo de una manera didáctica y amorosa.

Los diferentes métodos de preparación de comidas también se pueden mezclar y combinar según tus circunstancias en casa. Comienza eligiendo el método más atractivo, luego experimenta progresivamente con los demás para determinar cuál es el que te genera menos estrés.

La mejor manera de aligerar la carga es planificar con anticipación qué comidas te gustaría tener preparadas pues ten en cuenta que es preciso ir ajustando los gustos y hábitos que se han desarrollado durante estos días en casa. En esta tarea, también puedes involucrar a los chicos y así de allí obtener gran información de cómo está siendo para ellos este tiempo de comer en casa, pues sé por experiencia, que muchas mamás quieren «variedad» y un repertorio casi infinito de menúes para preparar, argumentando aburrimiento, cuando posiblemente ese no sea un tema recurrente en casa.

Considera que si en tu país el delivery de comida es una alternativa y en casa el presupuesto lo permite, esta puede ser una magnífica manera de aligerar tu carga por uno o varios días al mismo tiempo que apoyas a los emprendedores, quienes han tenido una temporada complicada desde la declaración de la cuarentena y están tratando de retomar el ritmo de sus negocios.

Luego, revisa tu calendario para decidir la cantidad de desayunos, almuerzos y cenas que necesitará para la próxima semana. Incluye también las opciones de meriendas y ten en mente siempre, la elección de alimentos nutritivos e indulgentes.

Finalmente, considera que los recipientes para almacenar estas comidas deben ser resistentes y aptos para los procesos de recalentado que experimentarán en los próximos días, Recuerda que no son eternos!!! así que dale una mirada y considera invertir en un par nuevo, para minimizar los riesgos.

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