Combatiendo la indolencia

Alguien que enfrenta una enfermedad incurable, un personal asistencial que tiene que enfrentar muchos pacientes con pocos recursos, un profesor de secundaria que tiene que lidiar con el irrespeto o la apatía de veinte jóvenes con problemas conductuales, constituyeron el blanco de investigaciones para descifrar el mecanismo psicológico conocido como síndrome de burnout.

Al enfrentar un estrés continuado al que no se le encuentra salida se experimentan una serie de cambios psicológicos de cierta permanencia a nivel cognoscitivo, emocional y conductual. Concretamente se ha encontrado que se ven afectadas tres grandes áreas: 1) la vitalidad, 2) la percepción de logro, y 3) el vínculo con la situación. Un mecanismo de protección automático es activado a fin de preservar la identidad, colocando menos energía en la situación y perdiendo el interés en ella, restándole importancia y legitimidad. Si extrapolamos este fenómeno que se produce en situaciones laborales estresantes a lo que suceder en entornos sociales desgastantes, podríamos hablar de un burnout social, que se caracteriza por la indolencia. El indolente no se siente conmovido por otros, pierde el interés en cambiar las cosas y se acostumbra al dolor.

indolenciaLas investigaciones del burnout pusieron en evidencia que la persona sometida a este síndrome modifica sus creencias para adaptarlas a la situación traumática que están viviendo, adoptando una ideología personal que justifique el pesimismo, el odio social o racial, el aislamiento y una pobre visión de la vida, del universo y de la raza humana.

Este terrible mal espiritual se propaga a través del daño, de la pérdida, del sufrimiento, del desconsuelo, de la ausencia de opciones, y es contagiado entre amigos y familiares en las reuniones y conversaciones diarias. Sin lugar a dudas, hay una plaga objetiva que produce este efecto. ¿Cómo salirse de su influencia? ¿Qué podemos hacer para combatir la indolencia?

Lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia la exposición que hemos tenido a este virus. Para ello es importante mirar si estamos experimentando engagement con nuestra situación, si estamos entusiasmados con nuestra vida y arraigados en nuestra circunstancia. ¿Nos levantamos temprano y con vitalidad? ¿Estamos atentos a las necesidades de otras personas? ¿Tenemos disposición positiva hacia los problemas inesperados? ¿Tenemos paciencia para encarar divergencias? ¿Tenemos relaciones desinteresadas y enriquecedoras con otras personas? ¿Tenemos proyectos que cautiven nuestro interés? Por otro lado, ¿estamos recurriendo a productos farmacológicos, drogas o alcohol para lidiar con la situación? ¿Estamos dedicando mucho tiempo a actividades inútiles? ¿Estamos descuidando nuestra salud o figura? ¿Experimentamos con frecuencia emociones negativas? ¿Estamos confrontando problemas sin un plan para solucionarlos? ¿Experimentamos resentimientos, odio o envidia hacia personas o grupos?

Si contestamos negativamente a varias de las preguntas del primer grupo o contestamos afirmativamente a varias del segundo grupo, es muy probable que tengamos el virus. Entonces hay que tomar medidas urgentes. A continuación recomiendo algunas.

  1. Adopte un régimen de vida más saludable, una dieta sana, más ejercicio, reduzca o elimine el uso de sustancias químicas para lidiar con el insomnio o la ansiedad.
  2. Escuche más a sus familiares, amigos, a sus compañeros, a sus trabajadores. Obsequie más visitas o llamadas.
  3. Sea amable. Diga buenos días. Salude en el ascensor. Haga contacto visual. Muestre una sonrisa.
  4. indolencia2Haga contacto con la naturaleza. Mire el cielo. Vea la luna. Vea un amanecer. Escuche los pájaros. Escuche el mar. Contemple un atardecer. Observe los arboles al son del viento.
  5. Desarrolle su mente. Cuide sus pensamientos. Disuelva ideas negativas con frases antídoto. Encuentre un enfoque constructivo. Practique la meditación y la conciencia plena. Disminuya sus expectativas y evaluaciones.
  6. Cuide su ratio emocional. Tome conciencia de sus emociones diarias. Busque la forma de experimentar diariamente sentimientos como la compasión, el sobrecogimiento, la paz, el agradecimiento, el perdón, la inspiración. Aléjese de la queja. Cuide lo que habla. Abrace su circunstancia.
  7. No se tome en serio sus ideas pesimistas. Busque textos inspiradores y testimonios que le permitan enfrentar su realidad en una forma más positiva y constructiva.

Estas recomendaciones le van a permitir recuperar la ilusión, la vitalidad y reconectarse con la vida, la situación y las personas. Pero no son suficientes. Además, es necesario que analice su situación. Identifique causas y efectos. Separe los problemas en partes. Genere opciones. Tome decisiones. No espere milagros, no espere que las cosas se resuelvan solas. Es importante que desarrolle un plan factible para cambiar su situación.



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