¿Cómo conjugamos el amor?

Se le olvidó el Amor. Su mirada busca dentro de sí misma la respuesta correcta y solo consigue culpas en primera persona del singular, sin percatarse de que el matrimonio y, en consecuencia el divorcio, se conjugan en plural.

Quiere separarse luego de casi 30 años de matrimonio, para pasar a formar parte de los más de 70 divorcios que cada día ocurren en Venezuela.

En lugar de preguntarle por qué, indagué en las razones que la llevaron a casarse y decidir que él fuera el padre de sus hijos. Luego de un breve y perplejo silencio, respondió -«Tenía 20 años, no lo pensé»-.

Es posible que sí lo haya pensado, pero no lo recuerde. Claro que puede ser verdad que la vida la fue llevando a casarse, tener hijos, pasar por altos y bajos, y en este bajo decidió quedarse. Solo que es como raro eso de no pensar, viniendo de una mujer profesional, inteligente y llena de energía.

Sí, aunque sea común que se divorcien porque lo que sintieron hace 20 años ya parece que no está, sigue siendo raro que nuestra mujerabilidad no aprecie lo suficiente la comprensión, los buenos recuerdos, el apoyo en los momentos difíciles, la toma de decisiones importantes juntos, los viajes y hasta los desacuerdos; vilipendiamos la rutina como si fuera el horror de los horrores, cuando -desde la ignorancia de quien no lo ha vivido- intuyo que es precisamente eso lo que nos da paz y estabilidad.

conjugar-amorNos comimos el cuento de que la felicidad es algo majestuoso, fuera de este mundo, que nos lleva a las estrellas y nos regresa en una nube; creemos que los problemas no deberían existir, sin terminar de aceptar que gracias a ellos crecemos, aprendemos y nos hacemos mejores seres humanos.

Luego de muchos dolores -pues aunque no estoy en las estadísticas, tuve relaciones tormentosas- aprecio por demás la armonía y paz que ofrece la rutina, las pequeñas alegrías y la necesidad de paciencia para construir pareja desde el Amor concreto que es capaz de dar un paso a la vez y donarse al otro.

¡Y sí! Efectivamente son miles las parejas que dejan de comunicarse, que les es imposible mantener una conversación sin gritarse, que les da miedo la reacción del otro, porque viven sin solucionar conflictos de años; pero también son miles las que deciden reencuadrarse recordando aquello que los unió y volver a comenzar conjugando en primera persona del plural.

 



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