Cómo el Yoga puede hacerte mejor padre

Las herramientas que nos brinda el Yoga nos permiten alcanzar un estado muy especial de vida que implica: bienestar físico, serenidad mental, equilibrio emocional y paz espiritual. Una vez que hemos desarrollado en cierto grado estas habilidades, el verdadero desafío es mantenerlas durante los embates y obstáculos que conseguimos en la vida cotidiana.

Como padre y Yogui he podido comprobar que uno de los grandes desafíos de la vida es ser padre. Cada día es un desafío que puede volarle el temperamento a cualquiera.

La paternidad es un espacio donde podemos ver los frutos del Yoga y el efecto positivo en nuestros hijos.

1.- La calma

La práctica de Yoga genera un estado muy particular de calma interna. En parte gracias a las endorfinas que segrega nuestro cuerpo ante los estiramientos de las posturas (Asanas) y también por el efecto específico de la respiración consciente al calmar la mente.

La calma de un padre brinda a los hijos una sensación de seguridad, protección y estabilidad que los hace más seguros de sí mismos y los hace sentir confianza para expresarse y realizarse.

2.- La vitalidad

El Yoga se enfoca de forma muy especial en elevar la vitalidad a través de cada una de sus técnicas que desbloquean los canales de energía (Nadis) y estimulan mayor circulación de energía vital (Prana), dando como resultado un mayor vigor y sensación de rejuvenecimiento.

Sin duda, uno de los aspectos que demanda la paternidad es gozar de la vitalidad suficiente para compartir con los hijos en sus dinámicas de juegos, trabajar para asegurar la estabilidad económica del hogar, atender los asuntos del hogar y todos aquellos puntos que competen a un padre de familia. Todos los padres que me leen saben lo valiosa que es la vitalidad para nosotros.

3.- La atención

El Yoga desarrolla la capacidad de enfoque y concentración. Para el Yoga la atención es el medio a través del cual nos conectamos con todo el universo. El poder dominar la atención plena es su objetivo principal.

Un estado mental distraído nos impide poder observar y comprender en muchas situaciones lo que nuestros hijos están requiriendo o necesitando en ese momento. Al no sentirse comprendidos o atendidos comienzan a desarrollar actitudes, a veces no muy positivas, para llamar la atención de un padre.

Tener la capacidad y la disposición de prestar atención a esas pequeñas señales que nos envían nuestros hijos constantemente y poderlos comprender en su proceso de crecimiento puede ahorrarnos muchas complicaciones.

4.- El respeto

La práctica del respeto es una de las más conocidas prácticas del Yoga: Ahimsa. Consiste en evitar agredir o violentar de forma física, mental o emocional a otros seres.

Como padres, ante nuestros hijos somos portadores de la fuerza, lo cual si se canaliza con respeto los hace sentirse protegidos, pero cuando la fuerza se vuelve contra ellos, los hace sentirse totalmente indefensos, vulnerables y abusados.

El desarrollar una actitud de respeto hacia nuestros hijos va a formar hombres y mujeres que no van a permitirse ser abusados o agredidos por los demás y lo más importante, les va a enseñar a respetarse a sí mismos.

5.- El amor

El Yoga nos hace abrir nuestro corazón al amor. Suena abstracto pero las técnicas del Yoga desarrollan en nosotros una capacidad de amar con mayor intensidad. Lo más importante para ser cada día mejores padres es criar a nuestros hijos desde el amor pleno.

Si eres padre y quieres ver cambios positivos en tus hijos, empieza por ti. Respira profundo.



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