¿Cómo entiendo el ser espiritual?

Somos espíritus viviendo experiencias humanas, y por lo tanto nos toca la difícil tarea de combinar los intereses propios de nuestro cuerpo, de nuestra mente y de nuestra alma; y no solo combinar, el reto es equilibrar y poder desde allí encontrar calma y plenitud.

Siempre he pensado que esto no es tarea fácil, y en ocasiones vivimos como si esta fuese nuestra única realidad, que esto es lo que somos porque parece inevitable no estar sumergidos en el día a día, en el cubrir nuestras necesidades diarias, resolver nuestros quehaceres… Desde esa conciencia quedamos envueltos en la cotidianidad de nuestra existencia terrenal; y desde lo terrenal nos quedamos en la posición de una vida que debe ser vivida; más que una vida que debe y puede ser creada, en una vida donde importan los fines u objetivos, a una vida donde los medios son fundamentales.

Definitivamente, no soy una erudita en esta materia, pero mi alma me dice a gritos que somos más que mamíferos que vienen para nacer, crecer, reproducirse y morir. Siento que todos y cada uno de nosotros tiene una misión importante que cumplir, pero que muchos tergiversan o pierden en su afán de concentrarse en “vivir la vida”, y ojo que no quiero decir con esto que crea que un ser espiritual no pueda disfrutar de los placeres de la vida; lo que quiero decir es que los valores espirituales dirigen las acciones y jamás los beneficios materiales estarán por encima, sino que serán consecuencia.

Me duele profundamente ver cómo un ser humano explota a otro, le roba o peor aún lo mata. Sufro al ver la violencia producto de puntos de vista diferentes. Me afecta la manipulación de gobernantes o personas en posiciones de poder sobre las masas solo para lograr sus objetivos; de hecho, sufro tanto que para escapar de esta sensación me refugio en mi conexión con Dios porque, como dije en estos días en mi vídeo, hay temas del espíritu que solo pueden ser consolados a nivel espiritual.

Con esto no quiero mezclar la espiritualidad con la religión o con dogmas, sino que la vinculo con la existencia de una realidad que supera aquello que podemos captar con nuestros sentidos, pero que nuestra alma intuye.

La espiritualidad nos lleva a la confianza, la certeza, la fe, la gratitud, la intuición, la calma… nos lleva a saber que nuestra existencia supera esto que vemos, que nuestro sentido y propósito va más allá del subsistir en este planeta, lo cual además es un absurdo porque nadie permanecerá vivo en este plano.

La espiritualidad es AMOR, así en mayúsculas, no es idolatría; es confianza no temor; es saber que nuestro verdadero sentido es universal y no limitado a este plano que muchos consideran exclusivo y que por lo tanto viven como una lucha por vencer al otro sin saber que es allí donde se pierden.

 



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