Cómo escribir una eficiente carta del perdón

Cómo escribir una eficiente carta del perdón

EL perdón no quiere decir que estés de acuerdo con lo que ocurrió, ni que lo consientas, solo significa aprender a soltar el impacto que ese evento tuvo en tu vida.

Los hechos son neutros por naturaleza, no son ni buenos ni malos; ni por dolorosos son malos, ni por placenteros son buenos. Simplemente son lo que al final nosotros elegimos que signifiquen para nosotros.

Siempre tenemos la posibilidad de cambiar nuestra percepción sobre lo que nos ha ocurrido o sobre lo que eso significa para nosotros, Eso es nuestra elección.

Una forma de conectar con nuestro perdón es a través de un simple ejercicio que le ha funcionado a muchos de mis pacientes, y hoy quiero compartirlo contigo.

Toma unas hojas en blanco en las que escribirás todo aquello que necesites para lograr un espacio de perdón de ti para ti, pero basado en tu historia. Buda decía que la rabia o el rencor eran como agarrar un carbón y esperar que el otro se queme. Entonces, el perdón es soltar esa brasa y con ello liberar el dolor.

En una hoja comienza describiendo en detalle el daño que has sufrido, aunque parezca doloroso o incómodo. Mientras más espléndido seas con tu narración mejor será para tu proceso. Escribe tanto como consideres, y para ello usa tantas hojas como sientas necesario.

En la siguiente hoja, explica por qué te sientes herido todavía. En otra hoja, escribe lo que te hubiera gustado que esa persona hiciese en vez de lo que hizo. Para esto es ideal que te conectes con lo que mereces y te permitas, aunque te parezca una fantasía imaginar y proyectar ese trato que consideras que mereces.

Finalmente, en otra hoja concédele tu perdón explícito manifestándole tu comprensión. Esta parte de la carta debe ser escrita en primera persona y en presente. Por ejemplo:

-Yo (tu nombre) perdono al profesor que me humilló delante de toda la clase.
– Yo (tu nombre) perdono a mi compañero por haberme utilizado de tal o cual forma.
– Yo (tu nombre) perdono al ladrón que me robó la cartera.

Una vez que tengas todas las hojas escritas y sientas que ya no queda más nada pendiente, ve a un lugar privado en el que puedas leer tu carta en voz alta y luego quemarla. Una vez en ese lugar, comienzas leyendo lo ocurrido en voz alta y al terminar esa carta la quemas. Luego sigues con cada segmento de la carta hasta llegar a la última hoja y quemarla también.

Ahora toma una respiración profunda e imagina y siente cómo esas imágenes se esfuman y se hacen progresivamente más borrosas, tenues y débiles en la medida en que las cenizas se van apagando.

En este momento, hoy, aquí y ahora… estás libre y en paz con tu historia.

Te invito a que nos cuentes tu experiencia con esta carta. Te mando un abrazo de luz y mis bendiciones.



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