¿Cómo evitar los silencios incómodos cuando estás conociendo a alguien?

¿Cómo evitar los silencios incómodos cuando estás conociendo a alguien?

Estas conversaciones iniciales pueden generar tensión producto del no conocer a la otra persona y no saber qué hacer cuando ocurren los silencios. ¿Qué se hace en esos casos? Muchos se pararían o abandonarían la situación, otros pudieran comenzar un monólogo nervioso que los compense de la incomodidad de estar con una persona desconocida en silencio.

Y si la persona tiene poca confianza personal, no te cuento, puede de inmediato atribuir el silencio a un rechazo hacia su persona sin saber que puede estar muy lejos de la realidad.

¿Cómo pueden evitarse estos silencios?

  • Haciendo una pregunta interesante que no esté vinculada a temas controversiales (como política), y que den pie a respuestas amplias o donde se pueda profundizar sobre ellas, por ejemplo: ¿cuáles son tus principales sueños de vida? ¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres? Noticias recientes, libros, series de televisión, son buenas alternativas que puedes utilizar para generar conversaciones.
  • Reconocer algún aspecto positivo del otro: cualquier aspecto que puedas reconocer en forma sincera como una prenda, el color de su cabello, etc., hará que la otra persona se sienta reconocida y, por ende, bajen sus defensas, y desde allí pueda estar en condiciones para conversar en forma más relajada.
  • Manejando las respuestas escuetas del otro: Puede ocurrir que la otra persona se limite a dar respuestas breves ante nuestros comentarios o preguntas como: si, no, no sé. ¿Qué hacer? Pues toma esa respuesta y enriquécela. Por ejemplo: veo que no forma parte de lo que te agrada, ¿siempre fue así o cambiaste de opinión con el tiempo?
  • Desarrollar una conversación antes que un interrogatorio: Si la conversación se lleva al plano donde tú haces preguntas esperando que el otro responda hay un   amplio margen de generación de incomodidad, la otra persona puede sentir que fue citada a un interrogatorio policial, alerta con eso. Está bien que formules una que otra pregunta, pero también que compartas tu opinión ante los distintos temas, algo así como una danza donde los dos intervienen para mantener la armonía.
  • No satures de información al otro: Una pregunta no implica que debas contar toda tu vida. Ve suministrando información de manera gradual, dándole chance a la otra persona para que también lo haga.
  • La amabilidad enamora: Ser amable es fundamental para que la otra persona se sienta cómoda y quiera conversar, y esa amabilidad no solo se refiere a ser amable con tus palabras, sino a aceptar a la otra persona como es más que a cuestionarla.
  • Atención con el lenguaje corporal: Ten presente que el cuerpo habla mucho más que las palabras, muéstrate relajado, respira profundo y observa el lenguaje corporal del otro. Si ves que constantemente mira su reloj o su celular, evade tu mirada, se cruza de brazos, tendrás ante ti señales de incomodidad que pueden ser producto del no disfrute del punto que están hablando o de no desear continuar conversando.

Si a pesar de realizar todas estas técnicas la otra persona da muestras evidentes de que no quiere seguir hablando, llegó el momento de cerrar el encuentro de la forma más amable posible, con una sonrisa y diciendo algo así como: ha sido un placer compartir contigo, pero ya debo retirarme, hasta otra oportunidad, sin por ello sentirte mal. Recuerda que no tenemos por qué agradar a todo el mundo, y es irracional pretender lograr eso.

Es tan importante saber iniciar una conversación como tener claridad cuando no tiene sentido continuar con la misma.



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