¿Cómo evitar que la ira te domine?

¿Cómo evitar que la ira te domine?

La ira es una emoción sumamente intensa que puede apoderarse a tal punto de ti que te lleve a hacer cosas de la que muy probablemente luego puedas arrepentirte. Suele estar acompañada de cambios químicos en los niveles de adrenalina y noradrelina que producen síntomas físicos diversos como puede ser el incremento del ritmo cardíaco, tensión muscular, respiración agitada y dificultad para poder pensar adecuadamente.

Esta emoción produce, como suelen hacerlo todas las emociones, una respuesta que suele ser de ataque o huida por declarase nuestro sistema en peligro. Las reacciones que ocurren son básicamente de naturaleza impulsiva, y he aquí un punto fundamental que deseo resaltar, y es que muchos de los trastornos psicológicos que podemos enfrentar provienen de respuestas emocionales desproporcionadas las cuales somos incapaces de dominar.

¿De dónde viene la ira?

Todos podemos sentir ira ante determinadas situaciones, lo que marca la diferencia es lo que hacemos con ella. Algunas personas aprenden a manejarla, a canalizarla, y otras dejan que se apodere de ellas reaccionado como un volcán en erupción. ¿Qué marca la diferencia?

El manejo desproporcionado de la ira puede provenir de problemas de inseguridad personal o autoestima. Esto a su vez disminuye la tolerancia a la frustración, así como la capacidad que tenemos de resolver situaciones que generan disgusto o no son placenteras, y por supuesto el nivel de poder que le otorgamos a las circunstancias externas sobre nuestra capacidad interior, y, por ende, las percibimos como una amenaza sobre la que hay que actuar.

La ira como emoción no es negativa, sino que nos prepara para realizar esfuerzos superiores, pero cuando es mal canalizada, puede dar como resultado la agresividad. Esta agresividad responde a un bajo autocontrol así como a una respuesta adquirida por repetición o hábito por haberla incorporado a nuestro repertorio una y otra vez; en especial si en ocasiones hemos logrado lo que queríamos a través de ella (refuerzo).

También esta explosión suele ocurrir cuando soportamos una situación desagradable una y otra vez sin hacer nada al respecto y así como la gota que derrama el vaso, llega un momento en que se supera el límite y sobreviene la explosión.

Otra forma en que suele aparecer es cuando nos sentimos atacados, lo cual aunado a la inseguridad personal y a un exceso de peso de la opinión externa puede generar una exacerbada forma de defensa que se viste de contraataque.

¿Cómo evitar que la ira se apodere de ti?

1. Desarrollar tu valoración personal a tal punto que tomes conciencia de que tu bienestar depende de ti y no de lo que ocurre en tu exterior. El apoyo terapéutico suele ser de altísima utilidad.
2. No acumular aquello que te molesta: una buena conversación calmada y firme realizada a tiempo suele ser la solución al desborde emocional.
3. Desarrollar tolerancia a la frustración: esto pasa por cambiar la perspectiva entre lo bueno y lo malo, entre ganar y perder; entender que una caída no es un fracaso, sino un impulso para aprender y seguir adelante, que un error no es el fin del mundo y que nadie es perfecto, todos fallamos. En este punto es vital dejar de compararse con otros, el proceso de la vida es absolutamente personal, no una competencia con otros.
4. Concientizar cómo haces sentir a otros pensando cómo te sentirías si te lo hicieran a ti. Este acto de reflexión puede ser realmente aleccionador.
5. Descansar, relajarse: muchas veces el agotamiento, la falta de descanso y esparcimiento es lo que nos lleva a andar obstinados y actuar de forma irracional. Meditar, realizar ejercicio y cualquier otra actividad que te relaje puede ser de gran ayuda.
6. Evitar personas y situaciones detonantes: esas personas que te irritan, que te molestan, es preferible disminuir al mínimo la interacción con ellas.
7. Realizar terapia que te ayude a desmontar creencias erradas que impiden que puedas tener control emocional y que distorsionan tu percepción sobre los eventos.

“Cuida tus propias emociones y nunca las subestimes”. Robert Henri



Deja tus comentarios aquí: