Cómo explicarle a los niños los conflictos sociales

En estos días históricos para Venezuela, donde el mundo ha volcado sus ojos para pedir la paz de nuestra nación, las madres venezolanas tenemos en las manos una inmensa responsabilidad con el bienestar emocional y psicológico de nuestros hijos.

El dilema de hablar o no con los pequeños de la casa, sobre la realidad que nos arropa, ha sido un debate recurrente entre las madres tuiteras de Venezuela. Cada una ha expresado su posición, desde su postura política, social, religiosa y obviamente maternal, sin llegar a un consenso.

La decisión no es fácil. Quienes optan por obviar el tema con sus hijos, alegan que la política no es un contenido apto para niños.

Estas mamás prefieren crear realidades más amenas, a fin de excusar las faltas al colegio o la suspensión de  las salidas habituales del fin de semana. Una suerte de burbuja como en la famosa película italiana, “La vida es bella”, que busca salvaguardar la inocencia de estos chiquitines.

Pero esta opción no es viable para todas las madres. Aquellas, quienes consideran que hablar es la mejor opción, aseguran que a los niños se les puede explicar con palabras acordes para su edad, el panorama que vive el país, sin caer en la desesperanza o tópicos políticos, que puedan causar angustia.

Como madre de una niña de cinco años de edad, pero sobre todo, como periodista, siempre estaré a favor del diálogo y de la información. Creo firmemente que a los niños se les puede explicar casi cualquier cosa, siempre y cuando se maneje una retórica adecuada.

Al igual que estas madres, quiero lo mejor para  mi hija y navego entre estas dos posturas, para tratar de proteger a mi pequeña de la preocupación natural que se vive. No obstante, ocultar lo que pasa, no me resulta la decisión correcta.

Respeto que muchas familias no deseen explicarles a sus hijos el escenario que nos embarga. Es natural que no quieran que los chicos se inquieten o sientan temor. Pero debo recordarles que los niños perciben todo.

Si ustedes están preocupados, hablan del tema o escuchan las noticias en casa, los niños igual reciben el mensaje que algo está pasando. Frente a esto, lo mejor es la plática.

Una buena manera de arrancar y abordar el tema, es crear un espacio de diálogo en familia, preguntándoles a los más pequeños cómo se sienten e indagar sobre lo que piensan.

Pueden aprovechar este tiempo en casa para idear actividades educativas que ayuden a fortalecer los valores de respeto, compresión y tolerancia, a través del juego con los padres, abuelos, hermanos, primos, vecinos.

La idea no es encerrarlos en una burbuja, sino enseñarles que en la vida existen diferentes posturas y formas de asumirlas. Lo importante es mantenerse fiel a uno mismo, respetando el derecho del otro a pensar distinto.

Es nuestra tarea como progenitoras, educar y formar en la paz. Hoy más que nunca, las madres tenemos una voz clara y fuerte, más allá de 140 caracteres. Tenemos los brazos que acunan el futuro y el verbo que forma una nueva esperanza.

Si decides adoptar esta opción y abrir junto a tus hijos, una pequeña ventana a la realidad del país, desde tu posición, perspectivas y valores, te invito a que revises estos pequeños pasos, para un diálogo ameno.

  1. Explicar en palabras sencillas. Fingir que no pasa nada no protege a los chicos del mundo exterior. Siempre es mejor obtener la información de papá y mamá, en un lenguaje sencillo, claro y preciso, fácil de digerir.
  2. Hablar y responder. Cada familia tiene su manera de percibir la realidad del país y ésta debe ser explicada de acuerdo a la capacidad emocional y cognitiva del niño. Anímalo hacer preguntas y responde de forma natural, sin desestimar sus comentarios.
  3. Mantener el espacio. Los niños necesitan sus rutinas diarias. Si no están asistiendo a clases, conserva la pautas habituales del fin de semana y agrega actividades recreativas, que lo ayuden a distraerse.
  4. Libertad de expresarse. Anima a tus retoños a expresar sus sentimientos y preocupaciones. Expresiones como «no llores» o «no estés triste» no son aconsejables.

Mantén a sus hijos motivados y en un entorno de concordia familiar. Recuerda que la explicación de los hechos, no implica la inmersión de los niños en estos. Su estabilidad emocional siempre estará primero.



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