Como flechas que batallas libran

Cae la noche y la luz es fiel y siempre vuelve.

El velo de la ilusión no caerá hasta que no se posea la visión liberadora de la mente de la conciencia superior.

Nos alejamos de nuestro centro muchas veces por dar importancia a nuestro ruido interno que demanda que las cosas sean y estén de una manera particular no alineada con los intereses de nuestro propósito creando una prisión emocional con cuyos barrotes nos maltrataremos intentando escapar.

Así como el arquero ha de fabricar su arco y hacer los astiles de las flechas, así mismo fomentamos nuestras habilidades y fortalecemos nuestros dones espirituales para dar la batalla.

Los dones adquiridos no son para convertirse en ellos sino para ponerlos en práctica en tantas formas lo precise, poniéndolo al servicio de nuestra causa superior a cada instante de la vida, pues solo ahí existen y se vuelven herramientas.

Los dones adquiridos no utilizados en actos son como semillas no germinadas que nunca brotarán. Un poder no realizado, un aspecto del ser no expresado.

El crecimiento no está en saber cómo vivir la vida sino en vivir la experiencia.

La sabiduría no es estar por encima de las vivencias sino el crecer con ellas.

La madurez se adquiere cuando las experiencias comprendidas se hayan convertido en rasgos grabados en el alma.

Recibe y celebra todo lo que te brinda el momento presente, disfruta plenamente de él, sin el pasado que ya no existe y sin el futuro que llegará y que construyes hoy.

“La vida es como una vela, solo sirve cuando está encendida, pero entonces se consume. La vida cuando está apagada no sirve”. Proverbio Zen.

Recordar, desear, esperar, lamentar y arrepentirse son algunas de las tácticas más usadas y más peligrosas para evadir el presente e inmovilizarte.

Absorbe cada instante de la vida, disfrútalo, saboréalo y cuando haya pasado, olvídalo.

Nada en el mundo debe tener poder sobre uno al punto de apartarnos de nuestro centro.

Somos como una flecha que batallas libra…

¿Y cuáles habrían de ser las cualidades en el momento de levantarse y lanzarse para llegar a nuestro propósito?

Fundamentalmente mantener bien el equilibrio y mantener el rumbo durante el vuelo.

El momento del manifiesto llega cuando todo se ha alineado suavemente.

La única llave que abre las puertas de tu prisión emocional y te impulsa con valor a lidiar con el mundo es el amor.

Querido lector, te deseo unos días colmados de serenidad, disfrute y descanso.

Deseo verte colmado de dicha por tus anhelos concretados en el manifiesto de tu aquí y ahora.

Gracias por tu interés y confianza. Seguimos juntos en este campo de batalla maravilloso del crecer, ser y estar… de aquí a donde queramos.

¡Feliz Navidad y Póspero Año Nuevo 2015!

Marianella



Deja tus comentarios aquí: