¿Cómo hacer feliz a una mujer?

No es fácil, pero tampoco imposible…  Está en sus manos. Usted lo ha hecho y puede volver a hacerlo. No necesita que yo le explique cómo. Hacer feliz a una mujer es como barrer la casa: Usted sabe cómo llevarlo a cabo, pero eso no significa que esté dispuesto a hacerlo.

Usar el sentido común le adelantaría la mitad del trabajo, pero la verdad es que somos perezosos, vamos con la corriente y cualquier cambio de dirección puede interpretarse como un ataque directo a nuestra soberanía. El hombre suele pensar: “Yo quiero a mi mujer, y deseo que sea feliz…  Pero sin que eso altere mi forma de vida”. ¿Es usted uno de esos rebeldes sin causa que James Dean dejó como legado? ¿Es usted uno de esos reyes de nada que desea ver a su reina sonriendo a cambio del invaluable esfuerzo de respirar? ¿Es usted uno de esos adolescentes atrapados en el cuerpo de un hombre que quiere ver a “su mujer” feliz sin alterar el comportamiento que tuvo a los 13 años de edad? Si su respuesta fue positiva en alguno de estos casos, debo advertirle que tendrá que ensuciarse las manos. Es un trabajo duro, arduo y peligroso. Muchos de ustedes no volverán a salvo…

El trabajo al que me refiero no es físico, ni mental. Es emocional. Ese campo donde las mujeres nos llevan tanta ventaja. Para este punto ya usted debería entender que la pregunta: “¿Por qué las mujeres no pueden ser como los hombres?” no tiene sentido. Tendría que cambiarles el cerebro y eso es virtualmente imposible. Además, con la más mínima alteración, la mujer dejaría de ser mujer y eso no vale la pena. A un lado la inercia amigo, el trabajo del que le hablo no requiere un esfuerzo mayor que contar hasta 10. Respirar profundo.  Imaginarse en un campo verde o a la orilla del mar. La clave es: Paciencia…  Sólo eso. “¿Es un truco? Algo más se debe necesitar además de la Paciencia”. Nop. La Paciencia es la clave. Si usted puede pensar dos segundos en vez de uno antes de hablar, la diferencia será abismal. Si usted puede esperar dos minutos en vez de uno a que su mujer cambie de opinión por sí misma, se ahorrará una potencial discusión. Si usted puede escuchar a su chica dos horas en vez de una, le será más fácil entenderla. Si usted puede sacar a pasear a su pareja dos días a la semana en vez de uno, ella se sentirá muy agradecida.

Al final todo se reduce a la paciencia. Muchos dirán: “Sácala, llévala al cine, cómprale un ramo’e flores, báñate junto con ella, llévale la comida a la cama…”, pero la verdad es que todos esos detalles no funcionan para todas las mujeres. Ahí es donde usted debe tener la disposición para escucharla y revelar cuáles pasos son convenientes. Sacarla a pasear es una buena idea, pero si la chica es casera o tiene ciertas actividades en el hogar que no puede posponer, entonces la cita no será la mejor opción en esa ocasión. Las flores son una regla universal, pero si en algún momento la chica le confesó que era alérgica a ellas debe tomarlo en cuenta para evitar ese dañino ramo que con tantas otras funciona. Los bombones, que también cuentan con fama mundial, pueden ser una desagradable tentación para la mujer, si está a dieta. Y así muchas otras cosas serán inadecuadas con la mujer que usted intenta hacer feliz, y si no tiene la paciencia necesaria para descubrirlas fallará en su misión. Tampoco tendrá éxito si no cuenta con la paciencia requerida para manejar su feminidad. No se preocupe, el amor suele venir con una buena cuota de tolerancia, calma y, por supuesto, paciencia…

 

 



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