Cómo Jesús se hizo Maitreya

En estos días de intensa actividad noticiosa no he podido dejar de sorprenderme al darme cuenta de la inmensa oportunidad que a los seres humanos encarnados en esta tierra y que vivimos en condiciones humanas favorables nos ha sido otorgada al ser “encarnados en la época maravillosa de los cambios trascendentales de esta humanidad”.

Ni siquiera podemos imaginarnos cuántos maravillosos seres han estado en espera y deseosos de ser ellos quienes puedan venir a formar parte de este movimiento natural y determinante para la evolución de la raza.

Es así como cada día y llena de un entusiasmo intenso reviso las noticias y quiero enterarme de todo cuanto pueda ya que mi alma está consciente de que aquello que me lleve alimentará mi personal evolución espiritual.

Que si ya un robot baja escaleras, sirve un café y habla, ummmm, a dónde nos lleva eso; que si queremos libertad, que si debemos respetar las diferencias, que si no hay fronteras es fácil si puedes imaginarlo, tanto y tanto vertiginoso avance me obliga a desear digerir todo lo que veo y aprender. En chat con unos amigos, tocamos el tema de estar acá en este pequeño multiverso llamado Tierra para aprender. Sin duda, repetiremos vida tras vida hasta llevarnos definitivamente las lecciones aprendidas, ¡pero es que todos los que pasamos por esta escuela hemos de llevarnos lo mínimo o máximo que se pueda! Si hasta Jesús de Nazaret debió asumir lo suyo; claro que nuestro gran maestro, nuestro Señor vino a redimirnos, a llevarse la oscuridad que reinaba, a mostrarnos el camino al Padre y también vino a aprender sus propias lecciones. Así como para ser un buen gerente debe saberse el funcionamiento de la empresa en gran medida, así como para ser un empresario debe conocerse muy bien cómo se mueve mi empresa, así como también ser un buen líder depende del conocimiento de las necesidades, deseos, sueños del grupo, de la misma forma el Señor vino a llevarse un conocimiento determinante y definitivo para poder ser nuestro gran intercesor, nuestro gran y amado Señor, vino a saber lo que significa ser un humano. Vino a conocer en carne propia todo lo bueno y maravilloso que nos encarna y lo no tan bueno. A ver por sí mismo cómo nos las arreglamos para coexistir con tantas esferas al mismo tiempo, el abanico completo entre la luz y la oscuridad y es que la tierra es materia obligatoria para trascender a mayores planos.

Por eso, por amor y para poder ser nuestro gran líder aceptó venir y someterse a todo aquello que necesitaba comprender y trascender, y poco a poco fue comprendiendo lo que es ser un ser humano. “Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen” deja ver que él llegó a comprender el nivel de consciencia en el que estábamos y a tener misericordia de nosotros… y así fue como nuestro Señor aceptó su destino y entregó su vida para darnos la oportunidad de tener en el cielo un intercesor, un guía, un protector, un camino de conocimiento hacia Dios… y así fue como se graduó, se llevó su lección aprendida para poder llegar a ser nuestro amado Maitreya….

¿Qué habremos de hacer nosotros?…



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