Como llegó se fue

Como llegó se fue

Resulta que en nuestras vidas, el amor cuando llega no necesariamente es perpetuo…. No necesariamente dura para siempre. Obviamente queremos que sea una experiencia perdurable pero no todos lo logramos. 

En esos devenires del amor vamos obteniendo experiencias con las que vamos definiendo lo que el amor es para nosotros y probablemente cada individuo de la pareja se lleva un concepto, una experiencia diferente, cada uno le dio un sentido distinto a lo vivido. 

Como somos valientes y llenos de esperanzas volvemos a intentarlo sin siquiera habernos dado un momento de introspección que nos ayude a entender ¿Qué pasó?, ¿Por qué sucedió de esta manera? Y sobre todo esta pregunta, ¿Hasta que punto yo fui responsable?. Y es aquí, en esta reflexión en donde yo quiero quedarme. 

Generalmente hacemos responsable al otro de como resulto la relación, “…la culpa es de él/ella que no me entendía, él/ella me gritaba, él/ella me asfixiaba” y así una cantidad de razones que inculpan totalmente del fracaso de la relación al otro. Sin mirarme yo, sin señalar, observar ni comprender lo que nosotros hicimos o dejamos de hacer en la relación y que contribuyó a su término. 

¿Y cómo entramos a una nueva relación? Pasando por alto las cosas que pudimo cambiar en nosotros. ¿Y por qué cambiarlas?, para no entrar en el ciclo del dolor, ¿Qué es eso del ciclo del dolor?… Hablemos de ello…

Como sabemos, inicialmente en una relación de pareja todo es hermoso y maravilloso no podemos comprender cómo somos tan afortunados de tener a esa persona a nuestro lado, vivimos el lado mágico del amor hasta que ¡Pum! nos enfrentamos con el primer obstáculo, una diferencia pone a temblar las bases de la pareja, queremos resolverlo e intentamos hacerlo arduamente, pero no funciona… empieza entonces a doler y en desde ese dolor continuamos luchando hasta darnos cuenta que no vamos a vencer y tarde o temprano la relación se quiebra. Desde ese sufrimiento aprendemos, lo que debimos hacer y lo que no, somos capaces de ver en el otro lo que al inicio no podíamos y que colaboró al quiebre de la relación, se cayeron los velos y aprendimos.

De esta manera luego que el dolor pasa, estamos dispuestos a entrar en otra aventura romántica y no hemos hecho las bases con aquello que aprendimos de la relación anterior. 

Si aún no disipo la clave de lo que hay que aprender para no entrar en el ciclo del dolor entonces te lo diré, hay que aprender a observar.

Observarte a ti mismo(a) como quién tiene una cámara mirando para adentro permanentemente y reflexionar respecto a lo que ves.

Observar al otro para identificar, calibrar y descubrir quién es en su esencia para de este modo contar con mayor información para tomar la decisión de iniciar o no una relación con él/ella, antes que sus defectos (al igual que los tuyos) les tomen por sorpresa.

Así, evitas el ciclo del dolor. 

Que no pase por nada y para nada una relación fallida, que nos sirva de aprendizaje y no tengamos que decir como llegó se fue.

Imagen de JUAN FERNANDO YECKLE en Pixabay



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