Cómo manejar nuestros cambios de humor

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Cuántos de nosotros no hemos experimentado un mal día, nos hemos levantado con el pie izquierdo y hasta quizás nos hemos dicho en algún momento: “Hoy estoy que ni yo mismo me soporto”. Empezamos el día experimentando una sensación de vació o disconformidad que no sabemos de dónde proviene, solo sabemos que está ahí.

En algunas ocasiones podemos ser más conscientes que en otras de nuestros cambios de humor. Lamentablemente la mayoría de las veces, no, y es entonces cuando nos dejamos llevar sin rumbo por la tormenta de nuestras emociones, arrastrando a nuestro paso con todo aquel o todo aquello que se atreviese.

No estoy hablando aquí de una reacción “normal” ante un evento que te haya sucedido, me estoy refiriendo a esos cambios de humor que en ocasiones experimentamos, y que no tienen ninguna justificación ni razón de ser. Esto por supuesto atenta contra cualquier estado de felicidad y armonía que queramos ver manifestados en nuestras vidas.

En primer lugar debemos saber que la palabra mood (ánimo en inglés) está relacionada con la palabra moon (luna), por lo tanto la fuerza lunar que actúa sobre las mareas también afecta nuestras emociones, distorsionando su naturaleza y haciéndonos oscilar cual péndulo entre las polaridades negativa y positivas de nuestros sentimientos.

Si entendemos esto, seremos menos vulnerables ante nuestras variaciones de humor pues habremos entendido que tal reacción, sin calificarla, sin juzgarla, aplicando la bondad hacia nosotros mismos, es el producto de una reacción humana de nuestro organismo pero que nada tiene que ver con lo que somos, no se corresponde con nuestra esencia divina, por lo tanto no cabe ningún tipo de identificación con ella. De esta forma podremos hacer retroceder la marea de nuestros cambios de humor humanos y convertirnos en maestro, no en esclavo de nuestras emociones.

Cuando esto te ocurra, observa la emoción tal como es, como si le estuviera pasando a otra persona. Al hacerlo verás que su dominio sobre ti habrá disminuido y ya no podrá hacerte daño a ti o a los que te rodean, te has hecho consciente.

Prueba también ese día introducir pequeños cambio en tu rutina, hacer un cambio de ritmo. Con esto le estarás dando tiempo a tu psiquis para que se ordene y a tu alma para que se deshaga de esas energías tóxicas.

Así que cuando la marea suba y veas que el cielo se encapote, solo te queda tomar tu paraguas y resguardarte bajo él, en espera de que la tormenta pase, pero no permitas por ninguna circunstancia que esta situación se apodere de ti, impidiéndote ver el sol que yace oculto detrás de las nubes esperando que pase el aguacero.

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