Cómo mantener y mejorar la agilidad mental

Cómo mantener y mejorar la agilidad mental

A la mayoría de nosotros nos ha pasado. Buscamos como locos nuestros lentes de leer, para descubrir finalmente que lo teníamos sobre nuestras cabezas todo el tiempo. O revolvemos la casa completa porque olvidamos dónde dejamos las llaves del automóvil. O simplemente dejamos de asistir a un evento al que nos habíamos comprometido porque… se nos olvidó. O nos cuesta más hacer nuestro trabajo o tareas que antes hacíamos con facilidad porque nos sentimos embotados o nos cuesta pensar. Cuando ya estas situaciones se vuelven demasiado frecuentes es hora de detenernos por un segundo a pensar qué es lo que sucede. ¿Cómo es posible que yo antes podía recordar hasta el más mínimo detalle de cada cosa, y ahora se me olvida hasta mi nombre a veces?

Al crecer y envejecer vamos perdiendo facultades mentales por el mismo declive natural del cuerpo. Sin embargo, hay formas en las cuales podemos mantener nuestra mente activa para poder disfrutar de agilidad mental por el mayor tiempo posible. De hecho, muchas invenciones, descubrimientos e investigaciones fundamentales han sido realizados por personas mayores, que combinando su experiencia con su habilidad mental han logrado grandes cosas para la humanidad.

Se ha dicho que los seres humanos solo utilizamos el 10 por ciento de nuestra capacidad cerebral, así que el espacio para mejorarla y aumentarla es gigantesco. No es suficiente con mantenerse activo ejecutando las tareas del día a día, puesto que por la rutina muchas de esas tareas se vuelven mecánicas, o sea, no necesitas pensar para hacerlas y las ejecutas como un robot. Para mantener la agilidad mental es necesario retar al cerebro y realizar actividades en las cuales te encuentres completamente presente, comprometido y concentrado, para que el cerebro trabaje a su máxima potencia. Tener la mente abierta para experimentar nuevas cosas, para realizar cambios importantes en definitiva te ayudarán a mantener tu mente activa y a aprender más.

Aunque estemos muy ocupados es importante apartar un tiempo para poder realizar estas actividades, ya que sin ellas perderemos nuestras facultades mentales y ello se reflejará en nuestra calidad de vida desmejorándola.

Por ello, te ofrezco estos nueve consejos para mantener y mejorar tu agilidad mental:

Lo primero que necesitamos saber es cuál hemisferio de nuestro cerebro es más predominante.

  • ¿Derecho o izquierdo?

El cerebro está dividido en dos hemisferios: el izquierdo cuyas características se basan en la lógica, la racionalidad, el análisis, la crítica, y se orienta hacia los objetivos y los resultados. Por el otro lado, el hemisferio derecho se encarga de las funciones de la creatividad, la imaginación y las emociones. Cada uno de nosotros utiliza los dos lados pero tiene un hemisferio dominante que es el que predomina en nuestras reacciones y estados de ánimo. Ahora bien, una cosa es que un lado del cerebro sea más dominante que el otro, pero es importante aprender a estimular el lado contrario.

Para saber qué hemisferio te domina puedes tomar un test en internet. Si te domina el hemisferio izquierdo, estimula el derecho realizando alguna actividad espontánea, cambiando tu rutina, escuchando música mientras trabajas o limpias, realizando alguna acción basado meramente en tu intuición o emociones y no en la lógica. Si quieres estimular el hemisferio izquierdo, haz una programación secuencial de tu día y síguela, analiza los pros y los contras antes de actuar, traza planes, estrategias y analiza las situaciones con lógica. También es importante para estimular el lado contrario de tu hemisferio dominante que realices actividades con tu mano contraria. Si eres derecho, utiliza la zurda para lavarte los dientes, para peinarte, para escribir y viceversa. Puede parecer fácil, pero un cambio así es bastante retador para el cerebro y lo pone de inmediato a trabajar.

  • Lee

La lectura de cualquier tipo de medio impreso, incluyendo libros, revistas, periódicos, aumenta tu capacidad de concentración y estimula tu imaginación y creatividad, además de aumentar tu cultura general y vocabulario. Es uno de los mejores hábitos que se les puede inculcar a los niños de hoy en día, que nacen y crecen bombardeados por medios audiovisuales que aunque son entretenidos, no los hace pensar mucho. Si empiezas a disfrutar de la lectura desde niño, lo seguirás haciendo como adulto y en todas las etapas de la vida. La lectura abre la mente porque te expone a nuevas ideas y mayor conocimiento, así como también hace que el cerebro se mantenga activo imaginando a través de tu mente las situaciones, los personajes, las descripciones que lees. La lectura es un eterno aprendizaje y de allí sale mi segundo consejo.

  • Consulta cuando no sepas algo

Este hábito también es importante para mantener al cerebro funcionando. No se limita a buscar en el diccionario las palabras o conceptos que no conozcas, aunque siempre es bueno hacerlo, sino que se refiere más a la capacidad de aprendizaje permanente. Independientemente de tu edad, o nivel educativo todos los días puedes aprender algo nuevo, una nueva palabra, un nuevo concepto. También es importante ser curioso, tratar de entender cómo funciona el mundo y las cosas que lo componen, investigar, preguntar. Así que no deseches la oportunidad de preguntar cuando no sepas algo por temor a parecer tonto. Realmente es más tonto quedarte en la ignorancia por haber tenido miedo de preguntar. Además es importante entender que no tienes por qué saberlo todo ni es realista esperarlo, cada uno de nosotros tiene un área de especialización, y otras áreas de las que no sabemos nada. Ayudarnos mutuamente produce una sinergia que es la que mantiene viva la sociedad.

  • Escribe

No, no necesariamente tienes que escribir una gran pieza literaria ni una obra de teatro ni una novela, pero las habilidades lingüísticas ayudan por lo general a aumentar la agilidad mental porque mientras escribes tu cerebro está funcionando al 100 por ciento para poder hilar una historia lógica y coherente. Como con todo, la práctica hace al maestro y puedes dominar este arte eventualmente con mucha práctica. Empieza por escribir en un diario tus actividades diarias, luego ve añadiendo más cosas, tus emociones, un poema, alguna anécdota, alguna opinión en un foro de internet, si ya en definitiva te animaste con la escritura puedes iniciar un blog de un tema que domines o te interese si lo deseas. No solo te ayudará a socializar sino que exponerte a las opiniones y comentarios de los demás es muy interesante y se pueden crear debates enriquecedores para todos. Si tienes el hábito de la lectura se te hará más fácil empezar a escribir.

  • Aprende a tocar un instrumento

Una de las cosas más estimulantes que puedes hacer por tu cerebro es aprender a tocar un instrumento. Aunque no tengas mucho oído musical, el solo hecho de concentrarte en aprender las notas y las particularidades de cada instrumento va a ocasionar que tus sentidos se activen y hagan trabajar al cerebro que debe recibir todos los impulsos que percibes a través de tu sentido del tacto y del oído. También ayuda que es algo que tienes que practicar constantemente, e ir mejorando en el camino. Si definitivamente no tienes esa vocación o talento, el hecho de escuchar música y bailar también te puede ayudar.

  • Realiza ejercicios mentales

Los juegos de números y cartas ayudan a mantener el cerebro en general en estado de actividad y alerta. Intenta hacer las cuentas de forma manual, en vez de depender de una calculadora o trata de aprenderte de memoria los números telefónicos importantes. Haz ejercicios matemáticos de vez en cuando. El ajedrez es un juego maravilloso porque ayuda a planificar cada jugada pensando en el movimiento del contrario, y anticipándose a ellas. Cada vez que tengas un rato libre puedes realizar crucigramas, armar rompecabezas, participar en juegos de memoria, de lógica, de estrategia, de investigación, de cualquier tema que te interese y que te ayude a mantener la concentración y el enfoque en la actividad. Puedes realizar estos juegos en familia para que sea divertido, ayude a mejorar la dinámica familiar y les inculques a tus hijos el hábito de pensar y analizar. Puedes incluso ayudarlos a hacer sus tareas escolares. Recuerda que si no se usa, el cerebro se atrofia, así como los músculos.

  • Descansa lo suficiente

Una de las mayores causas de fatiga mental y poca claridad de pensamiento es la falta de sueño reparador. Poco a poco nos vamos acostumbrando a dormir menos, lo que ocasiona que cuando despertemos nuestro cerebro no haya tenido el tiempo suficiente para recuperarse completamente. Para mantener la agilidad mental debes descansar lo suficiente, durmiendo en un ambiente propicio, sin interrupciones al menos de seis a diez horas, dependiendo de tu ciclo particular de sueño.

Hay que evitar en lo posible los trasnochos y el sueño poco reparador. Para ello, come algo ligero en la noche, evita los estimulantes como el café, el cigarrillo o el alcohol, viste ropa de dormir cómoda y apaga todos los aparatos electrónicos (televisión, teléfono celular, iPad, computador, etc.) al menos una hora antes de irte a dormir. Puedes tomar una ducha caliente que te ayudará a relajarte así como una taza de leche tibia con miel si te cuesta conciliar el sueño. Dentro del descanso hay que incluir la relajación durante el día. Tomar una siesta de apenas 15 minutos al mediodía si tu programación te lo permite es extremadamente beneficioso para la salud. Igualmente puedes optar por otras técnicas de relajación como hacer yoga, caminar o meditar. Cualquier actividad física que implique oxigenar el cuerpo será buena para tu cerebro.

  • Aliméntate bien

Hay alimentos específicos que por su contenido específicos en nutrientes, vitaminas y minerales pueden ayudar a mejorar la concentración y la memoria, entre ellos, las uvas, la canela, el chocolate amargo, el pescado (particularmente el salmón), el aguacate, las manzanas, los espárragos, etc. Mantén una dieta balanceada consumiendo la cantidad correcta de proteínas, carbohidratos y grasas según tu complexión y nivel de actividad física. En la medida de lo posible evita o disminuye la cantidad de carbohidratos simples (pan, pasta, pasteles, harinas) y sustitúyelos con carbohidratos complejos que son los que encuentras en los vegetales. Evita el azúcar refinada y en vez de ello, obtén la glucosa y la fibra que necesita tu cuerpo de las frutas frescas.

  • Realiza un trabajo o actividad que te haga feliz

Las personas que aman sus trabajos o actividades se mantienen en mejor estado mental y anímico que los que no, ya que disfrutan lo que hacen, se pueden concentrar y enfocar en ello con mayor facilidad y finalmente les proporciona satisfacción y felicidad. Si trabajas en algo que no te gusta, tenderás a hacerlo sin emoción y de forma rutinaria y tu cerebro se irá apagando poco a poco. Por ello es tan importante perseguir tus sueños, saber qué es lo que quieres e ir tras ello, para poder trabajar en lo que realmente te gusta y en lo que eres bueno, además de explotar infinitamente tus talentos y habilidades en esa área específica.

Finalmente, como dijimos al principio mantener tu cerebro ágil es una decisión consciente que puedes tomar pero que implica, como todo lo bueno en la vida, esfuerzo y constancia. Si decides hacerlo, podrás al cabo de un breve tiempo notar la diferencia, estarás más alerta y enfocado, podrás disfrutar de mayor claridad al pensar, de menos esfuerzo para ejecutar las tareas simples y complejas así como verás una gran mejora en tu calidad de vida. ¡Vamos, pon esa mente a trabajar!



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