Cómo podemos ser más agradecidos

Cómo podemos ser más agradecidos

Practicar la gratitud a diario puede ser la clave para recibir el apoyo de quien tú menos lo esperas. La gratitud es la llave que abre la puerta de las posibilidades para que las cosas buenas que queremos sucedan.

Así mismo, ser y estar agradecido nos ayuda a querer más nuestra vida, y aunque suene como algo muy repetido y de manual de autoayuda, es precisamente la gratitud lo que nos conduce a la verdadera felicidad.

Mostrar gratitud cada día de nuestras vidas no es complicado. Tampoco tenemos que hacer grandes proezas o gastar dinero para dar gracias y estar agradecidos. Es suficiente con algunos gestos o palabras. Por ejemplo, podemos mostrar nuestra gratitud a través de una sonrisa, cuando elogiamos de manera sincera a otras personas y a nosotros mismos.

Podemos mostrar gratitud con un abrazo, regalando una flor, incluso, es una excelente muestra de gratitud cuando enseñamos a otros lo que sabemos y puede ser de ayuda. Decir te quiero también es una forma de agradecer.

Ser agradecidos es algo que podemos escoger, una actitud que puede ser nuestra a diario y brindarnos nuevas y mejores oportunidades para tener una vida más positiva y optimista. Puedes practicar ver la gratitud como ese puente que te lleva al otro lado, al de los objetivos alcanzados.

Te estarás preguntando ¿cómo puedo lograr esto en tiempos tan complicados? Comencemos por vivir en el presente, enfócate en el aquí y el ahora. Reconocer lo que tenemos y agradecerlo es la vía para llegar a nuestras metas. También puedes utilizar palabras constructivas, rodearte de personas positivas.

Puedes incluir entre estos nuevos hábitos, escuchar música para subir tu ánimo, hacer favores sin esperar nada a cambio, descansar y hacer ejercicios. Meditar y reflexionar también son un par de herramientas claves en el camino de lograr ser más agradecidos, porque te permite lograr lo primero, estar enfocado en el tiempo presente.

La energía de la gratitud nos permite crear nuevas oportunidades; darle el justo valor a aquello que nos preocupa, y usar nuestros pensamientos y emociones para concentrarnos en lo bueno de la vida y su abundancia, llevándonos a disfrutar y a dejar de sufrir. Abre la puerta de la gratitud y aprende continuamente a vivir sin limitaciones.



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