¿Cómo poder avanzar a pesar del miedo?

¿Cómo poder avanzar a pesar del miedo?

Una operación que puede salvar tu vida, pero no realizas por temor a que salga mal; una presentación que evades por temor a hablar en público; una relación que no inicias por temor a ser rechazado o temor a que termine mal…

El miedo paraliza, nos detiene y, en algunos casos, nos lleva incluso a retroceder, a escapar, en un deseo de evitar eso que nos atemoriza, y sabes que desde allí no logramos nada, perdemos, lamentamos, entonces, ¿cómo avanzar a pesar del miedo?

En eso estuve yo hace unas semanas cuando le diagnosticaron unos tumores mamarios a mi perrita de 13 años de edad. Recorrí varias clínicas veterinarias esperando que alguna de ellas me dijera que podíamos no operar, pero no fue así. El miedo que sentía por su avanzada edad me cubría, pero entendí que si no hacía nada igual, la iba a perder, de modo que tenía que actuar y eso hice. ¿El miedo se fue? No, para nada.

Ese miedo que sentimos no es malo, al contrario, genera una sensación de alerta muy necesaria para la acción. El punto es canalizarlo, no dejar que su ola te sobrepase, sino que te impulse, y lo que lo hace posible es la confianza. Así como en ciertas dinámicas de grupo de programas de equipo donde te lanzas a los brazos de un equipo con la certeza de que te van a recoger.

¿Confianza en qué? Confianza en ti, en un amigo, en tu pareja, en Dios, en un médico, en fin, en lo que quieras depositarla, pero es justamente lo que te permitirá impulsarte, confiar, y desde allí creer que lo que ocurra una vez que actúes será lo mejor posible que tenía que suceder.

Desde la confianza se siente ese abrazo silencioso, ese hombro amigo, esa voz que te dice que todo saldrá bien, sin necesidad de dejar de sentir, de llorar si es lo que deseas. ¿Quién dijo que reprimir las emociones es sano?, la vida se trata en gran medida de sentir, pero una cosa es sentir y derrotarse, y otra, sentir y avanzar.

A ti que me lees, amigo, amiga, permítete sentir el miedo, llorar si es lo que deseas, pero, por favor, no te detengas. La confianza es esa tabla de salvación a la cual debemos aferrarnos para poder continuar y entender que lo peor es la parálisis, que hay que continuar y si, a pesar de todo, no obtenemos los resultados esperados, entender que hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos.



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