Cómo proteger a tu bebé del calor

Cómo proteger a tu bebé del calor

El organismo de los bebés y los niños pequeños es muy vulnerable al calor sofocante porque su sistema regulador no ha madurado aún; de hecho, su temperatura se eleva entre tres y cinco veces más rápido que en el adulto debido a que tiene menos reserva de agua. Es normal entonces si el termómetro sube y sube, el pequeño esté irascible y llorón, inapetente, o no duerma bien… tiene calor, una sensación que podemos intentar aliviar, sobre todo en casa, el lugar donde mejor están si tienen menos de seis meses.

Para ayudarles a soportar mejor los veranos, las olas de calor o simplemente los días abrasadores, procura que el hogar esté siempre bien ventilado –mejor a primera hora de la mañana, que suele hacer más fresco–, y durante las horas centrales del día cierra las ventanas y mantén las persianas bajadas para que no entren ni el sol ni el calor. Puedes recurrir a los ventiladores o al aire acondicionado siguiendo las siguientes pautas:

-El chorro de aire no debe dar nunca al bebé de forma directa.

-Lo ideal es que la temperatura varíe entre 21 y 24 grados por el día y los 19 a 21 grados por la noche. En todo caso, la diferencia entre el interior y el exterior no debe superar los 10 grados.

-El aire acondicionado reseca mucho el ambiente, por lo que conviene utilizar un humidificador cuando hay pequeños en casa, mejor si es de aire frío (una palangana con agua puede servir).

-No hay que dejarlo siempre encendido, es mejor ponerlo en el cuarto del niño un rato antes de acostarlo y después apagarlo; vigilad que los filtros estén limpios.

-En cuanto a la vestimenta del bebé en estas épocas, cuanto menos mejor, y las prendas que sean de tejidos transpirables como el algodón o el lino, holgadas, y de colores claros. Cuando cae el sol no le abrigues mucho tampoco, una camiseta y un pañal suelen ser suficientes para las noches tórridas. Es importante que el colchón, el protector y las sábanas sean también transpirables, y elegid un lugar fresco y ventilado para colocar la cuna, si es necesario cambiándola de habitación.

-También puedes recubrir su silla de paseo, su trona, y la silla del auto, con alguna tela igualmente ligera para que no transpiren tanto. El sentido común os guiará en esta tarea para mantener a vuestro bebé cómodo y lo más fresquito posible.

Protege a tu bebé del sol en los paseos, piscinas y playas

Los bebés y los niños pequeños no pueden recibir los rayos del sol de forma directa, así que es mejor evitar el paseo, la playa o la piscina entre las once de la mañana y las seis de la tarde, precaución que hay que redoblar si sufrimos una ola de calor.

Para llevarlo de paseo, buscaremos lugares frescos y de sombra y saldremos equipados con gorros, sombrilla, agua y ropa ligera, aunque recuerda que en muchos lugares, como las grandes superficies o los restaurantes, el aire acondicionado es muy potente, por lo que conviene llevar siempre en la bolsa de paseo una mantita o alguna chaqueta por si es necesario abrigarlo.

Si acudes a la piscina o a la playa, busca un lugar con árboles o que tenga sombra, y cubre al bebé con sombrillas o parasoles, o incluso puedes adquirir unas tiendas “ad hoc” para bebés de venta en tiendas especializadas. Y si tiene más de seis meses, la crema solar es imprescindible.

Por último, una precaución que nunca está de más recordar: jamás se debe dejar a un bebé o niño pequeño solo dentro de un vehículo ni un momento, y mucho menos durante una ola de calor; existe un gravísimo riesgo de que sufra un golpe de calor o hipertermia en muy pocos minutos, con grave peligro para su vida.

Fuente: www.webconsultas.com

Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay



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