¿Cómo quieres que te quieran?

¿Cómo quieres que te quieran?

Hoy vamos con este tema que me ha sido pedido donde el objetivo es reflexionar sobre si es cierto que el amor que damos es el que deseamos recibir, ¿Qué sucede cuando aceptamos un amor que no es bueno para nosotros y no logramos dejarlo? Y, finalmente ¿Las parejas en bienestar se hacen mejores personas?

Podríamos decir que a todos nos encanta sentirnos queridos ¿cierto? Pero acá viene una primera reflexión, ¿todos queremos igual? Y la respuesta es por supuesto ¡No!, hay personas más expresivas, otras retraídas, hay quienes dicen te amo y otros simplemente asumen que es así; yo por ejemplo estuve casada con un hombre que no le resultaba fácil manifestar sus sentimientos con palabras o con gestos y yo soy de esas mujeres que les gusta que se lo digan, que las tomen de la mano, que disfruta de las miradas, de la picardía… y definitivo que eso genera dudas y malestar.

Es necesario entender que lo que nos gusta no le gusta a todo el mundo, somos seres individuales interactuando en un colectivo y viene una primera pregunta:

¿Cómo te gusta que te expresen amor?

Es importante saberlo porque si no lo sabes cómo podrías entender con quién te sentirías a gusto en una relación.

Y desde aquí se desprende una segunda pregunta.

¿Soy capaz de expresar el amor que quiero que me expresen a mi?

Sería egoísta pretender recibir algo que no soy capaz de dar. Por ejemplo, deseas una persona que te escucha mostrando verdadero interés cuando lo hace y recordando luego lo que le dijiste, pero, ¿Tú escuchas? , y es que una relación de pareja no es un embudo, es un canal bidireccional.

Una tercera pregunta

¿La otra persona sabe lo que te gusta?

Lo tiene que saber porque nunca debemos suponer o dar cosas por sentado y, para evitar conflictos, supón que consideras que una pareja debe tener un nivel de confianza tal que puedan revisarse sus celulares pero a tu pareja eso le parece una invasión a su privacidad ¿qué crees que sucedería? ¡Conflicto seguro!

Que haya coherencia entre lo que ambos desean es fundamental para mantener viva la relación. Del desconocimiento o no consideración de lo que el otro necesita suelen venir rupturas y esa típica expresión: -No sé qué pasó si le di todo de mí-

La famosa frase de Gabriel García Márquez dice: “Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser” y con el respeto de Don Gabo , pues si, quizás te ame pero no de la forma como tu deseas, y no hay nada mejor que coincidir en esa forma de expresar, desde las demostraciones de afecto hasta la forma de resolver conflictos, porque desde mi humilde opinión desde el amor hay que evitar el irrespeto incluso en las discusiones mas airadas porque lo deseemos o no las ofensas o insultos dejan mella o marcas que suelen ser difíciles de borrar.

Y esto se extiende a todos los ámbitos, incluso el sexual, por ello no es lo mismo demostrar el amor con infidelidad que decir que se ama pero permitirse estar con otros, esto debe ser consensuado. Un swinger por ejemplo no podría funcionar con una persona que ama la fidelidad.

Yo me quedo con la frase de Amado Nervo, que dice: “Si no te quieren como tú quieres que te quieran, ¿para que quieres que te quieran?”

Quizás en este momento te estés formulando preguntas que antes pudieras no haberte hecho, preguntas que quizás te lleven a seleccionar mejor a la persona con quien desees entablar una relación de pareja, alguien que sea capaz de quererte como quieres que te quieran y recibir ese amor de tu parte.

Recuerdo un hombre que conocí hace años que me flechó y con quien tenía muy buena química en privado pero en público no solía tomarme de la mano y caminaba delante de mi…eso no funcionó, no para mi y acá vamos con otro tema que va más allá de las preferencias sobre la forma de amar y es el merecimiento ¿cómo merezco ser amada? Y desde allí que estoy dispuesta a aceptar o no, y sin estar conscientes de lo que merecemos, si nos amamos poco terminamos en relaciones de dependencia y de aceptación de “las migajas” que puedan darnos, lo que responde otra de las preguntas de este artículo ¿Por qué no puedo dejar a esa persona que no me hace bien? , pregunta que respondo con otra pregunta ¿cómo vas a dejarlo si no sabes lo que vales y por ello te resignas con cualquier cosa con tal de no estar solo? Y de verdad no te engañes con la frase – Es que yo lo amo- , más bien entiende que si amas más a otra persona que lo que te amas a ti no es amor entonces, es sometimiento, es minusvalía pero ¿amor? ¡Para nada!

Este tema cabría para tejer mucho pero por razones de espacio debo concretar, de modo que mi recomendación es revisar tus patrones pasados, tus aprendizajes, tu autoestima y si sientes que las relaciones de pareja que has establecido son un fiasco el trabajo que debes hacer es en ti, trabajar en terapia sería genial para determinar qué debo cambiar para quererme yo como debo ser querido y lo demás vendrá por añadidura.

Finalizamos con la última pregunta:

¿Las parejas en bienestar se hacen mejores personas?

Mi respuesta es un ¡SI! Definitivo y contundente, cuando amas, cuando ese amor es reciproco, cuando te aman en reciprocidad, cuando estás desde el disfrute y el bienestar ¿qué suele pasar? ¡Te sientes feliz! Quieres sonreír más, te tornas más resiliente porque hasta los problemas los ves con más ligereza, tienes más deseos de comerte el mundo y ser la mejor versión de ti mismo. Hasta delincuentes han dejado de serlo por amor, y es que el amor es magia pura. El amor sin duda nos llena de una energía poderosa que nos proyecta a ser mejores personas.

Imagen de Hans Braxmeier en Pixabay



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