Cómo reconciliarse con el miedo a fallar

Cómo reconciliarse con el miedo a fallar

Hace pocos días escuché una frase que me iluminó la vida. Decía algo así como: “El miedo no es mi enemigo; al miedo hay que abrazarlo y darle besitos”. Esto lo oí en un podcast llamado “El camino de la creatividad”, del argentino Facundo Arena. Fue inevitable pensar: ¡cuánta razón tiene!

Ahora te pregunto a ti: ¿cuántas veces has visto al miedo como a un enemigo que hay que vencer?, ¿y cuántas veces has dejado de hacer cosas que amas porque sientes que mueres de miedo? Si me preguntas a mí, debo confesar que han sido muchas, pero todo está empezando a cambiar y te diré cómo lo estoy logrando.

Toda emoción tiene una función, y el miedo tiene la misión de protegernos del peligro. Sin embargo, vale la pena preguntarnos: ¿qué pasa cuando no hay un peligro real? ¿qué nos detiene? Esas preguntas me las hago constantemente, y es lo que me ha permitido actuar a pesar del miedo… Sin intentar pelear contra él sino abrazándolo. Es posible reprogramar nuestra mente cuando abrimos los ojos y tomamos consciencia de cuáles son las barreras que creamos.

Ahora que te hablo sobre el miedo y sobre esas frases que iluminan la vida, hoy quiero compartir contigo algunos extractos de un texto poderosísimo que leí hace años en la Revista Etiqueta Negra. Era una columna del cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos y este artículo se llamó “La alegría del error”. A continuación, podrás leer 5 frases increíbles que ese texto nos dejó.

  1. «La mejor forma de aprender a enmendar los errores es cometiéndolos. Así conocemos el mundo y descubrimos de qué material estamos hechos».
  2. «Uno puede equivocarse tanto si actúa como si se queda quieto».
  3. «Siempre que acepto hablar en público me invade la sensación de haber cometido un error. Cuando me niego a hacerlo, también».
  4. «El hombre decae cuando renuncia a la manzana para aferrarse a su mísero espacio en el paraíso».
  5. «Siempre he creído, por ejemplo, que es muy estúpido huir del amor para ahorrarse una estupidez. Así que cuando Cupido me apunta con su flecha le ofrezco el pecho, a sabiendas de que podría matarme. Después veré cómo diablos resucito».

¿Con cuál de estas frases te identificas? Mis favoritas son la 2 y la 3. Te invito a anotar la que más te gusta para que la tengas cerca cada vez que sientas miedo. ¡Te ayudará un montón!

Foto creada por katemangostar – www.freepik.es



Deja tus comentarios aquí: