¿Cómo resolver tus problemas haciéndote las preguntas adecuadas?

A muchos nos ha sucedido que ante ciertas crisis y circunstancias adversas de la vida, lo que a veces nos provoca es entrar por una puerta de cristal que nos permitiera aparecer en un entorno distinto, por ejemplo, una hermosa pradera para respirar paz y tranquilidad, desapareciendo como por arte de magia los problemas y todo aquello que tanto nos molesta y perturba.

Esta alternativa es tentadora pero poco realista, porque evadir los problemas nos conduce a sentir una mayor insatisfacción interna; también a que esos problemas se tornen aún más grandes y sentir que al no resolverlos nos estanquemos en un mar de infelicidad.

Entonces, ¿cómo podemos lidiar con esos problemas que nos agobian?

Escuchamos hasta el cansancio la siguiente frase: ponte manos a la obra, pero con frecuencia no sabemos por donde comenzar o inclusive cómo utilizar nuestros recursos internos.

Una manera de resolver problemas es haciéndose las preguntas adecuadas, porque en las preguntas bien formuladas puede estar la solución (a esto se le denomina un proceso de autocoaching sencillo). Pero hacerse esas preguntas a uno mismo no es tarea fácil, aunque podrías hacer el intento. Trata de salir de la situación y observarla como espectador, ¿qué te preguntarías a ti mismo si te ves sentado en ese bello mirador de la pradera dándole vueltas a tu cabecita con ese problema que no te deja tranquilo? Es un ejercicio muy interesante.

Otro método que podrías utilizar es el siguiente: a ese amigo de confianza, el que siempre está dispuesto a escucharte y darte un buen consejo, pídele que esta vez, en lugar de aconsejarte te haga preguntas sobre tu problema, como si él o ella fuera un detective privado que siente una gran curiosidad e interés por ayudarte a resolver ese conflicto. En el análisis de tus respuestas puedes conseguir muchas soluciones.

Ahora bien, es verdad que al principio de este artículo mencionaba que era poco realista desaparecerse, ¿correcto?

En realidad, todos contamos con la habilidad de entrar por esa puerta y encontrarnos en esa hermosa pradera, no para evadir los problemas, pero sí para conseguir de a ratos, algo de paz en nuestro interior. Y te preguntarás, ¿cómo lo hago?

La respuesta es sencilla: incorporando a tus rutinas diarias técnicas de relajación, respiración profunda y/o meditación, ya sea en tu casa, en un parque o en una piscina para lograr despejarte totalmente. Haciéndolas con frecuencia, te permitirán navegar a ese sitio de paz y conexión interior en donde puedes dejar por unos instantes los problemas y pensamientos obsesivos de lado.

Es sorprendente observar cómo, al lograr un estado de relajación interno y luego volver al problema, el mismo se ve con mayor claridad.

Y por último, si estás lidiando con un problema que pareciera no alejarse de tu mente, busca calmar y apaciguar el pensamiento, cerrando tus ojos y pensando mentalmente que estás allí sentado en el mirador de la pradera. Realiza un ejercicio de relajación o respiración sencillo y permite que al finalizar ese estado meditativo te conectes con las soluciones que quizás no te habían cruzado por la mente.



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