Cómo saber si eres una persona egoísta

Cómo saber si eres una persona egoísta

Según el diccionario, “el término egoísmo hace referencia al amor excesivo e inmoderado que una persona siente sobre sí misma y que le hace atender desmedidamente su propio interés. Por lo tanto, el egoísta no se interesa por el interés del prójimo y rige sus actos de acuerdo con su absoluta conveniencia”.

El egoísmo es una conducta que es más fácil de reconocer y percibir en los demás. por lo general, resulta difícil reconocerla en uno mismo, y se suele caer en la justificación de alguna actitud o situación donde nos hemos comportado así.

Para poder autoevaluarte y, a la vez, tomar conciencia de los demás, incluso de aquellos con este tipo de comportamiento, aquí tienes seis características de las personas egoístas:

  1. Solo piensan en sí mismas.

Por definición, el egoísta tiene un enfoque exclusivamente en sí mismo; no le preocupa ser odiado por los demás por sus actitudes. Sin embargo, como técnica de manipulación, se victimizará y utilizará una de sus armas favoritas, el chisme, para desprestigiar a quien no esté de acuerdo con lo que él considera correcto. Jamás piensa en el bien común, sino en qué tiene para ganar. Elige todas sus acciones de vida en función del rédito personal.

  1. Manipulan las situaciones para salir beneficiadas.

Los egoístas siempre están buscando la oportunidad para beneficiarse, aun a costa de la infelicidad de otros. Son capaces de pisotear e incluso difamar con tal de conseguir lo que quieren. Llegan al extremo de no temer romper amistades de años por pagar unos pesos menos en una cena compartida; o de robarle el amor de su vida a un hermano o familiar, con tal de pretender sobresalir y satisfacer su angustia interna.

Son ladinos y hacen de la trampa, la mentira y el engaño su forma de vida.

  1. El compartir no está dentro de sus valores.

El egoísta vive su vida en un perpetuo intercambio: si me das yo te doy una migaja.

Dentro de la vida de relación, el egoísta será el que siempre te dirá que no si le pides ayuda, excepto que lo beneficie y con creces. Busca salir favorecido de alguna forma notable, en lo posible económicamente.

Le encanta pedir y pedir, pero no dar, ni tampoco hacerse responsable del efecto que causa su comportamiento egoísta: lo negará, ya que -en verdad- no lo reconoce: lo tiene tan incorporado que es habitual y hasta natural en él.

  1. Son rencorosas y se ofenden cuando no procedes de acuerdo a lo que ellas quieren.

Como odia el éxito de los demás, la persona con egoísmo tejerá todo tipo de historias para que el otro pierda lo que ha alcanzado, y jamás expresará su felicitación ni demostrará alegría por algo que le es ajeno. Si considera que aquel logro debiera haber sido suyo, no cejará en su esfuerzo por demostrar y hundir a la otra persona utilizando cualquier tipo de argucia, incluso las más crueles.

  1. Se apropian de sus cosas y no les gusta compartir.

El egoísta tiene un sentido de posesión distorsionado: todo lo que no puede acumularse para su propio beneficio, no es importante.

Por eso el egoísta no es la mejor persona para pedir ayuda, ya que por lo general no te la va a dar: te pondrá justificaciones, mentiras, dilaciones e historias de todo tipo para negarse, con tal de no ayudarte.

Solo se presta a hacerte un favor si sabe que lo pagarás con algo mayor para él, o que lo podrá utilizar como forma de presión para el futuro.

También se arrogan los logros de los demás: aunque no hayan movido un dedo para ciertas conquistas, el egoísta querrá simular que fue gracias a él.

  1. Su lema es mínimo esfuerzo y máximo provecho para ellos.

Para terminar, las personas egoístas tienen un principio de máxima eficiencia a su favor en toda su vida. Con un mínimo esfuerzo, quieren sacar un provecho mayor.

Discutirán todos y cada uno de los precios en forma obsesiva; no se dejarán aconsejar por personas con mayor experiencia -salvo que les beneficien-; se irán antes de un restaurante y dejarán el dinero justo -o menos- de lo que les corresponde de su parte.

Son fríos, calculadores y suelen tener una vida de mucha soledad, disfrazada de arrogancia y un pretendido estatus hacia fuera que no condice con cómo se sienten por dentro.

¿Qué hacer si es muy difícil convivir con personas egoístas, si bien están presentes en todas nuestras vidas? La clave, si te toca hacerlo, es no pedir peras al olmo, y saber que, siempre, estarán antepuestos sus beneficios por sobre los tuyos.



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