Cómo salir del pesimismo

Actualmente en estos tiempos tan convulsionados podemos decir que existe una ola de pesimismo que está afectando a muchas personas, las cuales ante situaciones complicadas se quejan, se molestan, critican y experimentan rabia, tristeza, decepción, apatía, etc. Por supuesto es normal que ante circunstancias adversas nos identifiquemos con este tipo de emociones ya que somos humanos, sin embargo hacer de ellas el hábito del día a día nos genera malestar a nosotros mismos y a quienes nos rodean, nos convierte en pesimistas.

¿Qué es el pesimismo?

Es la predisposición de juzgar las cosas por su aspecto más desfavorable o negativo. También se define como un adjetivo de tipo calificativo que se utiliza para designar a determinado tipo de personas que mantienen una mirada negativa sobre la vida, las situaciones que suceden a su alrededor, etc.

El pesimismo se caracteriza por presentar todo o numerosas situaciones de manera negativa, sin permitir que salga a trasluz los elementos positivos, enseñanzas y aprendizajes que cada circunstancia puede tener.

Asimismo puede estar presente en cualquier persona en situaciones particulares y determinadas, el pesimista es el que continuamente se maneja con esta actitud y no cuenta con la capacidad de disfrutar circunstancias o momentos que para otros son completamente positivos.

Y se manifiesta de muchas formas: desgano por vivir, desconfianza de otros, lástima de uno mismo, derrotismo, fatalismo, se sospecha que el mundo confabula malintencionadamente, no se está conforme con nada, la queja y la crítica es permanente en su diálogo diario.

Consecuencias 

Definitivamente el negativismo destruye el espíritu y la fuerza interior de una persona, particularmente diría que lo deja parcialmente discapacitado, ya que sus creencias, su mente lo limita, no lo deja ver la luz, sino que vive en oscuridad y en un mundo que desde su perspectiva es injusto, cruel, peligroso, difícil, sin solución etc. El pesimista es alguien que ante cualquier problema se topa con un muro casi imposible de sobrepasar. Y es que no ve con claridad las cosas y no cuenta con la objetividad necesaria para verlas.

Todo lo anterior tiene consecuencias perjudiciales para el bienestar, pues afecta la calidad de vida, no se disfruta cada momento. Además la expectativa de problemas, el enfoque de ver lo malo en todo hace muy difícil cumplir nuestros objetivos, nos aleja de nuestras metas, nos estanca. Se crea un obstáculo muy grande mentalmente que de paso se materializa, porque recuerda que como vibras atraes, el pensamiento tiene poder.

De igual forma incrementa el estado de ansiedad y estrés, ya que se concentra en preocuparse en exceso ante la situación. Y finalmente también afecta las relaciones con los demás, ya que lidiar, compartir, convivir con alguien pesimista no es fácil.

Es una mala actitud, como leí recientemente es similar a un caucho o llanta en mal estado que no puede llevarte a ningún lado, para avanzar hay que cambiarla.

¿Cómo superarlo?

 *Elimina de forma planificada tus hábitos negativos. Si te la pasas escuchando, viendo información negativa que te estresa, tienes unas amistades que te llaman para compartir profecías del desastre, ve detectando esas fuentes que alimentan tu negativismo para ir poco a poco modificando esos hábitos y reemplazarlos por otros más positivos.

*Conéctate con ideas positivas a diario. Haz una lista de tus bendiciones.

* Enfócate siempre en ver el lado positivo en cada situación, persona o cosa.

* Habla de lo que quieres, de lo que te gusta. Para nada pongas tu atención en lo que te desagrada.

*Proponte el reto de 21 días sin quejas. Escúchate a diario y cuando descubras en alguna queja reinicia de nuevo el reto.

* Busca ideas que te inspiren a mejorar.

*  Comparte momentos divertidos e intenta vivir experiencias placenteras.

* Proponte metas y cree que es posible. Busca ejemplo de gente que lo hayan logrado y les fue bien en eso.

*Canta, eso te conecta con la alegría. No hay nada más hermoso que escuchar a los niños cantar, eso indica que están felices… todos alguna vez fuimos al kínder y cantábamos lo que nos enseñaba la maestra. Bueno ahora que eres adulto (a) retoma esta práctica, y trata que sean canciones alegres, que inspiren a ser optimistas. Inténtalo y verás!

*Baila,  Definitivamente mover el cuerpo de vez en cuando te sacude la mala vibra

*Práctica algún ejercicios, la que te guste. Lo certifico, la gente que hace ejercicios en la mayoría de los casos es muy optimista, es que se siente bien, libera estrés y eso se refleja en su estado de ánimo.

* Ora. A mi no me importa la religión que proceses, pero recomiendo buscar a Dios, no sólo de pan vive el hombre. La fe te fortalece, nutre tu alma, confías y te empodera.

Rodéate de personas optimistas y si vives o compartes a diario con gente que está sumergida en la queja, podrías tratar de hacerle ver las cosas de una manera más optimista desde otra perspectiva pero si no resulta, si insiste en defender su negatividad alegando que es la realidad, entonces cambia el tema y de esta forma evita fricciones, pues nadie puede obligar a otro a ver lo que no quiere.

En ningún momento te unas a darle fuerza a su cadena de lamentos, no te contamines, porque entonces ya serían dos creadores de energía negativa y este mundo tan hermoso necesita gente optimista que se cambie o limpie el vidrio de sus ventanas.

En resumen ENFÓCATE en lo que quieres, fluye… no te quejes. Busca alternativas, distráete, no te enganches en las malas noticias.

La queja y la crítica son dañinas…   Evítalas, te bajan la energía, te conectan con el negativismo y te convierten poco a poco en una persona tóxica.

Te recomiendo pensar en positivo, te dará como beneficios: ser más creativo, Se toman mejores decisiones, mejora el sistema inmune y hasta se es más atractivo

Y para aquellos que dicen no ser pesimista sino realista, entonces:

ACEPTA Y FLUYE…

Hay cosas que no podemos cambiar, y debemos aceptarlas y fluir, pero sin quejarte, ni estresarte. ¿Qué quiero decir con esto?

¿No consigues harina para las arepas?

Busca alternativas, coma plátano, panquetas, papas, yuca, pan. Compre maíz, o haga sus arepas de auyama, como una amiga mía. No te quedes paralizado (a) en la queja, acepta la situación y avanza, reinventate, descubre tu creatividad. Saca sus cuentas, y de acuerdo a tu presupuesto prepara un nuevo menú.

¿Te quedaste sin empleo?

Pasa la página, cierra ese ciclo, ahora planifica, busca trabajo, habla con amistades que te puedan guiar al respecto. ¿Qué otras actividades podrías hacer para ganarte la vida? No te quejes, no te preocupes lo que debes hacer es Ocuparse con nuevas ideas. Concéntrate en las posibilidades, no te angusties. Mantente optimista para que se abran puertas, muévete, busca y encontrarás en cualquier momento.

¿Se va la electricidad todos los días por racionamiento?

No te atormentes lamentándose, Fluye!!! Una vez más evalua las alternativas, ¿Qué puedo hacer en esas horas? me siento en el patio a leer un libro, me pongo a tejer, arreglo algo en la casa, me voy a un centro comercial a ver las tiendas, me acuesto en el suelo para pasar el calor, me voy para la playa o limpio la casa, Etc. Fluir… Fluir no me engancho en el problema que no depende de mi…

¿Te diagnosticaron una enfermedad?

En primer lugar no te resistas, no te quejes, tencalma: Acéptala, indaga sobre tus alternativas con un especialista ¿cuál será tu tratamiento? Y síguelo, es tu realidad es una nueva condición que debes aceptar, fluye. Trata de buscar grupos que estén pasando por lo mismo o que lo hayan superado, pero no para quejarse sino para apoyarse, motivarse. Asume el compromiso con tu proceso de sanación. En la vida se nos presentan retos y eso es aprendizaje.

No me resisto, acepto la situación, sin queja, sin lamento y me enfoco en soluciones.

La vida es bella, es el regalo más valioso que Dios te ha dado, así que Disfrútala con la mejor actitud.

¡Bendiciones!

Egleé Yadira Fábrega M.

 



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