Cómo se relacionan el azúcar y la depresión

 

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“Está comprobado que muchos aditivos, conservantes y colorantes de alimentos pueden causar cambios en el comportamiento. El azúcar sin duda es uno de ellos”. Así lo señala el Dr. Mercola en un artículo publicado en su sitio web The Links Between Sugar and Mental Health. Mercola, quien ha escrito ampliamente sobre el impacto de la nutrición en la salud, expone que “una de las teorías más recientes y altamente plausibles que explican el impacto del azúcar en nuestro estado de ánimo y la salud mental es la conexión entre el azúcar y la inflamación crónica”.

Ahora bien, cuál es el rol de la inflamación en la depresión.

La inflamación crónica en nuestro cuerpo altera el funcionamiento normal del sistema inmunológico, causando estragos en el cerebro. También está asociada con enfermedades del corazón, diabetes, artritis y cáncer. Por lo tanto, consumir cantidades excesivas de azúcar realmente puede desencadenar una avalancha de eventos negativos para la salud, tanto mentales como físicos, dice el citado doctor.

Hay que tener en cuenta que al hablar de «azúcar» se refiere no solo al azúcar refinado, también a muchas otras fuentes, como el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) y almidones en forma de cereales y papas.

Señala también el doctor que otras de las causantes de inflamación en el cuerpo son las grasas trans y que al contrario, una dieta rica en grasas saludables como omega-3 y omega-6 ayuda no solo a reducir la inflamación, sino que también es beneficiosa para disminuir y evitar la depresión.

El Dr. Mercola también hace referencia a un estudio reciente publicado en el International Breastfeeding Journal (Diario Internacional de Lactancia Materna) donde se establece un nuevo paradigma para la depresión en las madres y que tiene que ver con el papel de la inflamación. Allí se confirma que no solo la inflamación es uno de los muchos factores de riesgo para la depresión, sino que el estrés físico y psicológico aumenta la inflamación. Esto incrementa la posibilidad de una depresión postparto pues “las puérperas son especialmente vulnerables a estos efectos debido a que sus niveles de citocinas proinflamatorias aumentan significativamente durante el último trimestre del embarazo, un momento en el que también están en alto riesgo de depresión”, señala el estudio. Se suman a esto las variables a las cuales se enfrentan las recientes madres, como lo son las alteraciones del sueño, el dolor posparto y el trauma psicológico, los cuales actúan como factores de estrés causando un aumento en las mencionadas proteínas.

“En el caso de la depresión postparto, la lactancia materna es el remedio más obvio de elección, ya que alivia el estrés de forma natural y modula la respuesta inflamatoria”, afirma Mercola.

Otros estudios también han encontrado enlaces significativos entre las dietas altas en azúcar y problemas de salud mental como la depresión y la esquizofrenia, aunque no se han centrado en la presencia de inflamación en sí.

De igual manera, se ha comprobado la relación entre la depresión y enfermedades físicas, tales como afecciones del corazón y la diabetes, pues comparten todas las características epidemiológicas. ¿Qué tienen en común la diabetes y las enfermedades del corazón? Ambas son causadas o empeoradas por un alto consumo de alimentos azucarados.

Sabemos que el azúcar incrementa los niveles de insulina, lo que puede conducir a un aumento de la presión arterial, del colesterol, desencadenar enfermedades del corazón, diabetes, aumento de peso, envejecimiento prematuro, y muchos más efectos secundarios negativos.

El azúcar también puede causar un rápido aumento de adrenalina, lo que conduce a la hiperactividad, ansiedad, y dificultad para concentrarse.

Una dieta baja en ingesta de azúcar disminuye el comportamiento antisocial

El Dr. Mercola expone que un alto contenido de azúcar y carbohidratos con almidón conducen a la liberación de insulina excesiva, lo que puede llevar a la caída de los niveles de azúcar en la sangre o hipoglucemia. La hipoglucemia, a su vez, hace que nuestro cerebro secrete glutamato en niveles que pueden causar agitación, depresión, ira, ansiedad, ataques de pánico y un aumento en el riesgo de suicidio.

Estudios sugieren que un cambio en la dieta puede remediar el estrés emocional exhibido por algunos individuos. Este cambio consiste en una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos, evitando la sacarosa y la cafeína.

El medicamento más poderoso para curar la depresión

Si usted ha sido diagnosticado con depresión, lo más probable es que haya sido prescrito con antidepresivos. “Desafortunadamente, afirma Mercola, la mayoría de las veces simplemente no funcionan mejor que los placebos, y hay muchos estudios que lo documentan claramente”.

“El ejercicio físico, por otro lado, es uno de los más poderosos antidepresivos que hay. Numerosos estudios demuestran que el ejercicio aeróbico puede mejorar su estado de ánimo y es un antídoto para la depresión leve y la ansiedad”, continúa el doctor.

El ejercicio físico hace que el nivel de serotonina en nuestro cerebro aumente, lo que a su vez eleva los niveles de las hormonas de la felicidad, llamadas endorfinas. También puede aumentar el número de células en la región del cerebro llamada hipocampo, lo cual es muy importante porque según estudios realizados en los animales, la depresión a veces se origina porque hay menos de esas células en esta región del cerebro.

De todo esto se desprende que se puede cambiar nuestro cerebro con el ejercicio. Por lo tanto, el ejercicio tiene que formar parte de nuestra rutina diaria. Debe ser una parte importante de nuestro plan para mantenernos saludables.

Otros factores clave para superar la depresión

No cabe duda de que reducir o, mejor aún, eliminar todas las formas de azúcar es un paso importante para abordar la causa raíz en el organismo que puede estar significativamente contribuyendo con su depresión.

Transité por la depresión por diez años, de los cuales los primeros seis los pasé buscando un diagnóstico mientras mi sistema inmune se debilitaba cada día más y más, por lo tanto no puedo estar más de acuerdo con el Dr. Mercola cuando dice que si además de esto agrega una rutina de ejercicios, encontrará mucho más alivio a su depresión leve o moderada que el que podría conseguir con la mayoría de las estrategias convencionales usadas para tratar la enfermedad.

Adicionalmente, tres estrategias que el doctor recomienda y que le pueden llevar aún más lejos en el tratamiento de la depresión:

1. Direccione su estrés: La depresión puede ser una señal de que su cuerpo y su vida no están en equilibrio. El estrés puede producir depresión de todos los tipos, al afectar sus neurotransmisores, pero el estrés es también un colaborador de la inflamación, que puede ser uno de los factores de riesgo más importantes para la depresión. Por lo tanto, no siempre es necesario, y así lo afirma Mercola, tomar medicamentos, a veces “todo lo que tiene que hacer es devolver el equilibrio a su vida, y una de las principales formas de hacer esto es abordando sus niveles de estrés”.

Hay muchas formas de abordar el estrés. La meditación o el yoga pueden ser algunas de ellas. En ocasiones todo lo que se necesita hacer es salir a la calle a dar un paseo. Escoja la que mejor se adapte a usted.

2. Mantenga una dieta saludable: Como se mencionó, los alimentos tienen un gran impacto en nuestros estados de ánimo. Inclínese por alimentos ricos en fibra, carbohidratos complejos y comidas bajas en grasa. No olvide también incluir alimentos ricos en grasas esenciales omega-3 como el salmón, el atún y semillas oleaginosas como nueces, linaza y almendras. Este puede ser el nutriente más importante para combatir la depresión.

3. No le tenga miedo al sol: Asegúrese de que está recibiendo la luz solar suficiente para mantener niveles saludables de vitamina D. Esto es un factor crucial en el tratamiento de la depresión y para mantenerla a raya.

Estudios han encontrado que las personas con niveles bajos de vitamina D son casi once veces más propensos a estar deprimidos que los que tienen niveles normales. La deficiencia de vitamina D es más la norma que la excepción, y se le ha visto asociada tanto a trastornos psiquiátricos como neurológicos.

Estas seis estrategias principales: evitar el azúcar, hacer ejercicio, canalizar la tensión emocional, alimentarse bien, optimizar los niveles de ácidos grasos omega-3 y de vitamina D son los cambios de estilo de vida que le ofrecen la mayor posibilidad de restaurar y/o mantener su salud mental.

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