Cómo sentirte mejor con tu vida

Nos despertamos un día y a pesar de tener vidas con muchas bendiciones en ellas, una pareja estable, unos hijos amorosos, seguridad financiera, un trabajo que disfrutamos, sentimos una especie de vacío, y en vez de agradecer lo que tenemos y lo que hemos tenido oportunidad de vivir, decidimos lamentarnos y sentir amargura por aquello que no hemos podido lograr o por lo que creemos que nos falta. Esta sensación de carencia la hemos tenido todos en algún punto de nuestras vidas. Por lo general, siempre estamos buscando más y más, y cuando lo obtenemos, en vez de saborear nuestros triunfos nos trazamos nuevas metas más altas. Esto en principio no es malo, ya que la excelencia es algo deseable y encomiable, pero cuando nos imponemos objetivos irreales e infinitos, al final quedamos frustrados y en realidad no logramos disfrutar de nuestros logros. Así se nos puede pasar la vida entera sin haberla vivido plenamente. Muchas veces vemos personas que, aunque tienen menos que nosotros, viven felices y satisfechas con lo que les ha tocado. La realidad es que todos en el mundo estamos en búsqueda de lo mismo, queremos ser felices, aunque esa felicidad no implique lo mismo para todos. Hay tantos conceptos de felicidad como personas hay en el mundo. Si este sentimiento te acompaña demasiadas veces en tu día a día, es hora de empezar a realizar cambios en tu vida para sentirte mejor. Para ello, es necesario en primer lugar modificar tu mentalidad, luego tus acciones y empezar a desarrollar los hábitos de la gente feliz.

Empecemos por tu mentalidad:

Aunque suene a cliché es una verdad más grande que una catedral. Las personas que aprenden a vivir en el presente, superando los traumas del pasado y sin obsesionarse por el futuro, por lo general son más felices. Recuerda que independientemente de lo que haya ocurrido en tu pasado, no lo puedes cambiar. Lo que sí puedes cambiar es tu manera de afrontar lo que haya ocurrido; verlo como un trauma insuperable que no te deja vivir o como un aprendizaje que te ayudará a no volver a cometer los mismos errores solo depende de ti. El futuro lo puedes planificar, y siempre es bueno trazarse algunos planes y metas, sin embargo, es incierto y el sentirte mejor con tu vida dependerá de tu capacidad de adaptación para ajustarte a todos los eventos que se te crucen en el camino. Por ello, recuerda que tu vida es hoy, no ayer ni mañana, y empieza a vivir en el presente. Comienza a disfrutar de esas pequeñas cosas que a veces dejamos pasar completamente desapercibidas porque son actividades rutinarias y cotidianas. Una cena con tu familia, una conversación con un amigo, una caminata en el parque con tu perro, un atardecer, un café, son las cosas simples que componen la vida. Agradece que estás vivo para poder vivirlas. Agradece que tienes sentidos para poder percibirlas. Una buena técnica para vivir el presente es tomar algo de tiempo para ti mismo, cerrar los ojos y respirar profundamente. Verás que las preocupaciones empiezan a desaparecer y podrás relajarte para saborear lo que estás viviendo actualmente.

Agradece por lo que tienes en vez de enfocarte en lo que no tienes. Siguiendo la misma línea del punto anterior, si te enfocas en lo positivo que hay en tu vida y lo agradeces profundamente desde el fondo de tu corazón, te sentirás mejor con tu vida. Si solo piensas en lo que te falta, te sentirás deprimido y derrumbado independientemente de lo todo lo que hayas logrado hasta el momento, y transmitirás esa misma vibra negativa a los que te rodean. Aunque tu vida no sea perfecta y carezcas de muchas cosas, siempre hay algo por lo que debes agradecer. Toma un momento de tu día y haz una lista por escrito de todo lo positivo que hay en tu vida, sea tu familia, tu trabajo, la hermosa ciudad en la que vives, tus buenos amigos, tu mascota, alguna habilidad o talento especial que tengas, tus bonitos ojos, cualquier cosa que sientas que te hace feliz. Puedes realizar este ejercicio de forma mensual o semanal, incluso para que sea un constante recordatorio de que tienes muchas cosas bonitas por las que vivir y esforzarte. Este ejercicio te servirá especialmente para uno de esos días horribles que todos tenemos. Después de pasar dos horas atorado en el tráfico, de haber perdido una cita con un cliente o haber tenido una discusión con algún miembro de la familia, por lo general lo que queremos es irnos a dormir y olvidarnos de todo el estrés. Intenta pues hacer una pequeña lista de dos o tres cosas buenas que te hayan pasado en ese día horrible, y verás que si cambias tu enfoque y mentalidad de pronto el día ya no te parecerá tan desastroso.

Tómate un tiempo para analizarte internamente y reflexionar. Pareciera que con todas las ocupaciones que nosotros mismos nos imponemos en nuestro afán por ser perfeccionistas, vivimos en piloto automático sin detenernos un segundo a pensar qué es lo que realmente queremos, qué es lo que nos hace felices y si estamos en realidad haciendo lo que debemos hacer para conseguir nuestras metas y sueños o solo estamos apagando fuegos y atendiendo lo urgente en vez de lo importante. Es fundamental parar por un momento y analizarse profundamente para saber quiénes somos y qué estamos haciendo. Entender cuáles son nuestras prioridades y si realmente estamos trabajando para ellas o solo estamos perdiendo el tiempo. Una vez que hagas este análisis sabrás si es necesario realizar cambios menores o incluso mayores en tu vida y empezarás a dar los pasos necesarios para modificar lo que tengas que modificar. Puedes realizar esta reflexión mientras tomas un largo baño, en tus caminatas en la naturaleza, o mientras meditas o haces algún otro tipo de ejercicio como el yoga.

Evita comparar tu vida con la de los demás. Sobre todo en esta época de redes sociales en las que estamos más enterados que nunca de las vidas de nuestros amigos y allegados, ya que publican una gran cantidad de información en el Facebook o en el Instagram, tendemos a entrar para enterarnos de todas sus andanzas. Siempre habrá allá afuera alguien con una casa mejor que la tuya, o un trabajo que parece mucho más lucrativo que el tuyo, o alguien con una pareja muy guapa. Eso es una realidad, pero recuerda también que cada persona tiene su propio mundo, sus problemas y sus carencias personales, y esas no las publican en las redes sociales. Deja de enfocarte y suspirar por lo que los demás tienen o hacen y concéntrate en mejorar tus condiciones y situaciones sin dejarte amilanar o sintiendo envidia por los demás.

Entiende que el dinero no cambia la vida tanto como parece. El dinero es necesario para lograr una estabilidad financiera que es parte de la felicidad. Tener y proporcionarle esa seguridad a tu familia es fundamental, y hay que esforzarse por lograrlo. Pero cuando el dinero se vuelve el centro y el objetivo final de todos nuestros esfuerzos es cuando la vida se vuelve completamente vacía porque en realidad hay un montón de cosas que ni con todo el dinero del mundo se pueden comprar: el amor, la salud, la amistad verdadera, la autoestima. No tiene ningún sentido acumular y acumular posesiones materiales, creyendo que con ellas te sentirás mejor, ya que esas compras o adquisiciones proporcionan una sensación de felicidad a muy corto plazo y muy superficial. Lo que realmente llena la vida es rodearse de gente que te ame como eres, que te acepte, que te apoye en los momentos buenos y malos, y afortunada o desafortunadamente, nada de eso puede ser comprado. Si tu mundo se basa únicamente en la acumulación de bienes materiales, puede que tengas éxito en ese aspecto específico de tu vida, pero a la larga podrías descuidar otras facetas iguales o incluso más importantes para tu felicidad completa como persona.

Recuerda que la felicidad es una decisión personal y no depende de aspectos externos tanto como de los aspectos internos. Aunque no lo creas, hoy, ahora mismo, en este mismo instante puedes decidir ser feliz. Tus circunstancias externas pueden no haber cambiado, pero tú sí has cambiado. Depende de ti cómo ves la vida, las situaciones, qué cara le presentas al mundo. Puedes salir con cara triunfante (aunque todavía no lo seas, fíngelo hasta que lo logres), o salir con actitud derrotista. ¿Con cuál actitud crees que te va a ir mejor?

Siente compasión y ayuda a los demás. El ser humano es compasivo y empático por naturaleza, pero en los tiempos modernos con la competencia feroz en todos los aspectos que hay en la sociedad, nos hemos vuelto más egoístas y nos hemos olvidado de que hay otras personas alrededor menos afortunadas que nosotros. La compasión es un sentimiento hermoso porque demuestra preocupación y conlleva asimismo una acción: nos impulsa a remediar el sufrimiento de alguien. Si abrimos nuestro corazón, sentimos compasión verdadera por alguien y lo ayudamos, nos sentiremos mejor con nuestras propias vidas.

Sentiremos un sentido de propósito, una satisfacción especial porque nuestras acciones ayudaron a mejorar la vida de otra persona. Ni siquiera es necesario que nos lo agradezcan, es simplemente un gesto para con nuestra conciencia y tranquilidad mental. Siempre he pensado que las almas más evolucionadas son aquellas que ya pasaron la etapa inicial del egoísmo y que se entregan incondicionalmente a ayudar a los demás. Son esas personas, aquellas que cambian la vida de los demás para bien, las que alcanzan niveles de felicidad superiores que trascienden el tiempo y el espacio.

Haz cambios en tu vida si es necesario y dale la bienvenida a esos cambios. Todos somos un poco resistentes al cambio ya que preferimos manejarnos en territorios conocidos y familiares, pero si hay cosas que te impiden avanzar y ser más feliz, es necesario que encuentres la fuerza interior para modificarlas. A veces pueden ser cosas simples y pequeñas, otras veces es necesario hacer cambios mayores. Si te sientes completamente desalentado con tu trabajo actual, por ejemplo, puedes empezar a explorar otras opciones para dejarlo eventualmente y dedicarte a otro oficio que te haga más feliz. No se trata de saltar al vacío con acciones impulsivas, sino de medir los riesgos y, con base en ellos, tomar las decisiones que te ayuden a mejorar tu situación.

En definitiva, para sentirte mejor con tu vida lo primero es cambiar tu mentalidad y empezar a quererte más a ti mismo y a apreciarte, así como también las personas a tu alrededor. Comunícate con ellos, hazles saber lo mucho que los valoras y los quieres.

Encuentra un propósito para tu vida, y lucha por él. Afronta tus problemas, no los evadas, pero esa confrontación debe ser con actitud positiva y tratando de aprender de las crisis para que no se repitan en el futuro. Vive el presente, disfrútalo, saborea cada pequeño momento, aprecia cada cosa simple de la vida, ten en cuenta que en la vida no hay garantías, y que cualquier cosa que ocurra tiene una razón de ser, que puede que en el momento no la veas, pero que eventualmente la entenderás. Abre tu corazón a los demás, ayuda en lo que puedas sin esperar nada a cambio. Espero que con estos consejos puedas empezar a cambiar lo que tengas que cambiar, a mantener lo que tengas que mantener y finalmente a sentirte mejor con tu vida, porque solo se vive una vez y tenemos que hacer que valga la pena. Que el día de mañana cuando miremos hacia el pasado podamos decir: tal vez mi vida no fue perfecta, pero la viví plenamente y fui feliz.



Deja tus comentarios aquí: