Cómo ser tu propio coach de vida

Un coach de vida es aquella persona que nos ayuda a vivir mejor, que nos orienta para que podamos encontrar nuestras verdaderas motivaciones y alinearlas con nuestros objetivos, que nos impulsa a alcanzar nuestro verdadero potencial y en definitiva a lograr una vida más satisfactoria y feliz. A veces en la vida nos encontramos un poco perdidos y necesitamos de ayuda externa para poder encontrar nuestro camino. ¿Cuántas veces hemos deseado retroceder al pasado para hacer las cosas de forma distinta? ¿Cuántas veces deseamos haber tenido en ese momento la experiencia y el conocimiento que tenemos hoy para no cometer los errores que cometimos? ¿Cuántas veces hemos deseado tener a alguien confiable para preguntarle qué hacer? Esto nos ha ocurrido a la mayoría o a todas las personas en algún momento de nuestras vidas. Estamos tan sumergidos en nuestras circunstancias, con emociones y sentimientos involucrados que no somos capaces de analizar con objetividad la situación y necesitamos de alguien que la pueda evaluar sin pasiones y con lógica para darnos consejos sobre cómo actuar. Pedir ayuda no nos hace más débiles, por el contrario, nos fortalece porque entendemos que no somos autosuficientes y que vivimos en un mundo en el que todos estamos interconectados y que solo cuando logremos esa relación sinérgica con los que nos rodean podremos alcanzar nuestros objetivos como individuos y como sociedad.

Ahora bien, aunque requiramos a veces de esa ayuda exterior a través de un coach de vida para diseñar nuestras vidas, no podemos dejar de lado que depende de nosotros y solo de nosotros ejecutar las acciones y los cambios que necesitamos para mejorar nuestras vidas.

Tú puedes ser tu propio coach, el líder de tu propia vida y conducirla al destino que deseas para alcanzar tus sueños, y aquí te explico cómo a través de sencillos pasos.

Reconoce tus debilidades y fortalezas: Para resolver un problema, lo primero que necesitamos hacer es reconocer que existe; igualmente, para explotar un talento tenemos que estar convencidos de que lo tenemos. Debemos evaluarnos a nosotros mismos, despojados de prejuicios y con la mayor objetividad posible para determinar cuáles son esas situaciones, defectos, debilidades que nos impiden avanzar y cuáles son nuestros talentos y habilidades. Hay que ser muy honestos con nosotros mismos y entender que nada ganamos engañándonos o culpando a los demás de nuestras propias circunstancias.

Trabaja tu autoestima: La autoestima es la opinión, positiva o negativa, que tenemos de nosotros mismos, es el valor que nos damos y el amor que nos tenemos. Para elevar tu autoestima debes empezar por creer en ti mismo y no permitir que nadie te haga dudar de tus talentos y capacidades. Vive con coherencia entre lo que piensas, dices y haces.

Igualmente debes evitar compararte con otras personas, cada uno es único e irremplazable y tiene algo singular que aportar al mundo. Si tú mismo te convences de ello, lo transmitirás al exterior y la gente a tu alrededor lo percibirá. Podrás liderar equipos (familiares, laborales, sociales) con naturalidad, ayudando a cambiar la vida de otros mientras cambias tu propia vida. Aprende a escucharte a ti mismo, a confiar en tus instintos y a seguir tus corazonadas.

Piensa si realmente estás dispuesto a cambiar: Todos quieren tener éxito y ser felices en la vida, pero pocos están dispuestos a pagar el precio y a esforzarse por alcanzar ese estado ideal porque implica sacrificios. Uno de los sacrificios más grandes es cambiar todos losmalos hábitos por buenas costumbres que nos ayuden a forjar nuestro carácter para no darnos por vencidos frente a los obstáculos y las adversidades. Recuerda que tu futuro depende de lo que hagas y pienses hoy, y que solo obtendrás mejores resultados si cambias y creces. Por ejemplo, tienes exceso de peso y deseas perder algunos kilitos para lucir mejor y por razones de salud, ¿estás dispuesto a dejar de comer comida chatarra y a emprender una rutina diaria de ejercicios? Busca la respuesta profundamente dentro de ti.

Una vez que hayas decidido cambiar, comprométete: Ya diste el primer paso que es decidir cambiar lo que esté mal en tu vida, y por supuesto, esforzarte en mantener lo que esté bien. Excelente. Ahora viene la parte más dura porque por lo general vas a necesitar tiempo y esfuerzo para alcanzar las metas que te hayas trazado. La perseverancia es una gran virtud, porque te ayudará a vencer cualquier obstáculo o caída que enfrentes en el camino. Es fundamental entender y aceptar que habrá dificultades, la vida es así, pero no solo te ocurre a ti; todas las personas tienen problemas y las que finalmente triunfan son las que se comprometen tanto consigo mismas y con sus objetivos que aunque caigan en un momento determinado, tienen la motivación y la fuerza interior suficiente para levantarse y seguir cada vez que haga falta. Una y mil veces. Igualmente, triunfan las personas que tienen la suficiente disciplina para saber que nada viene solo y que todo lo bueno y valioso en esta vida implica trabajo duro y sacrificio. El camino estará lleno de baches, seguramente, pero tú podrás seguir adelante disfrutando el proceso, además. Recuerda que la vida se trata de disfrutar el camino tanto como alcanzar el destino final y mientras más nos esforcemos por algo, más lo apreciaremos y nos sentiremos felices de haberlo conseguido.

Mira los retos como oportunidades de crecimiento: Una persona feliz verá los retos como algo emocionante porque sabe que a través de ellos podrá aprender, crecer, evolucionar, y finalmente saldrá fortalecido de cualquier situación. Igualmente utilizará esas lecciones como herramientas para no cometer los mismos errores en el futuro. Para sentirse así con respecto a los desafíos, se requiere de un esfuerzo consciente y permanente, para evitar que los pensamientos negativos y de fracaso invadan tu mente, y en vez de eso, dominar la mente para que nos sirva como nuestra propulsora para alcanzar aquellas cosas que ni siquiera nos imaginamos posibles hoy. La vida es un constante proceso de aprendizaje, no dejamos de aprender nunca y por ello debemos estar abiertos siempre a absorber como una esponja todo el conocimiento nuevo que se nos presente.

Diseña un plan de acción: Ahora que ya tienes uno o varios objetivos claramente trazados, debes definir en la forma más específica posible un plan de acción, es decir, las medidas y acciones que tomarás con el fin de alcanzar tus metas así como también el tiempo y los recursos estimados para tal fin. Esto aplica a cada aspecto de tu vida, el familiar, el laboral, el social, el personal. En el campo laboral, por ejemplo, si quieres aumentar las ventas de tu negocio, establece estrategias claras y medibles como cuántas llamadas a clientes tendrás que hacer, o qué acciones tomarás para mantener la fidelidad de los mismos. En el entorno familiar, si deseas que tus hijos mejoren en sus calificaciones escolares, define un horario específico para ayudarlos con las tareas o contrata un tutor para alguna asignatura específica que se les dificulte. Lo importante de este paso es que no pueden ser acciones etéreas y difusas que, independientemente de tu buena intención, no tendrán resultados claros y medibles, sino que tienen que ser extremadamente específicas en tiempo y en ejecución. Haz un plan y adhiérete a él.

Encuentra un sistema de apoyo: Podemos empezar nuestro cambio de vida con mucha motivación y entusiasmo, pero a lo largo del proceso encontraremos obstáculos que pueden que nos desanimen. Si nos apoyamos en las personas indicadas, tendremos un aliciente adicional para seguir adelante. No se trata de ser los superhombres o supermujeres que todo lo pueden y todo lo hacen perfecto. Nadie espera eso de ti, y si lo esperan es su problema, no el tuyo. Se trata de hacer lo mejor posible con nuestros recursos y habilidades, siendo plenamente conscientes de que necesitamos ayuda para lograr nuestras metas. Nuestros padres, hermanos, esposos, hijos son fundamentales para alcanzar el máximo potencial de la familia. Igualmente debemos detectar cuáles de nuestros colaboradores en el trabajo son más confiables para poder delegarles tareas y asignaciones. Para ser tu propio coach de vida, debes encontrar talentos y habilidades, y lo que motiva a los demás para poder apoyarlos igualmente. Busca apoyo en la lectura de libros, por ejemplo, o asistiendo a seminarios, conferencias o talleres sobre liderazgo que te mantengan activo mentalmente y motivado.

Solicita opinión de personas expertas: No tienes por qué saberlo todo, y pedir la opinión y retroalimentación de personas expertas y que admires porque han tenido éxito en determinados aspectos de la vida es muy importante para evaluar y medir el progreso de tu cambio personal. Ellos te pueden dar una perspectiva y enfoque diferente, o decirte algo en lo que no habías pensado y que te puede impulsar a llegar más lejos. Este tipo de solicitud hay que hacerla con humildad y con la mente abierta, porque puede que no nos guste lo que escuchemos. Tampoco tienes que hacer todo lo que te digan al pie de la letra, porque finalmente eres tú el que debe tomar las decisiones fundamentales de tu vida. Pero siempre es importante asesorarse con personas que tengan amplia experiencia para analizar bien lo que vas a hacer y cómo lo vas a hacer, y luego tener la suficiente seguridad en ti mismo para tomar la decisión y actuar en consecuencia.

Mide los resultados: ¿Cómo puedes saber si estás teniendo éxito en lo que te propusiste o tienes que hacer cambios de dirección? Tienes que medir, medir y medir de acuerdo a las metas y el tiempo que estableciste. Hay cosas que van a tardar más que otras, por lo tanto hay que tener expectativas realistas y realizables. Si decidiste bajar de peso, y estableciste 4 kilos al mes, debes pesarte al cabo del primer mes y determinar si lo lograste. ¿No lo lograste? Entonces es necesario hacer cambios y afinar el plan de acción, que no es estático sino dinámico, para hacer los ajustes necesarios y alcanzar la meta propuesta al siguiente mes. ¿Lograste alcanzar el objetivo de ventas en el trimestre? En el caso positivo, debes esforzarte por mantener la estrategia que te ayudó a lograrlo, o en el caso negativo, hacer más llamadas o visitas al cliente o establecer estrategias de precios o mercadeo. El punto importante aquí es la flexibilidad, estar dispuesto a cambiar rápidamente cuando sea necesario, sin perder el foco ni quitarle los ojos de encima al premio. Esto como siempre, aplica a todas las áreas de tu vida.

Encuentra tu verdadera motivación: Tenemos que saber por qué hacemos las cosas y para ello es importante conocernos a nosotros mismos, qué nos impulsa a movernos y qué es lo que finalmente queremos lograr. Encontrar nuestra verdadera vocación y propósito en la vida es fundamental para lograr cualquier cosa que nos propongamos. ¿Realizas un trabajo que te enorgullece y que te hace sentir satisfecho? Enhorabuena, estás en el camino correcto. Si no es así, debes repensar y rediseñar tu vida. Recuerda que nunca es tarde para volver a comenzar y que mientras haya vida, habrá esperanza de un futuro mejor.

Finalmente, ser tu propio coach es importante porque te permite enfocarte en lo que realmente te hace feliz. No puedes esperar que tus circunstancias cambien si tú no cambias primero, y estar abierto y aceptar los cambios es una de las claves para ser feliz. Por ello te animo a que intentes este nuevo enfoque de ver la vida como algo que puedes moldear y darle la forma que deseas, que aunque implique sacrificios y esfuerzos sepas que la recompensa vale la pena, y que tú mismo dirijas tu vida al destino que deseas, disfrutando del proceso y viendo los problemas y crisis como lecciones para crecer y evolucionar más.



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