¿Cómo superar el duelo por migración?

¿Cómo superar el duelo por migración?

El duelo por migración es un tema que mis lectores me han pedido. Así que espero poder ayudarles. Emigrar es un proceso muy intenso que produce un duelo profundo. Dependiendo de lo bien que lo puedas llevar, ayudarás o no a construir una nueva vida más fácilmente.

Sentir para superar el duelo por migración

Al mudarte de tu lugar de nacimiento, de lo conocido, se mueve todo dentro de ti. Y por más de que sea por progreso y que tengas mejores condiciones en el nuevo país, es diferente al lugar de donde vienes. Y lo conocido siempre nos da seguridad.

Entonces se presenta una profunda tristeza y a veces rabia por lo que se dejó atrás. Es natural sentir esas emociones y lo sano es darse el permiso de vivir esos momentos donde afloran tus sentimientos. Pero a veces no tenemos inteligencia emocional y no estamos cómodos sintiendo. Por otra parte, si las circunstancias de tu migración son que rápidamente debes trabajar y adaptarte para producir, menos espacio le das a esas emociones que necesitan surgir. Así pospones ese duelo y se vuelve una etapa que no se termina de superar.

El resultado es que parece que no perteneces a ningún lugar, que estás como perdido(a) porque aún cuando la tristeza y la rabia no sean emociones cómodas, sentirlas te hace ser real y te conecta contigo. Una de las características del duelo es el llanto, ojalá te permitas llorar tanto como lo necesites. Es verdad que a veces sientes que nunca se detendrán las lágrimas. Pero créeme, si te das el permiso de llorar, eventualmente cesará y en su lugar tendrás más entusiasmo, esperanza y otras emociones más cómodas.

Abraza el lugar al que has migrado

Una de las cosas que creo más dificulta a la adaptación de un nuevo lugar es la comparación. Y entiendo como trabaja nuestra psique. Por una parte nuestra mente se siente más segura cuando tiene un marco de referencia. Pero en el momento en que empezamos a calificar lo nuevo que vamos conociendo comparándolo con lo que dejamos en nuestro país de origen, reforzamos la idea de seguir apegados al viejo lugar.

Y si bien puede ser un desafío, creo que debemos desarrollar esa curiosidad de los niños, donde observan, prueban e indagan. Los niños tienen esa actitud de ver todo como si fuera la primera vez (aún cuando no sea así) y aceptar eso nuevo tal cual es.

Hacer tuyo un lugar pasa por crear nuevas rutinas. Por ejemplo deja de decir: el café de mi país es más rico. Más bien dale cabida a una bebida distinta, la que es propia del lugar. Y si es café pero con un sabor distinto, permítete saborear y encontrar algo agradable en eso que es diferente. Por supuesto que es un proceso paulatino, pero en muchos casos creo que hay demasiada resistencia a aprender de las costumbres del lugar de migración. De esta forma, se prolonga el duelo, porque el enfoque de la mente está en lo que dejamos y añoramos. Creo que el foco y la actitud debería ser en la oportunidad del presente y el gran regalo que significa comenzar de nuevo y crear un mejor futuro.

Claro esto no significa que no honres de donde vienes. Pero debe haber un balance entre mantener las costumbres de tu familia o país de origen e incorporar nuevos hábitos que son los aprendidos del lugar que has elegido para vivir.

Lo mismo sugiero con la gente. Hay personas que llegan a un lugar y sólo se rodean de connacionales. Inicialmente es bueno porque te apoyan a conocer mejor el lugar y te dan información valiosa. Todo esto ayuda a un proceso de migración más fluido. Pero poco a poco eso debe sustituirse por conocer gente del lugar. Y por favor, no les compares, sólo aprende y acéptales.

Te hablo desde el futuro.

Te cuento que yo migré de mi país natal Bolivia cuando tenía 7 años. Venezuela me lo ha dado todo, aún lo hace incluso en momentos tan complejos como los que vivimos. Mis padres nos trajeron para tener mejores oportunidades. Y así fue; porque aquí nos educamos, prosperamos, nos casamos y construimos hogares, familias y negocios. Este lugar nos arropó con su generosidad y como digo ahora: soy más criolla que la arepa (comida típica de Venezuela). Aún cuando mi amada Venezuela tiene ahora muchos desafíos, no me imagino otro mejor lugar para haber crecido, para conocer a mi esposo y tener a mi hijo.

Puse ese título de «te hablo desde el futuro» porque me gustaría que te mires en el espejo de mi experiencia. Deseo que en un futuro cercano, sientas que ese lugar al que llegaste, lo hiciste tuyo y es mejor lugar para estar. Sé que puedes conseguir eso que tu alma te pidió y que originó el impulso de la migración. Estarás bien y encontrarás eso que estabas buscando. Así que confía y sigue haciendo tu parte.

En definitiva, en el proceso de migración necesitamos encontrar un balance: entre vivir el duelo y abrazar lo nuevo, entre honrar tus raíces y agregar nuevas costumbres, entre conectarte con tus paisanos y atreverte a relacionarte con gente propia del lugar. No hay una fórmula, pero creo que si valoras todo, te sentirás mejor. Deseo que te vaya muy bien en ese lugar que escogiste para vivir.

Imagen de MikesPhotos en Pixabay



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