Cómo superar la crisis de los 40 sin caer en la depresión

Cómo superar la crisis de los 40 sin caer en la depresión

Llegamos a los 40 años y nos empezamos a sentir extraños y a replantearnos muchos aspectos de nuestras vidas, a tomar decisiones que anteriormente ni siquiera estaban en nuestro pensamiento y a actuar de manera distinta. A esto se le conoce como la “crisis de los 40 años” o“crisis de la mediana edad” y le sucede tanto a hombres como a mujeres, solo que lo afrontamos de manera distinta. En esta etapa se pueden generar conflictos de identidad, personales, laborales, crisis matrimoniales y familiares. En cualquier caso, se puede convertir en una frontera fundamental para determinar los años que vienen. Porque cruzando esa frontera se suelen tomar algunas decisiones clave en relación con la vida personal, familiar o profesional. A veces se considera esa etapa incluso como una última oportunidad de vivir y se actúa en consecuencia.

La crisis de los 40 es un momento de reflexión, de balance que hacemos de nuestra vida, de lo que hemos vivido y lo que nos queda por vivir, es un malestar que sientes con tu situación actual, y es la necesidad de sentirte joven de nuevo (aunque sigas siendo joven).

Este fenómeno no le ocurre a todas las personas, pero es lo suficientemente común para que haya sido estudiado por psicólogos y sociólogos, y que ya sea un tema de discusión en la sociedad. Siendo que la expectativa de vida cada vez es mayor, podemos considerar que hemos llegado a la mitad de nuestra vida, en la que no nos sentimos ni jóvenes ni viejos, pero empezamos a afrontar diversos conflictos que no teníamos a menor edad. Esto puede conllevar cierto grado de ansiedad y angustia, si evaluamos nuestra vida y nos damos cuenta de todo lo que todavía necesitamos alcanzar y que por diversas circunstancias no hemos logrado. En la sociedad de hoy en día se idealiza la juventud, y se hace todo lo posible por mantenerla de manera permanente, así que envejecer con dignidad se ha convertido en un arte que no todos dominan.

Ahora bien, toda crisis representa una oportunidad de cambio y de mejora, y si llegamos a los 40 con nuestro ánimo renovado podremos sacar mucho provecho y cambiar lo que tengamos que cambiar para tener una vida plena y feliz, independientemente de nuestra edad.

Lo primero es saber cómo detectar si alguien de nuestro entorno – o nosotros mismos – estamos atravesando por la temida crisis de los 40:

Cambios radicales de apariencia: Cambiar de apariencia para vernos y sentirnos mejor con nosotros mismos no tiene nada de malo, de hecho, hace maravillas en el mejoramiento de nuestra autoestima. Sin embargo, cuando estos cambios son radicales y personas de mediana edad que antes ni siquiera iban de compras o se interesaban en hacer ejercicio, de pronto se vuelven los más fanáticos de la moda y empiezan a ir al gimnasio siete veces por semana o de forma compulsiva, podemos suponer que están atravesando por la crisis de los 40. También puede suceder en los hombres que empiezan a perder su cabello, que se hagan implantes o se coloquen peluquines o mujeres que cambian radicalmente su estilo de peinado o color de cabello.

Comportamiento adolescente: En algunos casos, hombres o mujeres retoman antiguos intereses como escuchar música a todo volumen o visitar sitios nocturnos de moda. Igualmente desean probar deportes nuevos, como deportes extremos, aún cuando nunca hayan sido fanáticos de tales prácticas. También es común la compra de artículos electrónicos de última generación, particularmente en los hombres, y del uso de minifaldas extremadamente cortas o escotes pronunciados en mujeres.

Depresión: En algunos casos la crisis de la mediana edad viene acompañada por la depresión. En las mujeres esto puede ser explicado porque ya se acercan a la menopausia, y el cambio en los niveles hormonales causa a su vez cambios en sus estados de ánimo y otros síntomas orgánicos como los sofocos y la resequedad del cabello y la piel. También está el aspecto psicológico, ya que una vez que la menopausia llegue, no podrán tener más hijos o disminuye su apetito sexual por lo que se podrían sentir “menos femeninas”. Por lo general, los hombres son menos propensos a exteriorizar la depresión, pero en ellos se manifiesta a través de señales como la falta de interés hacia su familia o su pareja, y empiezan a tomar decisiones importantes como renunciar al trabajo, hacer compras de autos veloces u otros artículos costosos, o mudarse sin consultar con sus esposas. Todo esto lo hacen porque se sienten infelices o insatisfechos y por lo general, los hombres no expresan sus sentimientos vocalmente sino a través de acciones. 

Aumento en el consumo de alcohol: Esta es una señal importante, anteriormente para los hombres pero hoy en día también para las mujeres. Como el alcohol en cantidades moderadas es un estimulante que produce desinhibición y una sensación placentera de felicidad a corto plazo, puede que aumenten su consumo si están atravesando la crisis de los 40. Sin embargo, el problema es que cuando se consume en exceso, el alcohol se convierte en un depresor del sistema nervioso, lo que produce que los síntomas de depresión o ansiedad aumenten, además de producir otros daños a la salud física y mental o adicción en el peor de los casos.

Infidelidad: Las personas que están atravesando por la crisis de la mediana edad por lo general sienten nostalgia de su juventud y desean recuperar a toda costa esos años que a la distancia ven como gloriosos. Muchos empiezan a contemplar seriamente la idea de la infidelidad, particularmente con personas más jóvenes que ellos, para recuperar el vigor sexual y la juventud perdida. A veces solo se quedan en la idea, pero otras veces pueden incluso dejar a sus parejas e irse a vivir con el/la amante, aunque se arrepientan posteriormente de tal decisión.

Si estás atento a todas estas señales, ya sea en ti mismo o en tu pareja, podrás ayudarte o ayudarlos a superar la crisis de los 40 y podrán salir fortalecidos, como personas, como pareja y como familia.

Ahora bien, ¿qué hacer para superar la crisis de la mediana edad y que ella sea un catalizador para tener una vida más plena y feliz por los años que quedan?

1. Toma conciencia: Hazte las siguientes preguntas y contéstalas con toda la honestidad; ¿Me responsabilizo de la vida que tengo o tiendo a echarle la culpa a los demás de las cosas que me suceden: esposa, hijos, compañeros de trabajo, etc.? ¿Tengo temores que antes no tenía: temor al futuro, temor a envejecer, temor a las enfermedades, temor a fracasar? ¿Siento que hay cosas que siempre he querido y que no me ha dado tiempo de hacer? ¿Me escucho a mí mismo quejarme de todo sin agradecer nada? ¿Soy extremadamente crítico conmigo mismo o demasiado perfeccionista? ¿Mi vida actual es como la soñaba en mi juventud, o ha tomado un curso completamente distinto? Haciendo esta evaluación honesta de tu vida y asumiendo la responsabilidad de ella podrás determinar qué aspectos son los que te han impedido avanzar en el logro de tus metas y cuáles han sido los que te han impulsado y apoyado para seguir adelante. Recuerda que esto que te está sucediendo le ocurre a millones de personas en el mundo entero, y que no tiene nada de anormal o de malo evaluar tu vida para hacer los ajustes que sean necesarios. Lo que no puedes es tomar decisiones desde la depresión o la angustia, decisiones que no han sido meditadas adecuadamente y de las que te puedes arrepentir en un futuro cercano o a largo plazo.

2. Pide ayuda: No hay ninguna necesidad de atravesar solo por este proceso, que además es absolutamente normal. Es una etapa transitoria en tu vida como lo fue la adolescencia. Puedes recurrir a tu pareja y tu familia, que si verdaderamente te aman, te apoyarán para salir adelante y más fortalecido. Habla con las personas en las que confías, para que te puedan aconsejar bien y puedas sentir su respaldo a través de la crisis. Igualmente, es importante buscar ayuda profesional con un psicólogo o consejero especializado en el tema. Como se dijo anteriormente, este tema ha sido estudiado y difundido ampliamente y hay técnicas especiales que te ayudarán a superarlo. En el caso de las mujeres, se podrían requerir de medicación particular para equilibrar las hormonas si están atravesando el proceso de la perimenopausia. De cualquier manera, lo peor que puedes hacer es aislarte y guardar tus sentimientos y emociones. Pedir ayuda es fundamental para superar la crisis de la mediana edad y que tus allegados puedan entenderte.

3. Establece nuevas metas: Después de ese auto-análisis profundo que hiciste, debes saber lo que te impulsa y te motiva. Lo mejor que puedes hacer es establecer nuevos desafíos y metas para ti, preguntarte en dónde quieres estar en los próximos 5, 10 años, de qué te quieres sentir orgulloso a largo plazo. Enfocándolo de manera correcta, sabrás que la vida no se termina a los 40 años, por el contrario, puede ser un nuevo inicio para vivir tan o más feliz que anteriormente. Si le preguntas a muchas personas mayores cuál ha sido la etapa más feliz y plena de sus vidas, te sorprendería saber que muchos responderías que fue a partir de los 40 años. Así que tienes por delante unos años maravillosos en los que puedes conseguir todo lo que te ha hecho falta, porque además tienes la madurez y la experiencia que seguramente te hizo falta en tus años de juventud. Ahora puedes tomar decisiones con más aplomo y seguridad en ti mismo. Nunca es tarde para volver a comenzar o para hacer los ajustes que consideres necesarios en tu vida, pero lo importante de esos cambios es que la intención y la motivación sea la correcta para ti, y para los que te rodean.

4. Agradece por todo lo que tienes: Tienes que vigilar tus pensamientos porque la mente es muy poderosa e influye de manera determinante en lo que eres ahora y en lo que te vas a convertir en el futuro. En vez de enfocarte en lo que te hace falta o en lo negativo de tu vida, agradece por todo lo que has logrado hasta el momento, por todo lo positivo que has vivido y que actualmente tienes. Si tienes pareja, agradece por el hecho de su amor, de su compañía y de su apoyo; si tienes hijos agradece por su existencia; si tus padres aún viven, agradece por tener la oportunidad de pasar más tiempo con ellos; si te gusta tu trabajo, agradece por haber podido conseguirlo y mantenerlo; agradece al Cielo por las cosas pequeñas de la vida, por la oportunidad de tener una cena familiar, de hacer una caminata en la naturaleza con tu perro, por el vuelo de las mariposas, en fin, por el hecho de haber amanecido esta mañana y de estar vivo. Valora tu tiempo y sácale todo el provecho posible. De ese modo, independientemente de lo que te haga falta, te sentirás una persona bendecida y afortunada en la vida.

La crisis de los 40 es un proceso natural por el cual pasan la mayoría de las personas; pueden en algunos casos ser devastadoras para familias, destruir relaciones o hundir en la depresión a quienes la padecen. Pero si son enfocadas correctamente pueden lograr lo contrario, fortalecerte como ser humano, como esposo, padre, hijo, amigo, trabajador y miembro productivo para la sociedad. Depende de ti y solo de ti cómo afrontes este proceso y cómo lo utilices para ser mejor persona, en definitiva para vivir más feliz después de los 40 y para redirigir tu vida con más fuerza que antes.



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