Cómo tener (y conservar) más felicidad

En una ocasión me tocó ser empleado en una importante empresa petrolera. Era una corporación de conducta laboral muy conservadora, de protocolos muy estrictos. Pocas diferencias en el vestir, hablar o actuar. Uno era igual a todos y todos eran igual a uno. No aceptaban gente diferente, pero lo peor es que no entendían que había gente que pensaba y actuaba diferente a ellos. Una tarde salí hastiado de la intolerancia y convencido de que yo era diferente al resto de la corporación. Fui directo a buscar paz en la lectura. La mujer que atendía la librería me brindó una sonrisa maternal y preguntó: «¿Peleando con la vida, poeta?».

En frases cargadas de negatividad contra mis compañeros conté mi cansancio de pertenecer a un grupo que no me correspondía. Su brazo se posó sobre mi hombro y dejó fluir su exquisita madurez: “Cierre el ciclo, poeta. Deje a un lado lo que lo atormenta, no se desgaste juzgando a los que son diferentes. Dedique su energía a encontrar su propio tiempo y espacio. Cuando usted esté seguro de estar bien con usted, va a aceptar a los demás con sus defectos y virtudes. Cuando esté en armonía con lo que usted es, va a disfrutar de la compañía de quienes son semejantes a usted, pero también de quienes son diferentes.

Poeta, tolerar ayuda a estar en paz, estar en paz nos acerca a lo que llaman felicidad”.



Deja tus comentarios aquí: