¿Cómo tenerlo todo? Compartir es la clave

Un gran maestro: Jesús de Nazaret hace más de 2000 años lo dijo sin titubeos: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Esta frase espiritual contiene todos los secretos del universo. De hecho, es nuestro “pasaje de ida” al amor, a toda la alegría y a la realización que deseamos experimentar. El problema es que olvidamos que vivir en esta conciencia es lo único que necesitamos para ser felices. Entonces empezamos una búsqueda frenética e infructuosa de la felicidad afuera, queremos lograr el éxito profesional, familiar, tener una gran casa, el mejor carro, la ropa que está de moda, etc. Empezamos a acumular y acumular “cosas” que no nos brindan paz.

El acto de compartir es una gran paradoja porque implica desprendimiento y, sin embargo, es también un poderoso principio espiritual porque beneficia más al que da que al que recibe. Ya sea simplemente el acto de escuchar, un hombro sobre el cual recostarse o un Ferrari nuevo, lo que obtiene el que recibe palidece en comparación con lo que el dador obtiene: cercanía a la plenitud, a la satisfacción interna, a la felicidad.

El compartir es una fuerza infinita de todo lo bueno. Es la fortaleza que necesitamos, el amor que anhelamos, la respuesta que buscamos, la inspiración que canalizamos, la satisfacción interna y la paz que deseamos. Cuando estamos conectados a nuestro ser interno compartimos más y elevamos también nuestra conciencia.

Al dar desinteresadamente, por definición nos encontramos sin “interés propio”, sin el «ego» y en este estado podemos elevarnos por encima de nuestros temores, dolores y problemas. No hay límite en lo que el compartir puede hacer por nosotros, ya que nos conecta a la fuente desde la cual hay abundancia, provienen infinitas bendiciones y donde todo está cubierto.

Cuando comprendemos que cuidar a nuestro prójimo nos beneficia más a nosotros mismos, podemos comenzar a dar más incondicionalmente, sin necesitar nada a cambio, porque en el fondo sabemos que lo estamos obteniendo todo.

cómo tenerlo todo 1El hecho de compartir y cuidar de otros no significa de ser una buena persona. No se trata de mantener un precepto religioso o un principio espiritual.

Se trata de conseguir: cómo obtenerlo todo y alcanzar la felicidad. Mientras más das, más recibes… Compartiendo todo “lo demás te llega por añadidura”, obtienes todo.

Hoy concéntrate en compartir la luz con amigos, familia y con la humanidad. Lleva este principio de compartir con otros.

Particularmente hoy pido la fuerza para poder hacer lo que digo. Amar al prójimo como a mi misma y dar sin recibir nada a cambio.

Así, en mi mente, visualizo las aperturas y las oportunidades de alcanzar el bienestar y el crecimiento interno en este mundo de ilusiones. Sólo así lo obtengo todo, sólo así soy feliz.



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