Como un diente de león

¿Cuántos guardamos en nuestra memoria infantil la alegría que sentíamos al ver volar sus espigas al viento? Una sensación poética cual nota musical que se acurruca en la mente.

Sin duda, una de las flores más bellas; con la magia y delicadeza de sus pétalos o espigas livianas que al ser suavemente golpeadas por el viento, se desprenden para iniciar el vuelo y que baste sólo el mecer de ese viento para que las pequeñas viajeras logren dejarse llevar y así, floten con gracia y libertad realizando un largo recorrido hasta alcanzar una distancia directamente proporcional a la fuerza con la que sean impulsadas.

La astrología y la alquimia se mezclan con la fantasía y con los hechos reales cuando hablamos de esta misteriosa flor y hasta podría decirse que existe magia en el hecho de soplar una de ellas. Cada espiga que emprende el vuelo lleva en su parte inferior una pequeña semilla que al viajar a través del aire; con el tiempo, llega a tierras fértiles de otros lugares y habiendo finalizado su recorrido, se abre paso entre la arena para germinar; para dar vida; para nacer.

En el siglo XVI. Pier Andrea Mattioli, un médico italiano escribió “Los magos dicen que si una persona se frota a si mismo con un diente de león será bienvenido en todas partes y obtendrá lo que desee”. A esta flor se le asocian la inocencia y la pureza, es un símbolo de deseos, bienvenida, fidelidad, y adivinación. Simboliza el poder, el esfuerzo y la capacidad de lucha. Forma parte del elemento aire, se le considera masculina y está regido por Júpiter bajo el dominio del sol.

Bien podría resultar mística la comparación pero al observar mi reflejo en el espejo, puedo detallarme claramente tal cual un reluciente diente de león. Puedo maravillarme al ser testigo de ese Yo creador de sueños y ver el viento como la fuerza que los impulsa y los hace desprenderse de mi y volar. Y es que… cuando los sueños emprenden el vuelo, jamás mueren.

Me resulta mágico, me resulta muy yo; una máquinita de hacer sueños que no descansa, que siempre está ocupada con algo en mente y que, todos esos sueños que produce; tal como las espigas de esa pequeña flor, tienen una semilla que se traslada por el mundo y cuando llega a tierra fértil y firme; germina.

Una vez alguien mencionó q yo solía dejar huella donde llegaba y, es así. Cada espiga de esa flor es parte de mi, es un trozo de la farley soñadora que jamás deja de creer… fragmentos de mi ser que emprenden el vuelo y son esparcidas por el viento, que jamás se dan por vencidas, que jamás dejan de luchar hasta lograr germinar, crecer y hacerse posible entre lo imposible.

Cada semilla germinada se convertirá en un nuevo diente de león, en un nuevo Yo, que con el aleteo del viento comenzará nuevamente el ciclo y así, jamás se acabarán mis sueños… Mis sueños con alas, beautiful like diamonds in the sky…



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