¿Cómo y qué transmitimos en las redes?

Lo que decimos

Sólo estemos conscientes de lo que pensamos y decimos.

¿Por qué será que conociendo tantas herramientas y siguiendo a tanta gente que ha alcanzado una vida próspera y plena, a veces pensamos, decimos y publicamos afirmaciones que van en contra de aquello que sentimos, leemos y creemos?

Caemos en la vorágine de lo cotidiano y publicamos algo como: «Que situación tan difícil estamos viviendo».

¿Para qué lo dices?

Al escribir frases como ésa ratificamos nuestro momento caótico. Ya sabemos cómo la palabra oral y escrita tiene poder. Funciona como un decreto.

lo que decimosY si además, lo transmitimos en las redes sociales, lo lee un montón de gente y ahora tendremos 50, 100 o más de 500 personas pensando en que te va fatal, están visualizándote mal. Y también esas personas te están ayudando a reafirmar tu mala racha.

Ten en cuenta que esto aplica también para quienes no usan redes sociales. Por ejemplo: Estamos hablando con un amigo o familiar y se nos sale la frase «todo me está saliendo mal ¿qué será lo que tengo?»

Claro, si el enunciado es positivo, entonces el mensaje tendrá resonancia con aquello que anhelamos, el efecto es distinto.

En todo caso hay que reconocer que todo en este mundo es temporal. Lo único eterno es el amor, la verdad, tu ser interno. Sólo lo que viene del Creador es infinito.

El poder de la palabra 

“El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” Juan 1:14. Lo cual literalmente quiere decir que la palabra se hace carne (realidad física), y habita entre nosotros. La palabra es poderosa y se manifiesta.

Si de verdad no te aguantas y sientes que debes expresarte y compartir tu situación, te sugiero esta pequeña estrategia: termínala con un enunciado positivo. Y trata de que ese enunciado negativo que no puedes dejar de decir, no sea tan fuerte o contundente.

Entonces podrías decir algo como:

«He estado enfrentando muchos retos, pero gracias a Dios sé que estas etapas son temporales. Para eso me estoy preparando»

«Después de la tempestad viene la calma»

«Esto pasará»

«Voy a poner todo de mi parte para tranquilizarme y encontrar una solución».

El solo hecho de que tu último enunciado sea positivo, deja una sensación de poder que jamás te la dejaría tu perverso y negativo enunciado.

¿Con quién compartes tus «bajones»?

Hacerlo en redes sociales no es buena idea. Mientras tú sientes dolor, estás pasando por un mal momento y lo expresas, hay gente que empieza a comparar tu situación con la de ellos.

A través del mensaje puedes ratificar que el mundo es un caos. Si todos son tus «amigos» en Facebook ¿para qué lo compartes? ¿te sientes mejor?

En twitter hay personas que sólo te conocen por lo que escribes. ¿Te imaginas lo que estás lanzando al universo cada vez que emites un juicio negativo ante una situación que sientes irremediable?

El ser humano es complejo y los sentimientos negativos son parte de nuestro mundo. No los ratifiques más.

Sé impecable con tus palabras

Mentira Dr HouseEs legítimo hablar y expresarnos, es una terapia sanadora. Aquello que no expresamos se queda y luego nos perjudica. Lo que pasa es que la mayoría lo hacemos desde la queja. Decimos cosas sin pensar en sus consecuencias.

Relatemos experiencias positivas, lo bonito de un atardecer por ejemplo. Y no es que vamos a negar que sucedan cosas desagradables y trágicas, la sugerencia es que hagamos énfasis en lo positivo y en la responsabilidad que tenemos ante eso.

Nuestras vivencias son positivas y negativas. Hemos sentido dolor y alegría. Así que cuando estás pasando por un momento de bajas vibraciones, trata de reconectarte con tu esencia, con la libertad mental que tienes.

Pon en práctica los tips de empoderamiento que tanta gente comparte contigo y sé un eco de ideas como: practicar el desapego, soltar el pasado, reflexionar, visualizar, meditar, caminar.

Todos hemos vivido oscuros momentos temporales, pero hay que estar conscientes de que el poder de cambiar lo tenemos nosotros.

Reconozcamos y transmitamos sólo lo que nos da paz.

Lo que decimos afecta a mucha gente. Hoy estamos súper conectados y todo ocurre simultáneamente. Es imperativo que nos responsabilicemos de lo que decimos.

A fin de cuentas, todos somos UNO.



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