Compra, regala y sé feliz

Llegó la temporada de las celebraciones: Navidad, Januká, Kwanzaa… y con ellas, los regalos, las correderas, los gastos excesivos y las críticas de quienes consideran que ésta es solo una temporada de compras en la que salen ganando los comerciantes.

Es cierto, al igual que el día de la madre, del padre, del hijo, San Valentín y todas esas fechas; son una fuente inagotable de negocio para quienes tienen algo que vender y especialmente para aquellos que se la ponen fácil al comprador.

No podemos negar que se nos ha pasado la mano con la compradera, y como todos los excesos, al final nos deja un «ratón moral» o al menos una buena indigestión. Pero si lo tomamos con calma, nos apartamos del ruido de los comerciales y hacemos una lista especial de regalos, podemos realmente sentir la alegría de compartir.

El acto de regalar es fuente de satisfacción. De hecho, en su libro Todo el Dinero del Mundo, Laura Vanderkam dedica un capítulo a «La Interesada Alegría de Dar» basado en diversos estudios sobre dinero y felicidad que coinciden en que dar, gastar dinero en otros, compartir con otros, produce felicidad.

Entre esos estudios hay un experimentos realizado por investigadores de la Universidad de Columbia en Canadá, en el que concluyen que esos pequeños momentos de felicidad que produce el gastar dinero, son más intensos y duraderos cuando es para otra persona. 

Ya sé, esto no nos quita el dolor de cabeza de los regalos. Pero si olvidas lo que te quieren vender y piensas en lo que tú quieres dar, puedes experimentar la felicidad que sienten los niños, precisamente, en Navidad.

Así que les regalo algunas ideas para regalar y ser feliz:

  • compra-regalaEvita los compromisos. No es fácil zafarse de los amigos secretos y otros inventos de la temporada, pero si no te gusta, no se te hace fácil comprar, es mejor excusarse que terminar dando y recibiendo algo que no gusta ni significa nada.
  • Haz una lista de personas a quienes realmente quieres regalar algo especial y a ellos dedícales la mayor atención. Piensa en cosas que están a tu alcance que sabes que van a apreciar. Esa es tu prioridad.
  • Haz tus propios regalos. Si tienes tiempo y alguna habilidad, compártela con los otros: Un buen dulce, un rico plato navideño, una fotografía, manualidades, un cuento escrito y publicado por ti mismo. Las posibilidades son infinitas y puedes ampliar un poco tu lista incluyendo a los vecinos o compañeros de trabajo.
  • No solo de objetos vive el hombre. Hay amigos y familiares que apreciarían mucho pasar tiempo contigo. Realicen juntos alguna tarea que haN pospuesto porque necesita ayuda, o invítalos de paseo, a ver un espectáculo o a conocer un restaurant.
  • Si tienes que regalar a alguien que «lo tiene todo», o al menos todo lo que tÚ pudieras compraR, fíjate en cuÁles son sus intereses y haz una donación en su nombre a alguna causa de lo mueva.
  • Cómprale a amigos o a pequeños comerciantes locales. En Estados Unidos hay un movimiento llamado Shop Small (Compra Pequeño) para fortalecer la economía de pequeña escala y darle una mano a quienes se aventuran a ser sus propios jefes e incluso dar empleo. En esta época de «rebusque» es una buena idea apoyar esas iniciativas y así la satisfacción es doble.
  • Haz un regalo al azar, a alguien que no lo espera, incluso puede ser a alguien que no conoces mucho.
  • Si te preocupa la cantidad de regalos que piden y reciben tus hijos, invítalos a que revisen y seleccionen los juguetes que ya no usan para regalárselos a otros.
  • Si vas a donar juguetes, haz que tus hijos participen en el trabajo de los voluntarios de clasificar, envolver y entregar los regalos. De esa manera aprenden que lo importante es el espíritu de solidaridad que se respira en esos grupos y la alegría en la cara de quien recibe.

La clave está en no olvidar el significado de la celebración y hacer de cada regalo una oportunidad especial de agradecer lo que se tiene, lo que esa persona significa para ti y disfrutar la satisfacción de poder compartir.



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